La Obligación y la práctica contractual en Cuba

andreaLic. Andrea López

La obligación en Derecho, es el vínculo jurídico mediante el cual dos partes (acreedora y deudora) quedan ligadas, debiendo la parte deudora cumplir con una prestación objeto de la obligación. Dicha prestación puede consistir en dar, hacer o no hacer, teniendo que ser en los dos primeros casos posibles, lícitos y dentro del comercio. Los sujetos obligados, al igual que el objeto de la obligación, deberán estar determinados o ser determinables. Doctrinalmente hablando, cuestiones como esta resultan sencillas de delimitar lo que no ocurre de la misma forma en la práctica jurídica y en el tráfico comercial de nuestro sistema, pues el efecto principal de una obligación ha de ser colocar al deudor en la necesidad de cumplir con la prestación debida y en otorgar al acreedor los medios legales para procurar que el deudor lo haga.

Cabe valorar una serie de cuestiones en las que nuestras empresas no son el mejor ejemplo, si se tiene en cuenta que la economía, la estructura contractual y el tráfico jurídico-comercial cubano está basado en las deudas constantes y perpetuas entre empresas, cuyos mecanismos para hacer cumplir las obligaciones contractuales preceptuadas son deficientes o nulos; téngase en cuenta además la notable diferencia entre los términos DEUDA y RESPONSABILIDAD. La primera constituye la prestación del deudor hacia el acreedor para cumplir el compromiso y la responsabilidad. Es la consecuencia jurídica, que debiera consistir en el sometimiento del deudor al poder coactivo del acreedor para que éste pueda procurarse, el cumplimiento de la obligación o la reparación por el incumplimiento. Son cada vez más frecuentes las inconformidades y los pocos medios con que cuenta la economía cubana para hacer efectiva y respetada la responsabilidad contractual. En unas ocasiones la propia ley es omisa y en otras se puede hablar de la irrentabilidad y la poca flexibilidad comercial de nuestras empresas. Es una necesidad económica para nuestra economía valorar estas cuestiones; punto de inicio para una economía de desarrollo.

 

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Sobre los actos ilícitos

5 MéridaLic. Mérida de la C. Pastor Masson
Las personas naturales están obligadas a reparar los daños o perjuicios que causen o que sean causados por aquellos por quienes deben responder, pero el tribunal en su arbitrio, si el responsable es un trabajador o un jubilado o pensionado que no tiene bienes propios o no son suficientes los que posee para pagar con satisfacción total o parcialmente el valor del daño causado o el perjuicio, tiene la facultad de adecuar la cuantía exigida de la indemnización a un 20% del salario de la persona que debe indemnizar o también de cualquier otro ingreso que éste reciba sin que el término para liquidar la deuda exceda de los diez años. La limitación antes mencionada se dispone, cualquiera que sea el contenido económico de la responsabilidad.
En el caso de daños a los recursos materiales o financieros de una entidad por alguno de sus trabajadores, estos indemnizarán en la cantidad y mediante el proceso legalmente establecido.
Los padres o los tutores son responsables de los daños o perjuicios que los menores o los incapacitados ocasionen, siempre que estén bajo su guarda y cuidado. Pero sin importar si son sus padres o tutores, si los menores o incapacitados están bajo el cuidado de una persona, ésta es responsable por ellos de lo que puedan hacer.

Sobre los actos ilícitos

5 MéridaLic. Mérida de la C. Pastor Masson
Haré referencia a la responsabilidad de las personas naturales en cuanto a los actos ilícitos. En el artículo 89 de este cuerpo legal, las personas naturales son las obligadas a reparar los daños o perjuicios que causen o que sean causados por aquellos por quienes deben responder, pero el tribunal en su arbitrio, si el responsable es un trabajador o un jubilado o pensionado que no tiene bienes propios o no son suficientes para pagar con satisfacción, total o parcialmente el valor del daño o el perjuicio causado, tiene la facultad de adecuar la cuantía exigida de la indemnización a un 20% del salario de la persona que debe indemnizar, o también de cualquier otro ingreso que éste reciba sin que el término para liquidar la deuda exceda los diez años. La limitación antes mencionada se dispone cualquiera que sea el monto económico de la responsabilidad.
En el caso de cualquier trabajador que responda materialmente por daño a los recursos materiales o financieros de la entidad en la que labora, lo hará en la cantidad y mediante el proceso legalmente establecido.
Los padres o tutores son responsables de los daños o perjuicios que los menores o incapacitados bajo su guarda y cuidado ocasionen. Pero sin importar si son sus padres o tutores, si los menores o incapacitados están bajo el cuidado de otra persona, ésta es responsable de lo que los mismos hagan.

De jefes y responsabilidades

1212-chavezLic. Rodrigo Chávez

Periódico Granma, artículo publicado con el título “De Jefes y Responsabilidades”, de Félix López, como bien señala, constituye un viejo proverbio conocido entre nosotros los cubanos –la soga revienta por el lugar más débil- sería ideal para este artículo.

¿Cuántos de los que siempre hemos estado subordinados, hemos cargado la culpa por algo, con lo que en muchas ocasiones no tenemos nada que ver? y digo subordinado, porque siempre que tengamos un superior, irremediablemente vamos a estar subordinados.

Dígase delito, contravención o indisciplina, se tipifican y califican porque están recogidas en normas legales, pero lo cierto es, por regla general, que cuando éstas no son observadas, y son vulneradas, en la práctica el peso de la Ley recae o rompe por el lugar más débil: el “subordinado”.

¿Son los trabajadores quienes designan o eligen a sus jefes? Eso es una verdadera falacia, como creer que en el Consejo de Dirección de cualquier Centro de pasar Trabajo, el jefe se siente en igualdad de condiciones con sus subordinados.  Asistir a un Consejo de Dirección, es como estar en presencia de un Contrato de Adhesión –lo tomas o lo dejas- y a decir verdad, más que miembros de dicho órgano, podemos entender que el jefe tiene su séquito, incapaces o imposibilitados de discrepar de las decisiones del supremo, salvo algunas raras excepciones, que son siempre vistas con malos ojos hacia el protestón, conflictivo o problemático.

¿Qué decir cuando un jefe impone una medida disciplinaria a un subordinado y éste reclama ante el Órgano de Justicia Laboral de Base (OJLB)? Resulta un tanto difícil, que el trabajador salga airoso con su pretensión en este enfrentamiento, porque tanto él, como los miembros del OJLB, son subordinados y a quién se le ocurriría contradecir la voluntad del jefe se preguntarán para sus adentro, ¿Quién me garantiza mi puesto de trabajo, si damos la razón al trabajador?, porque aunque las normas expresen que el Órgano solo debe obediencia a la Ley en el cumplimiento de sus funciones, cuando las funciones de impartir Justicia terminen con el fallo, ¿Continuarán siendo subordinados?

Cuando llegas a un centro laboral para pretender trabajar pasando trabajo, te enterarás  de quien es el Jefe, Gerente, Director,  Administraidor …, quizás seas tan afortunado de verlo y escucharlo de lejos en alguna reunión, pero también te llega la información de que el personaje es desmovilizado ¿de?…, y ¿qué sabe ese mortal de la actividad que le han encomendado dirigir?, ¿cómo van a funcionar las cosas?, por eso hay tantas interrogantes, y quien puede responderlas, no lo hace.

 

CASO RESUELTO

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Licenciado Wilfredo Vallín

A pesar de los muchos casos que van llegando a la Asociación Jurídica Cubana con problemas y absurdos jurídicos de muchos tipos, ya no nos asombrarnos demasiado con lo que nos toca leer a menudo, aunque hay algunos ejemplos que sobresalen. El siguiente es uno de ellos.
El ciudadano Walfrido atendía cierta mañana a una colega, abogada como él en la sala de su casa. Hablaban animadamente María, esposa de Walfrido, éste y Maritza, la visita. En lo más interesante de la conversación tocaron a la puerta. Al parecer, personal de la campaña antiaegypti.
María, se levantó para atender a los recién llegados en tanto que su esposo y la colega visitante permanecieron conversando en la sala.
María creyó que se trata de una visita rutinaria de los inspectores y los llevó al patio trasero donde tiene su tanque de agua, pero… no era una visita rutinaria. Los campañistas habían venido porque se detectó un foco con vectores en el patio aledaño al edificio provocado al parecer por restos de basura vertidos por algunos inquilinos . La esencia de la visita era para comunicar que todos los apartamentos que dan a ése patio aledaño serían multados, sin excepción, con 100.00 pesos.
Hasta aquí esto parecería ser muy natural, pero…
Ni lentos ni perezosos, los abogados le pidieron a los de la campaña la resolución que les autorizaba semejante medida. Los segundos les muestraron un papel muy deteriorado que apenas podía leerse y donde no quedaba claro nada. Al final de la discusión que se generó, los de salud pública terminaron diciendo que ellos “sabían que no podían aplicar esa multa”.
¿Qué hubiera pasado si esto hubiera ocurrido en un lugar donde las personas hubiesen sido incapaces de reconocer y exigir sus derechos?
Lo más probable es que les hubiesen impuesto esa medida que aún sigue estando muy nebulosa para los visitados por estos “representantes” del Ministerio de Salud Pública.
Hasta donde sabemos, en derecho la responsabilidad (sobre todo en la esfera de lo penal) es total y absolutamente individual. Imagínense ustedes el caso de un asesinato cometido en una cuadra. Como la policía no logra encontrar pruebas para acusar al responsable, detiene a todos los ciudadanos del entorno con responsabilidad penal, que son sancionados a largas penas de prisión y… caso resuelto. Cualquier similitud con el caso narrado aquí…no es pura coincidencia.