¿Protección de la propiedad personal?

 

DayamiDAYALic. Dayamí Pestano Lazo

La Constitución de la República en su artículo 21 refrenda la propiedad personal sobre la vivienda siempre que se posea con justo título de dominio, es apreciable en este artículo la palabra dominio pues el dominio encierra el más completo conjunto de derechos que se pueda tener sobre una cosa.

Luego viene la Ley General de la Vivienda en su artículo 64 a establecer que los propietarios de las viviendas determinarán libremente quiénes convivirán con ellos y están facultados para dar por terminada la convivencia de cualquier persona, para lo que no requieren declaración administrativa ni judicial, siempre y cuando no sean de los especialmente protegidos por la ley: ascendientes y descendientes del propietario; madre de uno o más hijos con el propietario siempre que ella tenga la guarda y cuidado de los hijos y no tuviere otro lugar de residencia; madre con uno o más hijos menores con más de tres años ocupando la vivienda y no tuvieren otro lugar de residencia; ancianos con más de tres años ocupando la vivienda y no tuvieren otro lugar de residencia; cualquier otro caso que a juicio de la autoridad competente constituya una manifiesta injusticia o un acto inhumano.

El propio artículo en el tercer párrafo deja la vía administrativa para lograr ese deseo del propietario si el conviviente pretendiera permanecer en la vivienda contra la voluntad de su propietario, a través del llamado proceso de Cese de Convivencia. La Dirección Municipal de la Vivienda interviene, a solicitud del propietario y dicta resolución, si procediere, conminando al conviviente a abandonar la vivienda en un plazo determinado.

Llama la atención como un acto antagónico por naturaleza sea llevado por la vía administrativa sin que ningún tribunal intervenga. Como coerción, la Administración resuelve que, si transcurrido dicho plazo sin que el conviviente abandone la vivienda, comunicará a las entidades de donde reciben sus ingresos todos los integrantes del núcleo del conviviente, la obligación de reconocer un descuento mensual, por concepto de uso no autorizado del inmueble, ascendente al treinta por ciento (30%) de cada ingreso. De mantenerse esa situación por tres meses, las retenciones se elevarán al cincuenta por ciento (50%) mientras dure la ocupación de la vivienda.

No hay que analizar mucho para darse cuenta que el conviviente no deseado se ríe de esa medida y hasta le resulta conveniente pues estaría prácticamente en un arrendamiento económico, porque como ya es conocido, con la situación crítica de la vivienda en Cuba, que alguien tenga que pagar la mitad de un salario, que de hecho es nada, por tener un lugar donde vivir, es una ventaja muy lejana del objetivo de la norma de beneficiar al sujeto de derecho.

Imagínese entonces qué odisea burocrático-jurídica-administrativa atraviesa el propietario en estos casos. Para poder ser “extraída” la persona indeseada tiene que tener clara conducta antisocial sin vínculo laboral.

 

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Consideraciones sobre el impuesto de transmisión de bienes

2-juan-alvarez-del-rioLic. Juan Álvarez del Río
La ley No.113 de 23 de junio de 2012, del sistema tributario cubano, en su artículo No.2 establece:
… que la Ley tiene por objeto establecer los principios de generalidad y equidad de la carga tributaria en correspondencia con la capacidad económica de los sujetos obligados a su cumplimiento.
En el Título Quinto se establece el impuesto sobre transmisión de Bienes y Herencias, en su artículo se preceptúa un impuesto que grava la transmisión de los bienes muebles  e inmuebles  “sujetos a” registros públicos, escritura notarial o que se disponga mediante resolución administrativa o judicial, etc.
En el artículo No.197, inciso d), son gravadas por este impuesto las permutas de vivienda. En el artículo 205 del mismo instrumento legal, y en relación al artículo 196 en su inciso b),  impone el pago del 4% del valor actualizado del bien adquirido por cada permutante.  Al analizar este articulado, considero que no existe equidad para todos ¿por qué?
No es lo mismo cuando una persona compra una vivienda, la recibe por herencia o donación o recibe compensación de otra persona que cambia su vivienda.
En primer lugar, no cambia su estatus de propietario. Sólo cambia el lugar de residencia.
Esta persona ya pagó a la entidad Arquitecto de la Comunidad y a Planificación Física el derecho perpetuo de superficie, sobre el uso y disfrute del terreno.  Pagó un servicio notarial por el trámite de adquisición de la escritura pública como propietario, pagó la inscripción en el Registro de la Propiedad, pagó los sellos de timbre, pagó la Declaración Jurada.
¿Por qué entonces tiene que pagar el 4% del valor de la vivienda como si comprara una nueva casa, cuando incluso en muchas ocasiones obtiene una vivienda de inferior valor a la que tenía?
Si una persona permuta, debería solamente pagar el servicio notarial por la escritura pública y la actualización de su nueva vivienda en el Registro de la Propiedad.

Sobre el Derecho de Propiedad (IV)

2 A6Merida de la C. Pastor - CopyLic. Mérida de la C. Pastor Masson

En lo que a Derecho Civil se refiere, resulta en nuestra sociedad un tema interesante y cotidiano cuyo desconocimiento nos lleva a actuar imprudentemente en muchas ocasiones.

Todos hemos dicho alguna vez: “esto es mío”, “esta casa es mía”, “este auto es mío” y estas palabras abarcan en realidad los bienes que están destinados a satisfacer las necesidades materiales y espirituales del titular del bien, es decir su propietario.

Dentro de los bienes de propiedad personal está el salario, la vivienda que se adquiere por cualquier título legal al igual que los solares yermos y los medios de trabajo tanto personal como familiar (artículo 157, Sección Quinta).

Estos bienes (los del trabajo), queda bien definido que no pueden ser utilizados para obtener ingresos con la explotación del trabajo ajeno.

Claro que el Estado reconoce también la propiedad de las sociedades, asociaciones y las fundaciones, así como las empresas mixtas, conjuntas y también las de otras personas jurídicas con características especiales, los que por demás se rigen por lo que establecen la ley y los tratados así como por los estatutos y reglamentos de las personas jurídicas respectivas y con carácter supletorio por el Código Civil.

Como dije anteriormente, es éste un tema interesante y es por ello que abundaré en el tema de la propiedad y continuaré con el Capítulo 3 de éste cuerpo legal que trata la Copropiedad. Así continuaremos hasta agotar los comentarios concernientes a la propiedad en el Código Civil actualizado.

Sobre el Derecho de Propiedad (I)

prop intelectualMerida de la C. Pastor - CopyLic. Mérida de la C. Pastor Masson
Mencionemos ante el todo el Título I, Disposición preliminar en su artículo 127 del Código Civil de la República de Cuba, en el que se expresa que: El derecho derivado de la relación jurídica sobre bienes recae directamente sobre un bien determinado y confiere a su titular la facultad de ejercitarlo de acuerdo con lo establecido en la ley.
Se suceden otros artículos en nuestro Código que, a partir del Título I y hasta el III, nos informan sobre el Derecho de Propiedad, tan importante como vapuleado por los desconocedores de la Ley.  Abordaremos algunos que pueden ser de debate ya que comúnmente vemos, oímos y tergiversamos lo que la ley expresa.
En el artículo 129 se expresa que la propiedad confiere a su titular la posesión, uso, disfrute y disposición de los bienes conforme a su destino socioeconómico.
Podemos citar como ejemplo una vivienda en la que su propietario tiene la acción contra el tenedor y el poseedor de la misma, o lo que es lo mismo, su legítimo dueño la reclamará si fuere necesario, pero el desconocimiento trae como consecuencia que cuando esto ocurre se inicien largos y tediosos procesos legales que pueden evitarse si a la población se le dan a conocer o se discuten y difunden sus derechos y sus obligaciones.
En las Concordancias que aparecen en el Código Civil de la República de Cuba, anotado y concordado por el Profesor Leonardo B. Pérez Gallardo, podemos ampliar el conocimiento acerca de propiedad y posesión, las que de ordinario van unidas.  Cuando no es así, mediante la reivindicación se permite que el propietario del bien recobre la posesión que indebidamente perdió.
En dichas concordancias que generalmente son sentencias dictadas por la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo Popular se expresan muy claramente casos cuyas sentencias son de extrema utilidad, basándonos en lo expresado en párrafos anteriores, que por el desconocimiento de la ley se llega hasta estos hechos.

¿SABIA USTED QUE…?

En su discurso de graduación como letrado, pronunciado en febrero de 1866 ante el Rector y Claustro de la Universidad de la Habana, Ignacio Agramonte expresó:

“Que la sociedad garantice su propiedad y seguridad personal, son también derechos del individuo creados por el mero hecho de vivir en sociedad… Estos derechos… deben respetarse en todos los hombres porque todos son iguales; todos son de la misma especie, en todos colocó Dios la razón iluminando la conciencia y revelando sus eternas verdades: todos marchan a un mismo fin; y a todos debe la sociedad proporcionar igualmente los medios de llegar a él”.