UN REGISTRO EN CASA DE RAMÓN

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Licenciado Wilfredo Vallín

La Habana, 16 de abril de 2009, (SDP-AJC) El ciudadano Ramón, se comunicó con la Asociación Jurídica Cubana por el siguiente correo electrónico ajudicuba@yahoo.com y nos planteó el siguiente caso para el cual solicita asesoría:

“Siendo las 10:12 de la noche del día 21 de enero de 2009, agentes policiales se presentaron en mi domicilio informándome que iban a realizar un registro. Me mostraron la orden y los dejé pasar a mi domicilio procediendo a efectuar un amplio registro. Al finalizar me incautaron los siguientes objetos: una laptop, dos memorias de almacenamiento masivo, un libro de Mario Vargas Llosa y una cámara fotográfica digital.

Dos horas después se retiraron dejando un gran reguero en mi casa.

Después de los hechos, algunos amigos y vecinos me han dicho muchas cosas distintas. Mi repregunta es: ¿Es correcta la actuación policial?”.

Nuestra respuesta: Usted cometío un error cuando no exigió la copia de la orden de registro, que la ley obliga a los auxiliares del sistema judicial (policías) a entregar. Esto, en caso de que usted no haya consentido el registro de su domicilio.

Usted no aclara si los agentes llevaban testigos que tienen que ser necesariamente dos vecinos próximos.Afirma que le fueron ocupados varios objetos diferentes. No obstante “la resolución que dispone la entrada en el registro determina su objeto preciso…”es decir, que la orden de registro debía aclarar qué se buscaba en su domicilio. He aquí otro elemento importante para exigir copia de esa orden, pues de lo contrario no queda claro qué debían ocupar los agentes.

Usted finaliza diciéndonos que los policías”se retiraron dejando un gran reguero” en su domicilio. En este sentido el articulo 220 es claro: “El registro se practica en la forma que resulte menos gravosa, evitándose las diligencias inútiles, así como extenderlo a extremos o particulares ajenos a lo que sea objeto estricto de la investigación del delito”.Como no conocemos, ya que usted no leyó la orden de registro, el objeto estricto de la investigación del delito, no podemos evaluar si procedía o no el gran desorden que los agentes dejaron en su morada.

Lo que podemos asegurarle es que ese registro constituye una flagrante violación de la ley de procedimiento penal, que establece claramente que el registro no puede realizarse fuera de las horas comprendidas entre la 5 de la mañana y las 10 de la noche. Y, por tanto ese acto tipifica la figura de Registro Ilegal del artículo 288 del Código Penal “el que sin autorización legal o sin cumplir las formalidades legales efectúe un registro en un domicilio, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas”.Asociación Jurídica Cubanaajudicuba@yahoo.com

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REGISTRO EN DOMICILIO PRIVADO (I)


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Licenciada Laritza Diversent

Las autoridades pueden ordenar la entrada y registro, de día o de noche, si la urgencia lo hace necesario, en cualquier domicilio de ciudadano cubano o de extranjero residente en Cuba, pero para esto se necesita siempre del consentimiento del interesado.

Presta su consentimiento el que, habiéndosele pedido autorización para que permita el registro en su domicilio, no se opone. No obstante, el ciudadano pudiera oponerse invocando la garantía constitucional de la inviolabilidad del domicilio.

Si no se da el consentimiento, entonces es necesaria una resolución fundada del Instructor policial (una Orden de Registro) con aprobación del fiscal, copia de la cual se entregará a la persona interesada. En este caso, el registro no puede realizarse fuera de las horas comprendidas entre las cinco de la mañana y las diez de la noche.

La Orden de Registro debe contener:

  1. El objeto preciso que se busca con el registro.
  2. Las razones que justifican esa medida.
  3. La dirección en la que tendrá lugar el registro.
  4. El nombre del funcionario o agente de la policía designado para su práctica, cuando
    no se realice por la propia autoridad.

El registro se lleva a cabo de forma que resulte menos gravosa, evitándose las diligencias inútiles así como llevarlo a extremos o particulares ajenos al objeto estricto de la investigación del delito.