CONSECUENCIAS

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Licenciada Laritza Diversent Cámbara

La Constitución de la República, por medio del artículo 89, faculta al Consejo de Estado para que actúe en lugar de la Asamblea Nacional y del Estado; y proceda como representante de ambos, lo que significa que las más importantes atribuciones del parlamento las realiza este órgano.

Sin embargo, el artículo 90, al regular las atribuciones del Consejo de Estado, no distingue qué facultades constitucionales ejercita a nombre del Estado y cuáles a nombre del parlamento.

En consecuencia, no hay independencia funcional entre ellos, lo que impide delimitar las funciones específicas que cada órgano ha de realizar.

Esta representación debía significar una doble supeditación y dependencia de los miembros del Consejo de Estado a la Asamblea Nacional, por la obligación de rendir cuenta al órgano legislativo y como parlamentarios del mismo.

No obstante, la unidad de poder y acción, contraria a la división de poderes, determina que la presencia y los intereses políticos y económicos del Consejo de Estado influyan en las decisiones del legislativo.

Consecuencia: el parlamento ya no expresa y representa la voluntad popular. El control que tiene sobre la acción del gobierno, pasó a ser un mero trámite legal, que legitima las políticas del Consejo de Estado.

El Parlamento, como depositario de la voluntad y soberanía nacional, debe ser la institución central del Estado. Su supremacía radica en que sus miembros son elegidos por el cuerpo electoral. Ellos no gobiernan ni juzgan. Su función es tomar decisiones políticas encaminadas a formular las leyes.

Esta función no queda bien clara en la Ley Suprema, omisión que provoca la reducción de importancia institucional del parlamento frente al Consejo de Estado, quien gana terreno al poder legislativo, más aún cuando este, debido a sus insuficientes sesiones, tiene poca actividad.

Consecuencia: la doble representación se traduce en una anulación del poder parlamentario.

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DERECHO DE REUNION EN LA LEGISLACION CUBANA

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Licenciado Wilfredo Vallín Almeida

En la legislación cubana el derecho de reunión, como otros muchos que contemplan las leyes nacionales, es objeto de un tratamiento muy particular. Para entender esto nos remitiremos, primeramente, al artículo 54 de la Constitución de la República en el que leemos:

“Los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines. Las organizaciones de masas y sociales disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en la que sus miembros gozan de la más amplia libertad de palabra y opinión, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica”.

De lo anterior se desprende que son las organizaciones de masas y sociales las que gozan de las posibilidades para el ejercicio de éstos derechos y sólo en cuyo seno se goza ” de la más amplia libertad de palabra y opinión”, aunque este último aspecto – y la gran mayoría del pueblo cubano lo sabe- también es discutible. Evidentemente, la Ley de Leyes no garantiza en lo absoluto esos derechos fuera de las organizaciones de masas y sociales.

Por otra parte el artículo 209.1 del Código Penal vigente (actualizado) reza textualmente: ” El que participe en reuniones o manifestaciones celebradas con infracción de las disposiciones que regulan el ejercicio de éstos derechos, incurre en sanción de privación de libertad de 1 a 3 meses o multa hasta 100 cuotas”.

Por otra parte, y al parecer para no dejar ningún género de dudas, el artículo 62 de la Carta Magna expresa enfáticamente: “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado Socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible”.

El asunto que nos ocupa pone una vez mas de manifiesto la ambigüedad de la Constitución sobre derechos medulares de los ciudadanos. ¿Significa el artículo 62 en relación con el 64 de la propia Constitución y con el 209.1 del Código Penal que si tres individuos que se encuentran en una esquina y que intercambian impresiones en cuanto a una disposición gubernamental que les afecta, que consideran desacertada y, por ende la critican, están en una reunión ilícita y pudieran ser sancionados a grandes multas e incluso a prisión?

¿Pudiera interpretarse, y por quién, que ésa critica va en contra de la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo? Es de antaño conocido que ni la ambigüedad ni las lagunas del derecho tienen cabida en las normas penales de un país y, con mucha mayor razón, no debieran tenerla en su Constitución.

ENTREVISTA A MIEMBROS DE LA COMISION DE ATENCION A PRESOS POLITICOS Y SUS FAMILIARES

Entrevista a Lázaro Prieto Álvarez y Miguel Amado Reyes Fonseca, miembros de la Comisión de Atención a Presos Políticos y sus Familiares, después de ser reprimidos por la Seguridad del Estado por recibir seminarios sobre derechos humanos y la legislación cubana.

¿Cómo valora su situación personal antes y después de haber recibido el curso?

Lázaro: Después de haber recibido la cuarta clase del curso, ya que la Seguridad no dejó impartir el quinto, cambió la situación porque mi comportamiento ante las autoridades, en estas dos últimas citaciones para interrogatorios, ha sido muy buena. Me he sabido defender y eso es gracias al curso, más el estudio de la ley y de la Constitución de la República.

Miguel: Antes estaba a tientas como los ciegos y ahora ya abrí los ojos, o sea aprendí como enfrentar a las autoridades, a respetar la ley; pero también aprendí un poco a defender los derechos que tengo como ser humano, que son violados en este país.

¿En su opinión en que medida el curso, que usted recibió, puede ser beneficioso para la sociedad civil?
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Lázaro: Esta sociedad es violada por la policía en todos los sentidos. Uno aprende en éste curso como puede defenderse, y lo que ellos pueden y deben hacer.
Por ejemplo, en mi casa han registrado. Nunca me dieron un acta de decomiso. Fueron a registrar por una cosa y se llevaron todo lo que les dio la gana. Saquearon la casa, me pidieron la propiedad de todos los equipos, cosa que no tenían por qué hacer, si fueron a buscar una cosa determinada y la encontraron.
Por otra lado también hemos estudiado parte de la Constitución, y en la Historia me Absolverá Fidel preguntaba en el juicio que cómo podían condenar a un hombre por estudiar la Constitución, en aquel entonces era la del cuarenta, no ésta que, comparada, es super imperfecta.

Miguel: En mi criterio, a la sociedad civil le sirve de mucho, porque a medida que todo el pueblo vaya aprendiendo a respetar la ley (pero también a defender sus derechos mediante la misma ley), y se vaya desarrollando este tipo de actividad, ellos tienen que irse replegando.
Como nos decía cierto dia en la clase el doctor, o licenciado, porque a las autoridades no les gusta que le digan doctor, llega el momento en que los acorralas de forma tal que tienen que sentarse en la mesa de negociaciones y cambiar por lo menos el modus operandi con la población, no violarle tanto sus derechos, no maltratarla como lo están haciendo.
Claro que el pueblo no se da cuenta de eso, porque el curso apenas empieza, está dando sus primeros pasos, como quien dice gateando; pero yo creo que sí, que este curso es esencial, porque ha demostrado en el poco tiempo que lleva, que es bueno.

¿Por qué entonces hemos sido citados varias veces por la policía política del país prohibiéndonos este tipo de actividad? Es como una serpiente venenosa que los va envenenando poco a poco, porque a medida que la gente vaya aprendiendo, abra los ojos y los vaya acorralando, carecería de sentido que ellos estuvieran allí donde están.

¿Hay temas que en su opinión le faltan al curso y que no deberían faltar?

Miguel: el curso quedo incompleto. Nos faltó una última conferencia, en los temas que dimos recibimos lo esencial, y en eso fue bastante explícito el licenciado cuando nos impartió esas clases; lo que nos faltó fue ésa última lección.
Lázaro: A medida que el curso iba progresando yo me iba interesando más y también el resto de las personas que lo recibían. Desgraciadamente no pudimos dar la quinta clase. Quizás si hubiéramos dado esa lección pudiera contestar esa pregunta. No sé que tiene esta última clase que les preocupa tanto a ellos, y no nos dejaron concluir.

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¿En qué medida el seminario ha influido en su proyección actual?

Lázaro: Antes de dar el curso yo me manifestaba en la sociedad de una forma, después de recibirlo aún parcialmente, me manifiesto de otra. Y ello, gracias a las clases que nos impartiera el licenciado Vallin, una persona que respeto y admiro mucho por sus conocimientos. Sé como proyectarme ahora gracias a ese seminario.
Miguel: A mi me ha favorecido bastante, yo soy una persona desgraciadamente con un temperamento distinto al de Lázaro y al de muchos de los compatriotas que nos rodean. Me ha servido de verdad, porque antes, lo mismo con la policía política que con cualquier tipo de autoridad, me proyectaba con una forma no agradable y ahora lo hago mas pausado, con mas tranquilidad; porque me estoy apoyando en la ley, o sea la ley me ayuda a comportarme con tino, con más calma ante estos gendarmes del infierno, porque eso es lo que son.

¿Le ha sido útil lo aprendido para interactuar con las autoridades? justicia17.jpg

Lázaro: Este curso breve ha servido para interactuar con las autoridades que nos reprimen, y que nos han reprimido mucho más después de participar en él. Yo ya he ido a interrogatorios porque desde que comencé en las filas de la oposición he sido reprimido. Para nadie es un secreto que poseer aqui la Declaración Universal de los Derechos Humanos es un elemento subversivo. Pero en estos dos últimos interrogatorios, después de haber recibido las conferencias, les he planteado que ellos están violando la ley, para ver qué me responden, cosa que no han podido hacer.

Les he hablado con lo que he aprendido en el curso, con la propia ley y la constitución, y eso me ha servido de mucho. Nosotros siempre tenemos miedo,porque este régimen tiene la fuerza y el poder, lo tienen todo, pero cuando dices que estás dentro de la ley, coges un poco de valor y confianza en ti mismo. Ellos van a necesitar también estudiar la ley, porque se nota que no están muy preparados.

Miguel: En lo que a mi respecta, la interacción con ellos ahora es un reto, porque a medida que yo vaya aprendiendo de la ley ellos tienen que ir aprendiendo para interactuar conmigo; porque llegará el momento en que no van a saber qué decirme. La única forma que van a tener para aplicar malamente la ley es reprimiéndome, como han venido haciéndolo hasta ahora, porque si se guían por la ley y por la Constitución tienen que entrar en negocio con el pueblo, acabar de decidir si se hace el cambio que estamos esperando desde hace 50 años.

Son nefastas la relaciones últimamente después del curso con ellos, porque por lo menos a mí me están reprimiendo más. Fíjate, estoy aprendiendo a respetar la ley, pero también estoy aprendiendo a defender mis derechos y sin embargo parece que eso no les gusta a las autoridades y ahora pregunta ¿por qué?

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Después del curso, ¿se hicieron mas frecuentes las citaciones oficiales?

Lázaro: Antes del curso, recibía una citación cada tres o cuatro meses. Otras veces he recibido la desagradable visita de la Seguridad del Estado en mi casa, tres veces en un mes, pero citaciones como tales, tan seguidas, han sido por el curso, por estudiar la ley y la Constitución de la República. Siempre le he recibido las citaciones en orden, porque soy cuidadoso de que vengan con mi nombre completo, tenga el cuño de la unidad porque de los contrario,no la admito.

Miguel: En mi caso, en menos de cuatro días me han citado dos veces para el mismo lugar, pero la citación no es oficial; porque no tiene todos los requisitos que debe tener de acuerdo a la ley; y asisto porque me lo han aconsejado, pero si no, no voy.

¿Esta incluido en el programa de refugiados de la sección de intereses de Washington en La Habana? ¿El curso ayuda a obtener avales para ser aprobado?

Lázaro: Yo si, porque tengo tres niños chiquitos. No soy un mercenario como ellos dicen, no puedo trabajar por cuestiones políticas, y no tanto por eso, sino por visitar a personas que están injustamente presas; porque la Comisión lo que hace es un trabajo humanitario, por eso me han discriminado, me han botado de los trabajos, por eso estoy en un plan de refugiados. Yo quisiera que mañana mismo hubieran libertades en mi país para no tener que emigrar, porque emigrar es lo mas triste que hay. Yo no busco avales con dar el curso, lo que busco es aprender.

Miguel: yo no, nosotros no buscamos avales. Este curso no da avales para refugiados, enseña a que te respeten como ser humano. Si este curso diera algún aval, entonces Cuba entera se metería en él . El curso te capacita para defenderte de los atropellos de las autoridades. Lo que da avales para refugiados es que te persigan, te atropellen, te apresen, que te encarcelen por gusto por cualquier cantidad de tiempo, que te golpeen.

Yo no estoy en plan de refugiado, pero si tuviera que integrarme al programa en un momento determinado de la vida, lo haría, ¿sabe por qué? Porque tengo una familia por quien velar y siento miedo que puedan atentar contra la vida de mi esposa y mi hija.
El curso nos va a servir para atrincherarnos en la ley ¿y dónde me voy a atrincherar? La ley se hace para cumplirla y nosotros con lo que hemos aprendido pretendemos legalizar la organización, para que nuestras reuniones dejen de ser ilícitas como ellos dicen y cumplir lo que dice la ley. Los cursos para ellos son una amenaza porque ponen en las manos de los opositores un arma para defendernos de las autoridades. ¿Por qué hay que defenderse de las autoridades? Porque ellos nos están agrediendo.

Nota: Miguel Amado Reyes Fonseca ha sido amenazado con la cárcel si sigue con el curso, bajo la imputación de asociación ilícita.

Laritza Diversent.