Qué persiguen…

santa lucíaYureisy CeballosLic. Yureisy Ceballos
Como forma de trabajo por cuenta propia, en Cuba existe el arrendamiento de espacios habitaciones, o vivienda, regulado mediante el Decreto 171 además de otras disposiciones para este tipo de actividad. Pero al unísono del maratón de inspectores, ministerios y políticas gubernamentales para controlar más a estos trabajadores, se encuentran los funcionarios de inmigración y extranjería, quienes en el polo turístico de la Playa Santa Lucía, al norte de Camagüey, fuera de los límites de su competencia y de los principios que regula el derecho, se han dado la tarea de informarle a los arrendadores que deben mantener la puerta principal de su vivienda abierta, para que cuando de manera sorpresiva ellos decidan efectuar una inspección, tengan fácil acceso. También les han comunicado que son los responsables de los autos en los que se mueven los turistas y los han obligado firmar un acta con todas estas condiciones.
Los miembros de este cuerpo de oficiales han olvidado los derechos que tienen reconocido los ciudadanos en la Constitución de la República, sobre la inviolabilidad del domicilio y la disposición sobre los bienes de propiedad individual. Es así como operan desafortunadamente los que consideran tener todas las prerrogativas para someter a quienes realizan una actividad que le aporta a las arcas del Estado grandes sumas de dinero.

Italia reduce provincias mientras Cuba las aumenta.

CHAVEZLic. Rodrigo Chávez Rodríguez

Recientemente apareció publicado un Artículo en el periódico Granma. Órgano Oficial del partido Comunista de Cuba, titulado Italia prevé eliminar cuarenta provincias, lo cual despertó en mí la curiosidad.

Italia cuenta con industria desarrollada, es un país exportador e importador, un estado con una larga tradición comercial, famoso también por la archiconocida mafia italiana, y que dentro de sus entrañas, coexiste un estado liliputiense, reconocido como El Vaticano con el Sumo Pontífice. No obstante, no ha podido escapar a la mundialmente expandida crisis económica y financiera.

Continúa expresando el mencionado artículo, que las regiones y provincias suelen ser en Italia, focos de corrupción y despilfarro, esto, debemos suponer, obedece a razones geopolíticas, de gobernabilidad, del pleno ejercicio de poder, de quienes detestan el poder soberano y por tanto dominan los medios fundamentales de producción y por tanto, la economía.

Nos llama poderosamente la atención y nos ubicamos en nuestra pequeña, estrecha y alargada Isla, que desde tiempos de la colonización española, estuvo dividida en 6 regiones o provincias, y con la nueva división político-administrativa, quedó divida en 14 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud.

Aunque se quiera decir lo contrario, esta nueva división territorial, obligatoriamente traería consigo dispersión de los gobiernos regionales o provinciales, los cuales tendrían localizaciones distintas, al redistribuir la infraestructura, se utilizarían más medios y recursos para esos nuevos asentamientos, dígase transporte, comunicaciones, materiales de construcción, para el ejercicio del gobierno y la administración, significándose que algunos quedarían más próximos al poder central que otros.

Con las carencias, limitaciones y otras consecuencias que coexisten en nuestro contexto, los mecanismos de control, supervisión y fiscalización, tendrían que abrir su diapasón funcional, ya que no es igual ejecutar estas tareas en la provincia de Santiago de Cuba, antigua provincia de Oriente, que en Las Tunas, Holguín, Guantánamo, etc. La división actual presupone, la ubicación de dirigentes, funcionarios, cuadros, administrativos y otros, a fin de dar cobertura a la estructura que se ha generado, con poder decisorio en la vida económica-política y social.

Si la dispersión de tantas regiones o provincias en Italia, ha generado preocupación y se ve en ella inoperancia del control que se debe ejercer, y se tiene esto como causa y condiciones que propician la corrupción y el despilfarro; cómo explicar y hacer entender que en nuestra pequeña, estrecha y larga Isla o Archipiélago, este fenómeno social no se produzca, cuando ya se han hecho habituales los movimientos, demociones o separación del cargo de dirigentes, funcionarios o cuadros, ocupados por ciudadanos nombrados o designados por el poder soberano.

¿Es bien pensado y a tono con muestra verdadera realidad esta división?, ¿Cuáles serán las resultantes?, ¿Estará el DERECHO por ahí?

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA”