La Obligación y la práctica contractual en Cuba

andreaLic. Andrea López

La obligación en Derecho, es el vínculo jurídico mediante el cual dos partes (acreedora y deudora) quedan ligadas, debiendo la parte deudora cumplir con una prestación objeto de la obligación. Dicha prestación puede consistir en dar, hacer o no hacer, teniendo que ser en los dos primeros casos posibles, lícitos y dentro del comercio. Los sujetos obligados, al igual que el objeto de la obligación, deberán estar determinados o ser determinables. Doctrinalmente hablando, cuestiones como esta resultan sencillas de delimitar lo que no ocurre de la misma forma en la práctica jurídica y en el tráfico comercial de nuestro sistema, pues el efecto principal de una obligación ha de ser colocar al deudor en la necesidad de cumplir con la prestación debida y en otorgar al acreedor los medios legales para procurar que el deudor lo haga.

Cabe valorar una serie de cuestiones en las que nuestras empresas no son el mejor ejemplo, si se tiene en cuenta que la economía, la estructura contractual y el tráfico jurídico-comercial cubano está basado en las deudas constantes y perpetuas entre empresas, cuyos mecanismos para hacer cumplir las obligaciones contractuales preceptuadas son deficientes o nulos; téngase en cuenta además la notable diferencia entre los términos DEUDA y RESPONSABILIDAD. La primera constituye la prestación del deudor hacia el acreedor para cumplir el compromiso y la responsabilidad. Es la consecuencia jurídica, que debiera consistir en el sometimiento del deudor al poder coactivo del acreedor para que éste pueda procurarse, el cumplimiento de la obligación o la reparación por el incumplimiento. Son cada vez más frecuentes las inconformidades y los pocos medios con que cuenta la economía cubana para hacer efectiva y respetada la responsabilidad contractual. En unas ocasiones la propia ley es omisa y en otras se puede hablar de la irrentabilidad y la poca flexibilidad comercial de nuestras empresas. Es una necesidad económica para nuestra economía valorar estas cuestiones; punto de inicio para una economía de desarrollo.

 

A cualquier precio

trianavallin_21Wilfredo Vallín Almeida
He visto en varias ocasiones un video en el cual se muestra una reunión del economista José Triana del Centro de Estudios de la Economía Cubana con oficiales del Ministerio del Interior.
En el video, Triana expone sus puntos de vista sobre la necesidad de determinados cambios que, a su juicio, son imprescindibles al sistema político imperante en el país.
En lo particular me gustó ese material en tanto reconoce y pretende explicar la imperiosa necesidad de tales transformaciones. Conversando con otras personas al respecto, he recibido sin embargo, distintas apreciaciones sobre ese material: unos lo aprueban, otros lo critican, unos terceros dicen que no es sino “más de lo mismo”.
Opiniones diversas aparte, sí considero que, tratándose de un economista, hay algo medular que falta en esa exposición y que el señor Triana, a mi juicio, soslaya no muy exitosamente y que no es otra cosa que la muy famosa y manida fórmula COSTO-BENEFICIO a la que tanto recurre esa importante disciplina desde tiempos de Smith y Ricardo.
En un momento de su intervención, el conferencista dice casi literalmente que lo importante es que, a pesar de los errores que hayan podido haberse cometido, (es decir, sin importar su COSTO), estamos aquí y permanecemos aquí y esto es lo realmente importante.
Independientemente de las lecturas que puedan hacerse de esas palabras, la mía es la siguiente: De acuerdo, ha habido un alto costo (en ocasiones excepcionalmente alto porque estamos hablando de la vida irrepetible de millones de personas)…pero ¿cuál ha sido el BENEFICIO para esos mismos millones de personas que han pagado semejantes COSTO?
Si el BENEFICIO puede contabilizarse a ojos vista en la pérdida de valores de toda la sociedad, en la ruina de nuestras ciudades, en la demolición de la industria azucarera cubana, en el éxodo masivo de sus ciudadanos, especialmente de los jóvenes, en el fraude en las instituciones escolares, en la detención y enjuiciamiento de jueces, fiscales y abogados y un largo etcétera más, ¿de qué beneficio podemos hablar?
¿Quienes estamos aquí a pesar de los pesares, además debemos estar contentos de que así sea?
Y, en el caso de que así fuera, lo que si me queda bien claro es que no todo el mundo está dispuesto a pagar indefinidamente algún beneficio, por satisfactorio que este pudiera ser…A CUALQUIER PRECIO.

El Responsable

9 responsabilidad6-vallin_21Wilfredo Vallín Almeida

Traemos el tema de la discusión en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, concretamente el Examen Periódico Universal dedicado al caso Cuba en esa institución de las Naciones Unidas.

El resultado fue 292 recomendaciones al gobierno de La Habana por insuficiencias en el tema de tales derechos con el aval de 132 países.

Hay un interesante contraste entre lo que las actuales autoridades cubanas dicen de su propio desempeño en este campo y el último discurso del General-Presidente ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Mientras según el informe oficial a Ginebra, el cumplimiento de los compromisos del Estado cubano en esta esfera es paradigmático, el jefe de ese mismo Estado reconoce en público, la difícil problemática interna con frases tales como “estamos al filo del abismo” y “la revolución puede fracasar por culpa de nosotros mismos” admitiendo, además, que las instituciones estatales no cumplen con lo que la ley cubana establece.

Por otra parte, se informa sobre el crecimiento de la economía, pero al mismo tiempo, se reconoce que ese crecimiento no se refleja para nada en la mesa de los cubanos… mientras el costo de la vida sigue creciendo sin que mejoren los salarios, agregamos nosotros.

La vida de un pueblo, en sus múltiples manifestaciones, constituye un engranaje complejo donde lo que se haga en un terreno (el político) tendrá inevitablemente repercusión en otro u otros (el económico y el social, por ejemplo).

Creo bueno que se ventilen sin tapujos y cada vez con mayor transparencia estos asuntos que atañen a todos.

Pero, en este contexto, hay una pregunta y una respuesta que nunca escuchamos, al menos públicamente: de todo este caos, ¿quién es el responsable?

Consideraciones sobre el problema agrario en Cuba

13 siembra.jpgLic. Dayana Cruz Vega
Problema Agrario: Estos han sido dos términos muy polémicos a lo largo de los años, se define como la desigual distribución de la tierra entre la población rural, además del conjunto de condiciones, relaciones y contradicciones socioeconómicas y políticas que caracterizan la estructura y funcionamiento del sector agrario. Este problema ha tenido una insistente presencia dentro del pensamiento político jurídico cubano aun cuando fue una de las primeras directrices de trabajo luego del triunfo revolucionario.
Las Leyes de Reforma Agraria adquirieron un rango constitucional que mantuvieron hasta la entrada en vigor de la Constitución de 1976.
En materia agraria existen cuerpos legales como la Resolución 288/90 que establece el reglamento para el funcionamiento del registro de la tenencia de la tierra, la ley número 36 de cooperativas agropecuarias derogada por la Ley 95/2002, entre otras que han visto la luz en los últimos años como el Decreto Ley 259 con el que se afianza la entrega de tierras en usufructo para ser puestas a producir y el 300 que modifica la extensión de tierras que el anterior permitía entregar. Todas a pesar de estar encaminadas a la mejoría de las condiciones de vida y de trabajo del sector campesino y a la mayor productividad de la tierra como única vía para sustituir las importaciones, no han cumplido su objetivo.
En este sentido es necesario destacar que la dispersión legislativa, el desconocimiento jurídico de los campesinos en relación a sus dechos y el proceso de la Contabilidad en los diversos sectores y cooperativas, han influido en la producción y productividad, a pesar de tener suficientes cuadros preparados para esta función; y  tan importante como lo anterior, dándose casos de violación de Principios de Contabilidad generalmente aceptados, violación al Sistema de Control Interno, todo lo cual ha propiciado la comisión de delitos económicos cada vez más frecuentes.
Todo esto nos pone en un punto en el que podemos concluir que el problema de la tierra está ávido de soluciones objetivas que posean el respaldo legal necesario para hacer de la agricultura, nuestra principal fuente de ingresos, y no por el contrario, se ha convertido en un sector improductivo e incapaz de satisfacer las necesidades alimenticias y económicas inmediatas.

¿Utopía o realidad?

foto: Marcelo López Bañobre

Lic. Rodrigo Chávez Rodríguez

No se necesita ser avezado en materia económica, para darse cuenta de las carencias que la inestabilidad en todas las esferas trae consigo; cada despertar resulta un compás de espera y nos hace imaginar que estamos soñando, aún cuando ya sea por la tarde.  Ir a un mercado, a una tienda, siempre genera una relación entre los clientes y la entidad representante del Estado. En todos o en casi todos los establecimientos, se ha establecido un llamado “buzón de quejas y sugerencias”, que no hace honor a su encomienda ya que con solo mirar dentro, es de esperar que esté vacío, no porque no se formulen quejas o se hagan sugerencias, sino por obra y arte de quien está al frente de dicha entidad.

Por regla general, las quejas caen en saco roto y por regla general reclamar, “como está establecido”, significa, “oídos sordos”, entonces, cómo reclamar nuestros derechos, que dicen estar amparados por la ley, Ley que aunque viva en el tiempo y espacio, no es respetada.  Siempre recuerdo a Benito Juárez cuando sentenció, EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ, y paz y respeto, es lo que merecemos los cubanos.  Solo pensar en esto, ya sería una utopía de nuestra parte. Duele como se maltratan y pisotean nuestros derechos refrendados constitucionalmente, se hace “oídos sordos” a ellos, no solo de pan vive el hombre, hace falta vergüenza y decoro, y es que cuando en ocasiones recibimos un buen trato, detrás está amañado el irrespeto a nuestro derecho, derecho a recibir el vuelto por una compra o un servicio recibido, derecho a que no solo se atiendan las quejas, que por regla general, constituyen señalamiento a deficiencias o dificultades, las que siempre contarán con la bendición de quienes deben enfrentarlas.

La Asamblea Nacional del Poder Popular estuvo  sesionando la semana pasada, es preocupante que temas tan puntuales no fueran debatidos.  Si se supone que los lineamiento del Partido fueron discutidos por todo el pueblo, y se recogieron las quejas y sugerencia formuladas, indudablemente estos derechos serían una preocupación para la dirigencia, se ha hablado del desabastecimiento en la red comercial, pero nada se ha dicho de las causas que lo originan, ¿hasta cuando se estaremos escuchando discursos retóricos y no convincentes o resolutorios?, ¿qué más tenemos que esperar?
Otra cuestión que me ha llamado la atención, fue la intervención del Vicepresidente  Marino Murillo, cuando planteó, que “se va a liquidar el Plan del 2011”, cómo es posible que “sobre dinero o no se ejecute” cuando lo correcto sería haberlo empleado todo en paliar las necesidades nos satisfechas de nuestro pueblo, ¿sobre qué base objetiva, se podrá establecer el presupuesto para este año? ¿Cuáles fueron las causas por las que no se empleó dicho dinero?, ¿quién es el responsable máximo?, ¿ante quién responde?, ¿cómo emplazarlo públicamente?, ¿es o no un derecho nuestro?, ¿es una utopía o una realidad?

Lo que el enemigo ha de oír es solamente la voz de ataque
José Martí

Economía cubana: ¿real o virtual?

Lic. Jorge Hojas Puñales

Con dinero y sin dinero”, “¿Por qué unos sí y otros no?,  “Toma tu pedido, paga lo que debes”. Estos son títulos de algunos artículos aparecidos en nuestros medios de prensa escrita y todos, ¡todos! , referidos al tan reiterativo y familiar tema de CUENTAS POR  COBRAR Y POR PAGAR, tal pareciera un cuento, pero un cuento tal real, que resulta imposible eludirlo, forma parte de nuestra cultura.

¿Será acaso que nuestra economía se fortalece realmente o virtualmente?  ¿Nos será permitido adquirir un producto o artículo, o recibir un servicio en una unidad del sector estatal, sin “pagar por ello? El pan nuestro de cada día, el que adquirimos a un precio de $0.05 CUP, sería tan humanitario y comprensivo el dependiente que aceptaría  que le digamos: pagaremos mañana o cuando podamos?

Se ha convertido en praxis, la retórica de que no tenemos capacidad para pagar, pero sobra capacidad, para recibir, a fin de cuentas, en las relaciones que se establecen entre las entidades estatales, el papel moneda no se toca (no es constante y sonante) y solo media el papel (mejor debería llamarse bono), en los mecanismos de cobro y pago establecidos, por ello el cheque constituye el instrumento de pago preferentemente utilizado en nuestro sistema, instrumento que a menudo y no es de extrañar, se emite sin un respaldo (sin fondo).

Habría que celebrar no se sabe cuántos eventos, reuniones, seminarios, congresos, para solucionar el tema cobros y pagos, La mora y el impago se han arraigado en nuestro sistema cual plaga endémica, que se desconoce cómo erradicarla, extirparla; a nuestro modo de ver y pensar, es similar al VIH, y está acabando con el mecanismo de defensa de nuestro sistema económico, aunque se diga lo contrario. ¿Retomaremos el viejo slogan de hoy no fio, mañana sí?

“Ser o no ser” No es lo mismo sentirse o creerse empresario, que serlo en toda la extensión y magnitud que de ello se deriva (entiéndase autonomía, independencia), resulta imposible, que con la complacencia de unos y en detrimento de otros, se puedan dar pasos de avance, bajo la tutela de  limitaciones -orientaciones, directrices, etc.-, que se “bajan desde arriba”, y frenan el normal y correcto desenvolvimiento entre los empresarios de “abajo”, para que las relaciones fluyan como debe ser. Qué le impide al Director de la empresa productora de leche, suspenderle el suministro a la Dirección de Salud Pública o a la de Educación, si éstas no pagan lo que deben.  Todo o casi todo está legislado, pero entre comillas.

 

Hasta cuándo se va a estar culpando a los “factores”, a causas objetivas y subjetivas, o al  férreo bloqueo, para no mostrar la incapacidad, para resolver los problemas con los que se continúa cargando como mochila pegada a nuestro  cuerpo. Si un día desapareciera el bloqueo, seguramente se culparía a las secuelas de éste, no importa que ya no exista, pero su espíritu continuaría ahí.  Decimos en buen cubano, que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista, pero la dura y cruda realidad es, que solo estamos en la mitad de esos cien años.

Tenga usted la certeza, de que se están estudiando con seriedad, profundidad y mesura, las causas y condiciones que impiden que los cobros y pagos se efectúen tal y como está legislado, por lo que tenga sobrada seguridad, que para el próximo año esto será asignatura pendiente; digo, aprobada.