El fenómeno de la doble ciudadanía en Cuba

2 egar dobleLic. Egar Luis Arozarena Gómez

Hace poco tiempo escuché a un conocido decir que estaba en trámites de obtener la ciudadanía española. Hoy en día son muchas las personas que realizan trámites similares, valiéndose de falsos o reales parentescos de forma tal que el resultado sea la obtención de un Pasaporte español.

Estas personas, en la gran mayoría de los casos, ostentan una doble ciudadanía contraria a lo refrendado en el Artículo 32 de nuestra Constitución, que prohíbe la doble ciudadanía, y en caso de adquirir una ciudadanía extranjera, se perderá la cubana, para lo cual existe un procedimiento establecido en la ley y las autoridades para decidirlo.

¿En la práctica se cumple esto?, me atrevo a asegurar que no, pues son muchas las personas que hoy ostentan doble ciudadanía, lo mismo española, panameña, mexicana, etcétera.

Igualmente se da otro fenómeno en nuestra sociedad; mujeres que tienen relaciones con ciudadanos extranjeros, llegando a tener hijos con estos con el objetivo de que sus hijos adquieran la ciudadanía de origen del padre y así obtener ciertos derechos que las leyes de estos países otorgan a sus ciudadanos y a los hijos de estos.

La doble ciudadanía en Cuba se ha vuelto un fenómeno cada vez más común entre la población, motivado aún más por los beneficios económicos que pudiera traerle a quien la ostente que por un sentimiento por ese segundo país, pero al parecer las autoridades cubanas no han tomado cartas en el asunto. Aunque la Constitución es clara en cuanto a esto, aun así se sigue violando.

 

GARANTIAS CONSTITUCIONALES

Licenciado Frank Paz

La Constitución de la República, en su articulo 32, reconoce que “Los cubanos no podrán ser privados de su ciudadanía, salvo por causas legalmente establecidas. Tampoco podrán ser privados del derecho a cambiarla. No se admitirá la doble ciudadanía. En consecuencia, cuando se adquiera una ciudadanía extranjera, se perderá la cubana…”

Don Joaquín, cubano de nacimiento, anciano digno, probo y emprendedor; decidió en 1946 probar fortuna en otras tierras. Cruzando mares, llegó a Venezuela. En aquella época ese país no le gustó, hoy mucho menos. ¿Por qué será? Siguió viaje a la hermana tierra mexicana que lo acogió como un hijo. Allí trabajó y creó fortuna. Conoció el amor y formó una bella familia. En 1975, México, lo premió y reconoció como su ciudadano.

En febrero, todos los años, Don Joaquín emprende el viaje azaroso de Salomón. Regresa a su tierra natal a visitar a sus seres queridos y amigos, que aún allí le quedan: lazos afectivos que siempre mantuvo y cultivó con gran amor. Hoy sus hijos y nietos, todos mexicanos, siguen sus pasos hacia la amada tierra que lo vió nacer.

Sin embargo, antes de viajar, Don Joaquín tiene que realizar los gravosos y costosos trámites que le exigen las autoridades de emigración y extranjería para poder entrar en la isla. Siendo ciudadano mexicano, necesita tener siempre a mano un pasaporte cubano para andar libremente en su tierra natal, Cuba ¿Será que en nuestro país hace falta un Tribunal de Garantías Constitucionales?