La personalidad del delincuente

 

5.0.2Noel 2Lic. Noel Rodríguez Ávila

A la sociedad le corresponde ser el factor fundamental, bajo cuya influencia se desarrolla y forma la personalidad. Pero la sociedad, su tipo, sus normas, valores y conceptos morales, se expresan a través de medios más estrechos y cercanos al hombre. Ello significa que al estudiar la personalidad del delincuente se necesita tener en cuenta el carácter de las relaciones sociales en las que participa, y cuya influencia se forma por la acción de los roles sociales que desempeña en la práctica de su actividad diaria.

La personalidad del delincuente contiene un sistema determinado de propiedades psicológico-morales, vinculadas con sus propiedades sociales y derivadas relativamente de éstas.

La vida social se refleja en la conciencia del hombre, ya como miembro de pequeños grupos sociales. De éstos se asimilan paulatinamente ideas, costumbres y tradiciones que van conformando el mundo interno del individuo, lo cual conlleva a la formación de intereses, objetivos y fines que posteriormente se convierten en patrones de conducta.

Por lo tanto las tendencias antisociales en la personalidad del delincuente son consecuencia de la asimilación de opiniones y orientaciones análogas del medio social que lo rodea, trasmitidas en el marco de una relación directa con las demás personas en su actividad diaria.

El micro medio nocivo influye en el delincuente, conformando paulatinamente un sistema de motivos antisociales que una vez formados aparecen como rasgos propios e individuales, a través de los cuales expresa su posición ante la vida.

El grado de deformación en cada delincuente no es homogéneo. La cuota negativa es también individual, de ahí que es imprescindible investigar cuáles son las áreas de índices negativos del resto de los ciudadanos.

El tema asume progresiva importancia, constituyendo uno de los principales problemas teóricos en el campo de la ciencia criminológica, donde se establecen distintas clasificaciones para describir la estructura de la personalidad del delincuente.

Las particularidades de la edad permiten juzgar la conducta antisocial en los diferentes sujetos y la constitución por edades de cada categoría de delincuente; lo cual ayuda a aplicar el trabajo preventivo a los distintos grupos de edad de la población.

El nivel escolar de los delincuentes atestigua la relación entre la conducta antisocial y el bajo nivel de instrucción y desarrollo intelectual, aspecto que tiene influencia en la formación de intereses y necesidades, en la forma de ocupar el tiempo libre y la conducta social en general.

Anuncios

La personalidad del delincuente

7 img_4097Noel 2Lic. Noel Rodríguez Ávila

A la sociedad le corresponde ser el factor fundamental, bajo cuya influencia se desarrolla y forma la personalidad. Pero la sociedad, su tipo, sus normas, valores y conceptos morales, se expresan a través de medios más estrechos y cercanos al hombre. Ello significa que al estudiar la personalidad del delincuente se necesita tener en cuenta el carácter de las relaciones sociales en las que participa, y cuya influencia se forma por la acción de los roles sociales que desempeña en la práctica de su actividad diaria.

La personalidad del delincuente contiene un sistema determinado de propiedades psicológico-morales, vinculadas con sus propiedades sociales y derivadas relativamente de éstas.

La vida social se refleja en la conciencia del hombre, ya como miembro de pequeños grupos sociales. De éstos se asimilan paulatinamente ideas, costumbres y tradiciones que van conformando el mundo interno del individuo, lo cual conlleva a la formación de intereses, objetivos y fines que posteriormente se convierten en patrones de conducta.

Por lo tanto las tendencias antisociales en la personalidad del delincuente son consecuencia de la asimilación de opiniones y orientaciones análogas del medio social que lo rodea, trasmitidas en el marco de una relación directa con las demás personas en su actividad diaria.

El micro medio nocivo influye en el delincuente, conformando paulatinamente un sistema de motivos antisociales que una vez formados aparecen como rasgos propios e individuales, a través de los cuales expresa su posición ante la vida.

El grado de deformación en cada delincuente no es homogéneo. La cuota negativa es también individual, de ahí que es imprescindible investigar cuáles son las áreas de índices negativos del resto de los ciudadanos.

El tema asume progresiva importancia, constituyendo uno de los principales problemas teóricos en el campo de la ciencia criminológica, donde se establecen distintas clasificaciones para describir la estructura de la personalidad del delincuente.

Las particularidades de la edad permiten juzgar la conducta antisocial en los diferentes sujetos y la constitución por edades de cada categoría de delincuente; lo cual ayuda a aplicar el trabajo preventivo a los distintos grupos de edad de la población.

El nivel escolar de los delincuentes atestigua la relación entre la conducta antisocial y el bajo nivel de instrucción y desarrollo intelectual, aspecto que tiene influencia en la formación de intereses y necesidades, en la forma de ocupar el tiempo libre y la conducta social en general.

LA LEY DICE

1385597.jpg

Licenciada Laritza Diversent

DEL REGISTRO EN DOMICILIO PRIVADO (II)

El registro de lugares se dispone para tratar de localizar en ellos al acusado, los efectos o instrumentos del delito u otros objetos que puedan ser útiles a los fines de la investigación, estando facultados para disponerlo -ya sea de dia o de noche- tanto el Instructor como el Fiscal, en cualquier edificio o lugar público del territorio nacional. (Artículo 215 de la Ley de Procedimiento Penal)

Lugares públicos para la Ley de Procedimiento Penal

La propia Ley de Procedimiento Penal, en el artículo 216, define cuales son los lugares que se consideran específicamente edificios o lugares públicos, a los efectos de esta diligencia. El artículo 217 aclara que para la entrada o registro en templo u otro lugar destinado al culto religioso, basta pasar recado de atención a la persona a cuyo cargo estuviere.

Domicilio para la Ley de Procedimiento Penal

A los efectos de las disposiciones de este capítulo, se reputan domicilio, de conformidad con el artículo 222:

  1. Los edificios donde radiquen la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado y el Consejo de Ministros;
  2. El edificio o lugar cerrado o la parte de él destinada a la habitación de cualquier ciudadano cubano o extranjero residente en Cuba.

La ley, en su artículo 223, aclara que los bares, bodegas, restaurantes, hoteles y cualesquiera otros establecimientos comerciales o de servicios no se consideran domicilio de los que se encuentren o residan en ellos accidental o temporalmente, pero lo son de las personas que se hallen a su frente y residan con sus familiares en la parte del edificio destinado a vivienda.

¿Cómo se procede al registro en un domicilio privado?

Luego de cumplir los trámites establecidos por la Ley de Procedimiento Penal, la autoridad puede proceder a la entrada y el registro en el domicilio, empleando para ello, de ser necesario, el auxilio de la fuerza pública.

El registro domiciliario se hace siempre en presencia del morador principal y si no es localizado, o rehúsa concurrir a la diligencia o nombrar persona que lo represente, se practica, de haberlo, a presencia de un familiar mayor de dieciséis años de edad.

En todos los casos, a menos que sea imposible, se hará a presencia de dos vecinos próximos. Como puede apreciarse, se exige por la Ley que, salvo imposibilidad justificada, presencien el registro dos vecinos, que servirán como testigos de la forma en que se practica la diligencia y de sus resultados.

El registro se practica siempre por la autoridad o agente en quien se delegue expresamente y en presencia de las personas antes mencionadas. Del mismo se levanta acta que firman todos los participantes y si no se encuentran las personas u objetos que se buscan, ni aparecen indicios sospechosos, se expedirá una certificación del acta a la parte interesada, si la reclama.

Excepciones

En el artículo 221 se regula, no obstante lo anterior, que los agentes de la policía pueden proceder de propia autoridad al registro de un domicilio:

  • cuando haya orden de detención o mandamiento de prisión contra una persona y al tratar de llevarlo a efecto ésta se refugia en él;
  • cuando un individuo sea sorprendido en flagrante delito o cuando un presunto delincuente, inmediatamente perseguido, se refugie en una casa.

Para estos casos urgentes y excepcionales no son de aplicación las formalidades expuestas y la ley no exige que se confeccione acta sobre sus resultados.