Desarrollo del contrato en Cuba

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Lic. Andrea López

La Contratación en nuestros días suele ser un tema en muchos aspectos controversial. La apertura a otros horizontes comerciales, y porque no, al mercado internacional, nos ha hecho situarnos en nuestra realidad jurídica y económica en materia contractual. Tal vez pueda no gustarnos el sistema de contratación o puede simplemente parecernos atrasado o con una gran dosis de falta de objetividad comercial, pero debemos ir un poco más a fondo y definir específicamente los principales problemas que enfrenta el contrato en nuestros días.

Debemos empezar por valorar las cláusulas abusivas en las que se obliga a una de las partes, como en muchos casos sucede, a someterse a condiciones gravosas o desproporcionadas y que sean el resultado de una imposición de la otra parte derivada de su posicionamiento privilegiado en la relación contractual. Podemos enumerar otras como:

  • El Objeto no está lo suficientemente bien definido y claro o no establece el alcance de las obras a ejecutar.
  • Falta en la formalidad de la delegación para la firma de contratos.
  • Ausencia de cláusulas referidas a la vigencia, sin que conste fecha de su firma.
  • Falta del contenido relacionado con las conciliaciones, reclamaciones o sanciones pecuniarias, garantía para su ejecución, o de las vías para resarcirse por daños o perjuicios como consecuencia del incumpliendo de las obligaciones que se pactan, además de muchos no referir las vías de aviso, cuestión vital en el momento de enfrentar algún imprevisto que afecte la relación contractual.
  • Falta del debido asesoramiento técnico-jurídico en materia de contratación
  • No se aprecia un control eficiente sobre la ejecución de lo pactado por parte de los organismos.
  • Contratos desactualizados al no contener anexos sus respectivos suplementos.
  • Se especifica la descripción de los productos, precios fijados y las locaciones o lugar para la entrega convenida y consignada, pero no anexa al contrato
  • Inexistencia de un plazo obligatorio de la oferta que coloca al cliente en desventaja, influye en ello causas objetivas y subjetivas del mercado, todo a consecuencia de Prestatarios y suministradores únicos.

Estas son solo algunas de las muchas debilidades que enfrenta el contrato como elemento esencial y garante de la legalidad en materia comercial, pues no se valora aún esta institución del derecho como indispensable para la materialización de las relaciones económicas. A la vez que se llegue a convertirse en una herramienta de control para las relaciones inter-empresariales que en nuestro Sistema económico se manifiesta bastante desfavorable y poco rentable.

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La Obligación y la práctica contractual en Cuba

andreaLic. Andrea López

La obligación en Derecho, es el vínculo jurídico mediante el cual dos partes (acreedora y deudora) quedan ligadas, debiendo la parte deudora cumplir con una prestación objeto de la obligación. Dicha prestación puede consistir en dar, hacer o no hacer, teniendo que ser en los dos primeros casos posibles, lícitos y dentro del comercio. Los sujetos obligados, al igual que el objeto de la obligación, deberán estar determinados o ser determinables. Doctrinalmente hablando, cuestiones como esta resultan sencillas de delimitar lo que no ocurre de la misma forma en la práctica jurídica y en el tráfico comercial de nuestro sistema, pues el efecto principal de una obligación ha de ser colocar al deudor en la necesidad de cumplir con la prestación debida y en otorgar al acreedor los medios legales para procurar que el deudor lo haga.

Cabe valorar una serie de cuestiones en las que nuestras empresas no son el mejor ejemplo, si se tiene en cuenta que la economía, la estructura contractual y el tráfico jurídico-comercial cubano está basado en las deudas constantes y perpetuas entre empresas, cuyos mecanismos para hacer cumplir las obligaciones contractuales preceptuadas son deficientes o nulos; téngase en cuenta además la notable diferencia entre los términos DEUDA y RESPONSABILIDAD. La primera constituye la prestación del deudor hacia el acreedor para cumplir el compromiso y la responsabilidad. Es la consecuencia jurídica, que debiera consistir en el sometimiento del deudor al poder coactivo del acreedor para que éste pueda procurarse, el cumplimiento de la obligación o la reparación por el incumplimiento. Son cada vez más frecuentes las inconformidades y los pocos medios con que cuenta la economía cubana para hacer efectiva y respetada la responsabilidad contractual. En unas ocasiones la propia ley es omisa y en otras se puede hablar de la irrentabilidad y la poca flexibilidad comercial de nuestras empresas. Es una necesidad económica para nuestra economía valorar estas cuestiones; punto de inicio para una economía de desarrollo.

 

El seguro de viajero, no es un contrato seguro.

Cira-Garcia1 EdilioLic. Edilio Hernández Herrera

Hace unos años unos amigos me incitaron a hablar sobre los seguros de viajeros-turistas a Cuba. Qué abarcan, cómo funcionan sus parámetros de garantía, calidad y seguridad jurídica, cuáles clausulas son reclamables contractual y objetivamente.

Este tema surgió a colación de un jubilado enfermo que al no poder la familia en Nueva Jersey atenderlo debidamente por cuestiones de trabajo, coordinaron con los familiares en nuestro país; jubilados y nieta estudiante incluida, para hacer más efectivo y humano su tratamiento de recuperación. Se pagaron los carísimos seguros y demás pagos de su estancia en Cuba por seis meses.

Comenzaron a faltar medicinas, reactivos, vehículos para el traslado, etc. No quiero especificar tanto para resguardar la privacidad de la familia. El final del cuento: el sentimental abuelo se marchó antes de los tres meses.

Después de tanto tiempo me conminó la confección de este trabajo, porque recientemente acompañé a un amigo al Hospital para extranjeros Cira García, cuyos servicios, medicamentos y otras pruebas operan en moneda CUC. En dicho lugar preguntamos por la cobertura del fantasmal seguro de viajero para obtener algún servicio, y para nuestra sorpresa, no obstante antes de viajar a Cuba se firman los contratos de seguros entre la agencia extranjera y Asistur cubana, no se puede indagar nada aquí, ni directamente con esta empresa, sino que hay que llamar al país de origen para evacuar las dudas. Me quedé pasmado, después de comunicarle porqué ese gasto y pérdida de tiempo llamando al extranjero cuando la empresa cubana está en Cuba, ya se deben imaginar la respuesta.

Con alguna experiencia en contratación económica, comencé a indagar si Asistur entonces convenia con el Hosp. Cira García, para revisar algún contrato de seguro médico. También deben imaginarse el resultado.

Entre las causales de mayor peso en la pobre seguridad jurídica de la contratación en Cuba está el funcionamiento monopólico de casi todos los renglones que originan o captan divisas, los contratos son por lo general inamovibles e incuestionables, cualquier dictamen valorativo de clausulas desequilibradas a favor del oferente, son desestimadas y coercitivas, pues al no existir competencia, lo tomas o lo dejas. Por otra parte aunque aparezcan con justeza los parámetros de garantía, calidad, solución lógica y legal de solucionar conflictos, nunca ante la ausencia de estos, se inclina la balanza a favor del cliente.

El atraso y la desactualización jurídica en nuestro país es mucho más grave que lo que muchos piensan.

¿Qué tiempo se demora en dar una vuelta la Tierra?

9 la vuelta

CHAVEZLic. Rodrigo Chávez

Es normal que nuestro cerebro recepcione y procese toda la información que se le suministre y en correspondencia, ordene actuar de una u otra forma. Podemos hablar del sometimiento al cerebro, por los demás órganos, por esta razón podemos interpretar qué está antes y qué después; qué se encuentra lejos o cerca, arriba y abajo, pero en ocasiones no comprendemos estas simples aseveraciones.

Para los que nos decidimos por el estudio de las Ciencias Jurídicas y somos Profesionales del Derecho, se nos inculca que también dentro de las Disposiciones o Normas, existe la Jerarquía, se nos hace ver que la Constitución, es una Ley Suprema, por lo que todas las demás le deben obediencia, por su jerarquía. Una Ley está por encima de un Decreto-Ley, éste por encima de un Decreto y éste a su vez, por encima de cualquier otro Instrumento Jurídico.

En el caso que nos ocupa y queremos sea analizado, con la seriedad y el rigor que ello entraña, basta dar lectura al Artículo 314, de la Ley No 59/87, del Código Civil, resulta manifiesto, que el enunciado del precepto, posibilita el sometimiento de esta norma a cualquier otro Cuerpo Legal.

Si fuésemos a definir la CONTRATACIÓN, tendríamos que extenderla no solamente al ámbito Económico, sino también al Civil, Administrativo, Laboral, Penal, Marítimo, Comercial etc., resultando muy extensa la relación. Por esta razón entendemos que se aplica con carácter supletorio.

No olvidemos que se da a entender la existencia de igualdad, en el debate, igualdad entre las partes, etc., pero no se hace mención a la igualdad plena entre las partes, en el debate o en el acto contractual, como tampoco se nos puede hacer ver que existe igualdad entre las normas, pues cada una tutela algo o a alguien y resulta incomprensible e impensable, que un Decreto-Ley, prime sobre una Ley.

Lo peor de todo esto, es que no sabemos qué tiempo uno tarda en dar la vuelta a La Tierra, y menos si no se nos informa el medio que vamos a utilizar para ello.

 

El dilema de la contratación económica (II)

Lic. Rodrigo Chávez
La subutilización del jurista y la poca o pobre participación que se le concede en el proceso de contratación, a la postre dan al traste, con las intenciones o efectos esperados, de las relaciones establecidas.
En cualquier entidad estatal, no resulta difícil constatar la actividad del jurista, del asesor jurídico o legal, del letrado, del abogado o como quieran denominarlo, limitada o ceñida a la elaboración de medidas disciplinarias, reclamaciones que pudieron evitarse, en funciones de economista y hasta en algunos casos, como secretario en los Consejos de Dirección.  En esta última función, existen discrepancias, pues hay quien aboga por el sí y otros por el no, pero al final, como en papeles consta el nivel al que se subordina (al jefe), prevalecerá sin excepción alguna, la decisión del jefe.  Que se haga un uso racional del capital humano, tiene sentido, pero lo que ha de tener igual sentido, es el uso irracional del jurista.
Son aristas, que propician la imperfección del contrato, su normal desarrollo y por tanto su fin, el contrato aunque es un acuerdo de voluntades, estas deben ser ciertas, sólidas, verdaderas y objetivamente cumplibles, no ficticias, constituye en nuestros días justificación, de los incumplimientos de la producción, de la distribución o de los servicios, el inadecuado o incorrecto uso del contrato; no sería impropio hablar en estos mismos términos de la planificación.
El laberinto por donde transita la contratación, afecta  tanto a los que se estipulan para la compraventa de producción agropecuaria, los de suministro, hasta los de ejecución de obra; solo en estos tres, el grado de incidencia es tan negativo, que amerita dedicarles especial atención, es conmovedor que el rendimiento de determinada la cosecha de un productor exceda sus expectativas y que ese exceso, no cumpla el objetivo de llegar a su destino porque no se plasmó en el contrato.  Cómo es posible que los mercados estén en buena medida desabastecidos, siendo posible suplementar el contrato inicial, pero he aquí otro gran dilema: si nefasto es incumplir el plan, más nefasto es sobre cumplirlo.  Tendrían que andar de la mano como un binomio planificación-contratación.  Con una adecuada planificación, bien pudiéramos efectuar una adecuada contratación,  y con una buena solución, se obtendría una buena distribución y una gran probabilidad de satisfacer al consumidor, ¿no?.

El dilema de la contratación económica (I)


Lic. Rodrigo Chávez
¿Monotonía?, ¿Guerra de desgaste?, ¿Presión psicológica?, ¿Falsas expectativas? O ¿Soluciones mediatas e inmediatas a corto, mediano o largo plazo?
Con tantas interrogantes, no sabemos por cuál comenzar, pero cierto es y resulta, que siempre, pero siempre, existe un principio y un fin, que…     quiera Dios, haya comenzado y pueda terminarse, de forma mediata o inmediata, a corto, mediano o largo plazo.
El tema contratación,  ya le es tan inherente al cubano, que casi se puede decir que se ha convertido en especialista en esta materia, aún sin conocer elementos esenciales que los integran, baste decir que a eso que cubanamente se le llama “mercanchifleo”, es una forma cotidiana de establecer relaciones contractuales, entre dos o más personas que han de intervenir en una relación, ya sea licita o ilícita (muy en moda en el conocido mercado soterrado), aunque el Estado las conoce, no ha podido actuar de forma efectiva contra ellas, y créanme, en este tipo de mercado, existe más oferta para satisfacer la demanda.
Démosle un vistazo a la edición del periódico Granma, del pasado día 3 de agosto de 2012, al artículo publicado en la página 4, con el título LAS EMPRESAS DEBEN JUGAR SU PAPEL, de la periodista Ivette Hernández Sosa.  Nos preguntamos, ¿si la contratación internacional anda mal, como exigir, que la contratación en el orden nacional, goce de buena salud? Las normas que rigen para la contratación internacional (abarcan a un número superior de sujetos, diversas economías, etc.), no son las mismas que rigen para la nacional (orden interno en el sector empresarial estatal y hasta en el sector  privado).
Por cierto, las disposiciones legales  y normativas que aún rigen para la contratación económica, no se ajustan a las condiciones actuales, por lo que podemos inferir que, han quedado detenidas en el tiempo.
Tanto a nivel internacional con nacional, la concertación de un instrumento jurídico de la magnitud de un contrato, entraña un acto solemne, de seriedad, de responsabilidad, de derechos y obligaciones para las partes, pero es ante todo un acuerdo de voluntades; voluntades respaldadas por la confianza y compromiso a su cabal cumplimiento, tan es así que recogidas en sus cláusulas compromisorias y absolutorias, no han de convertirse en letra muerta.
El formalismo, se ha convertido para el empresariado cubano, en algo común y cotidiano y por tanto se cercena la creatividad, resulta inusual hablar de licitaciones, de negociaciones; en estos supuestos, la voz o intervención del jurista, es por regla general, relegada a un segundo plano, no se tiene al jurista en el justo plano en el que se debe tener, se recurre a él en los casos de incumplimiento, cuando ya es inminente el conflicto, cuando con tiempo suficiente se conocía del estado de gestación y se propició la evolución, desarrollo y nacimiento de dicho conflicto.