Sembrar para recoger

6-educadoraLic. Moraima Leyva Pérez

“Todo hombre al venir a la tierra tiene derecho a que se le eduque y después en pago, contribuir a la educación de los demás”.

Esta máxima martiana es parte de nuestros sentimientos más profundos y un gran número de cubanas y cubanos se han apropiado de ella para decidir el camino de ser educadores. Maestro, ¡cuánto sacrificio y entrega encierra esta palabra!

Hace unos días conocí a Maritza González Rodríguez, tiene cincuenta y ocho años y es maestra de profesión por más de cuatro décadas. Vive en un cuarto pequeño, con una cocina y un baño improvisados. Es lo que su salario le ha permitido alcanzar durante su vida laboral. No tiene familia. Solicitó un crédito al Banco de Crédito y Comercio del municipio Gibara, con el objetivo de ampliar su cuarto y tener una cocina y un baño dignos.

Cuál no sería su sorpresa, la solicitud le fue denegada, según la institución bancaria, porque le restan solo dos años para jubilarse y se pondría en riesgo la devolución del préstamo más los intereses.

¿Se hizo un análisis atinado por el Banco? ¿Acaso su jubilación no cuenta aunque tengan que reducirse los montos mensuales a pagar? ¿Para qué existen los codeudores?

Esta maestra ha garantizado la formación de generaciones por más de ocho lustros, trasmitiendo conocimientos, formando valores. Cuántos médicos, ingenieros, agricultores, han pasado por el aula de Maritza. La sociedad no está recompensando la generosidad de esta trabajadora, que solo quiere en los años que le quedan, elevar la calidad de vida que no pudo disfrutar en la juventud. Esto es parte del bloqueo interno que tanto daño nos hace y que tenemos que exterminar de raíz.

Anuncios

Vivienda vs. Medio ambiente

mapaKireniaLic. Kirenia Dominguez Álvarez

Punta de Piedra es el nombre de un pueblito costero del municipio Bahía Honda, provincia de Artemisa.

Por su situación geográfica ha sufrido el embate de ciclones y huracanes.

Unido a lo anterior , el deterioro ha hecho posible que la situación constructiva de los inmuebles sea la peor, siendo la convivencia casi imposible por el poco confort de las viviendas,

Rosario es una moradora de este lugar, ya cuenta con todos los recursos materiales para poder reconstruir su morada, la cual, tras el paso del último huracán, quedó devastada.

En aquel entonces, con lo poco que contaba, construyó una “facilidad temporal” en la cual conviven hoy seis personas y una muchacha embarazada.

A pesar de todo, la delegada del Pode Popular y los inspectores ambientales le prohiben reconstruir su casa, la cual, en cualquier momento se desploma, amparados en el Decreto-Ley 212 del 2000; el cual protege las zonas costeras.

No es menos cierto la necesidad de protección de esas zonas por su importancia para el medio ambiente y la protección de los ecosistemas, pero cabe preguntarse: ¿cuál es la respuesta objetiva para Rosario y demás moradores de este asentamiento que ha existido por muchos años?

¿Acaso hay que esperar a que ocurra un desastre y se pierdan vidas para reaccionar positivamente ante esta problemátca?

¿Se convertirá en irealizable el deseo de estas personas de reconstruir su morada?

La callada por respuesta han dado las autoridades del municipio Bahía Honda.