Matrimonio igualitario

8-bandera-lgbtJorge Luis

El matrimonio entre personas del mismo sexo reconoce legalmente la unión entre personas del mismo sexo biológico. Junto a la institución del matrimonio, y en muchos casos como alternativa, existen instituciones civiles adicionales, muy diferentes en cada país y comunidad, con denominaciones distintas como “parejas de hecho” o “uniones civiles”. La actitud de la sociedad hacia las parejas del mismo sexo y las uniones formales de parejas del mismo sexo difiere en función de los tiempos y lugares desde la plena aceptación e integración, pasando por una tolerancia neutral, hasta el rechazo, la discriminación, la persecución y el exterminio.

En el mundo occidental el debate de la legalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo tiene opiniones divididas. Los opositores a que se reformen los códigos civiles y de familia argumentan que la unión de un hombre y de una mujer es la única definición de matrimonio, además de que es la base para la procreación, que esta definición ha existido por miles de años; por tanto no puede cambiar.

Los sectores a favor plantean que no hay razones suficientes para no darle la protección que ofrece el sistema jurídico a las parejas del mismo sexo. Como respuesta al tema de la procreación exponen la parcialidad de este argumento ya que las leyes que prohíben el matrimonio entre personas del mismo sexo no prohíben el matrimonio entre ancianos o personas estériles. Indican que la reforma sobre el matrimonio para incluir los derechos de los homosexuales es una cuestión de igualdad ante la ley.

La ciencia ha demostrado que la homosexualidad no es ni un trastorno ni una enfermedad, sino una variante de la orientación sexual. La inmensa mayoría de la comunidad LGBT viven vidas felices, sanas, bien adaptadas y productivas. Muchos mantienen relaciones permanentes con su pareja. En términos psicológicos esenciales, estas relaciones son el equivalente de las relaciones heterosexuales.

Nuestro país es signatario de los Principios de Yogyakarta que extienden explícitamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos a las personas homosexuales, bisexuales, transexuales y transgénero. Podría tener un impacto positivo para nuestro país modificar la institución matrimonio por la seguridad que ofrece en términos sucesorios, así como beneficios de jubilación y propiedad conjunta de bienes.

 

Vocaciones

Lic. Jorge Luis González García

Desde el momento en que el estudiante lleva una boleta a casa para determinar su profesión futura, se producen un sinfín de variantes determinadas por los padres, los vecinos y profesores. El adolescente no sabe lo que quiere o no alcanza a tomar conciencia de que esa decisión influirá el resto de su vida.

Todo se enfoca en conseguir una profesión de mérito reconocido ante la sociedad que otorgue determinadas facilidades, o en estudiar una especialidad que reporte ganancias. En función de estos criterios optan por carreras como economía, turismo, medicina, idiomas, derecho o pedagogía.

En el ámbito normativo, el Código de Familia regula en el artículo 85.2 que “será función de los padres atender la educación de sus hijos, cuidar de su asistencia al centro educacional…, velar por su adecuada superación técnica, científica y cultural…”

El sistema educacional ha tratado de resarcir estas lagunas a través de círculos de interés, programas de televisión y en muchos casos, con los profesores. En cada escuela se exige que los educadores de especialidades técnicas den a conocer el perfil de cada una de ellas. A pesar de todo esto, la situación sobre una verdadera formación vocacional sigue en una nebulosa para el estudiante. Las universidades no dan a conocer el perfil de sus ingenierías y licenciaturas, los planes de estudio de las carreras no muestran lo que sería un graduado en cualquiera de estas opciones, por tanto el adolescente conocerá todo ello cuando luego de llenar la boleta con una carrera que no conoce y matricular en la universidad; sólo entonces sabrá si esa profesión es la de su vida o si, por desgracia, perdió tiempo y esfuerzo tratando de conseguirla.

 

De la familia

 

6 A2CHAVEZLic. Rodrigo Chávez Rodríguez

La gran mayoría de las familias cubanas no son analfabetas pero desconocen que existe un Código de Familia. También pudieran estar ajenas a que en la Constitución de la República de Cuba, (por cierto, que debería ser modificada) aparece en el Capítulo IV, Artículo 35: El Estado protege la familia, la maternidad y el matrimonio… Hasta que alguien me explique, logre entender y sea convencido, seguiré quizás equivocado o cada vez más diáfano.

¿Es que al separarse, inclusive desde tempranas edades padres de hijos para emigrar a otros países, casi siempre por razones económicas, se protege la maternidad y la familia? De lo anterior se desprende que no puede existir matrimonio sostenible cuando por esta y otras razones se disuelve el vínculo matrimonial o la unión voluntaria de la forma que sea, de esta manera tampoco se puede proteger el matrimonio y la familia, de ahí también el ínfimo índice de gestantes en la mujer cubana por carencia de muchísimas cosas indispensables.

En otras familias, conocedoras de lo dispuesto y preceptuado en los artículos del referido Código de Familia del 1975, las que al parecer pueden hacer valer dicho conocimiento; esa maternidad, ese matrimonio y la familia es también segregada, con la diferencia de que en los casos de migrantes aquí sí asiste la razón política, el rechazo al gobierno, pues carecen de uno de los bienes más preciados del hombre: LA LIBERTAD, y aunque traiga consigo separación y distancia de la familia, hay que buscarla y se encuentra.

El Estado reconoce en la familia la célula fundamental de la sociedad y le atribuye responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones, referido en el Artículo 38 de la Ley de Leyes: Los padres tienen el deber de dar alimentos a sus hijos y asistirlos en la defensa de sus legítimos intereses y en la realización de sus justas aspiraciones; así como el de contribuir activamente en su educación y formación integral como ciudadanos útiles y preparados para la vida en la sociedad socialista, ¿Por qué en la Sociedad Socialista? ¿Por qué si hay que asistirlos en sus legítimos intereses y sus justas aspiraciones, y ese puede no ser el interés ni la aspiración de la familia?

 

Leyes a capricho

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Lic.Lritza Diverzent

Llegar a las puertas de la Asamblea Nacional con una propuesta legislativa es una hazaña, prácticamente irrealizable, a la luz de la legislación vigente en Cuba.

Sin embargo, desde hace dos años, la hija del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro, y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro, promueve una serie de iniciativas legislativas. Sus empeños son parte de la campaña contra la homofobia.

A principios de este año Mariela declaró, que una de sus propuestas es un decreto-ley sobre identidad de género, para permitir que los transexuales puedan oficializar cambios de sexo, sin necesidad de someterse a cirugía. La Asamblea Nacional aprueba leyes. Los decretos-leyes son adoptados por el Consejo de Estado.

No hay duda que ella utilizará la relación de parentesco que la une al presidente de este órgano, para lograr sus objetivos, posibilidad que no tienen otros actores sociales. ¿Es esto igualdad social, política y jurídica?

Para nadie es un secreto que Mariela Castro tiene la posibilidad de hacer propuestas legislativas, por ser la hija de quien es. Recordemos la iniciativa presentada al Parlamento cubano, en el 2002, por Osvaldo Payá y que fue rechazada.

También trabaja en la presentación de un anteproyecto de ley a la Asamblea Nacional del Poder Popular. La iniciativa legislativa tiene la intención de modificar el vigente Código de Familia, permitiendo la legalización de las uniones entre homosexuales.

Legalmente sus propósitos no tienen fundamento. El CENESEX, que ella dirige, no es una organización de masas. No es, por tanto, uno de los sujetos reconocidos por la Constitución de la República para proponer leyes al parlamento.

Los homosexuales cubanos no están organizados en asociaciones con reconocimiento estatal. Significa que no tienen la más remota posibilidad de tener representatividad en el parlamento, y, por tanto, de participar en la vida política de la nación.

Es evidente que sin la intervención de la hija de Castro, las altas esferas del poder jamás se hubiesen interesado por tocar el tema de los derechos de este grupo.

La represión contra los homosexuales en la Isla continúa. Principalmente si éstos disienten del régimen. La situación de estas personas no es asunto del CENESEX, empeñado, en estos momentos en el despliegue de una campaña simbólica por la tolerancia.

La situación obliga a preguntar: ¿qué garantía tiene este grupo social, para ejercer sus derechos, si el resto de las prerrogativas humanas reconocidas en el sistema jurídico son seriamente violentadas?

La ley no es una cuestión de capricho: la homofobia no se elimina con fórmulas legislativas.