Leyes a capricho

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Lic.Lritza Diverzent

Llegar a las puertas de la Asamblea Nacional con una propuesta legislativa es una hazaña, prácticamente irrealizable, a la luz de la legislación vigente en Cuba.

Sin embargo, desde hace dos años, la hija del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro, y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro, promueve una serie de iniciativas legislativas. Sus empeños son parte de la campaña contra la homofobia.

A principios de este año Mariela declaró, que una de sus propuestas es un decreto-ley sobre identidad de género, para permitir que los transexuales puedan oficializar cambios de sexo, sin necesidad de someterse a cirugía. La Asamblea Nacional aprueba leyes. Los decretos-leyes son adoptados por el Consejo de Estado.

No hay duda que ella utilizará la relación de parentesco que la une al presidente de este órgano, para lograr sus objetivos, posibilidad que no tienen otros actores sociales. ¿Es esto igualdad social, política y jurídica?

Para nadie es un secreto que Mariela Castro tiene la posibilidad de hacer propuestas legislativas, por ser la hija de quien es. Recordemos la iniciativa presentada al Parlamento cubano, en el 2002, por Osvaldo Payá y que fue rechazada.

También trabaja en la presentación de un anteproyecto de ley a la Asamblea Nacional del Poder Popular. La iniciativa legislativa tiene la intención de modificar el vigente Código de Familia, permitiendo la legalización de las uniones entre homosexuales.

Legalmente sus propósitos no tienen fundamento. El CENESEX, que ella dirige, no es una organización de masas. No es, por tanto, uno de los sujetos reconocidos por la Constitución de la República para proponer leyes al parlamento.

Los homosexuales cubanos no están organizados en asociaciones con reconocimiento estatal. Significa que no tienen la más remota posibilidad de tener representatividad en el parlamento, y, por tanto, de participar en la vida política de la nación.

Es evidente que sin la intervención de la hija de Castro, las altas esferas del poder jamás se hubiesen interesado por tocar el tema de los derechos de este grupo.

La represión contra los homosexuales en la Isla continúa. Principalmente si éstos disienten del régimen. La situación de estas personas no es asunto del CENESEX, empeñado, en estos momentos en el despliegue de una campaña simbólica por la tolerancia.

La situación obliga a preguntar: ¿qué garantía tiene este grupo social, para ejercer sus derechos, si el resto de las prerrogativas humanas reconocidas en el sistema jurídico son seriamente violentadas?

La ley no es una cuestión de capricho: la homofobia no se elimina con fórmulas legislativas.

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