El seguro de viajero, no es un contrato seguro.

Cira-Garcia1 EdilioLic. Edilio Hernández Herrera

Hace unos años unos amigos me incitaron a hablar sobre los seguros de viajeros-turistas a Cuba. Qué abarcan, cómo funcionan sus parámetros de garantía, calidad y seguridad jurídica, cuáles clausulas son reclamables contractual y objetivamente.

Este tema surgió a colación de un jubilado enfermo que al no poder la familia en Nueva Jersey atenderlo debidamente por cuestiones de trabajo, coordinaron con los familiares en nuestro país; jubilados y nieta estudiante incluida, para hacer más efectivo y humano su tratamiento de recuperación. Se pagaron los carísimos seguros y demás pagos de su estancia en Cuba por seis meses.

Comenzaron a faltar medicinas, reactivos, vehículos para el traslado, etc. No quiero especificar tanto para resguardar la privacidad de la familia. El final del cuento: el sentimental abuelo se marchó antes de los tres meses.

Después de tanto tiempo me conminó la confección de este trabajo, porque recientemente acompañé a un amigo al Hospital para extranjeros Cira García, cuyos servicios, medicamentos y otras pruebas operan en moneda CUC. En dicho lugar preguntamos por la cobertura del fantasmal seguro de viajero para obtener algún servicio, y para nuestra sorpresa, no obstante antes de viajar a Cuba se firman los contratos de seguros entre la agencia extranjera y Asistur cubana, no se puede indagar nada aquí, ni directamente con esta empresa, sino que hay que llamar al país de origen para evacuar las dudas. Me quedé pasmado, después de comunicarle porqué ese gasto y pérdida de tiempo llamando al extranjero cuando la empresa cubana está en Cuba, ya se deben imaginar la respuesta.

Con alguna experiencia en contratación económica, comencé a indagar si Asistur entonces convenia con el Hosp. Cira García, para revisar algún contrato de seguro médico. También deben imaginarse el resultado.

Entre las causales de mayor peso en la pobre seguridad jurídica de la contratación en Cuba está el funcionamiento monopólico de casi todos los renglones que originan o captan divisas, los contratos son por lo general inamovibles e incuestionables, cualquier dictamen valorativo de clausulas desequilibradas a favor del oferente, son desestimadas y coercitivas, pues al no existir competencia, lo tomas o lo dejas. Por otra parte aunque aparezcan con justeza los parámetros de garantía, calidad, solución lógica y legal de solucionar conflictos, nunca ante la ausencia de estos, se inclina la balanza a favor del cliente.

El atraso y la desactualización jurídica en nuestro país es mucho más grave que lo que muchos piensan.

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¿Utopía o realidad?

foto: Marcelo López Bañobre

Lic. Rodrigo Chávez Rodríguez

No se necesita ser avezado en materia económica, para darse cuenta de las carencias que la inestabilidad en todas las esferas trae consigo; cada despertar resulta un compás de espera y nos hace imaginar que estamos soñando, aún cuando ya sea por la tarde.  Ir a un mercado, a una tienda, siempre genera una relación entre los clientes y la entidad representante del Estado. En todos o en casi todos los establecimientos, se ha establecido un llamado “buzón de quejas y sugerencias”, que no hace honor a su encomienda ya que con solo mirar dentro, es de esperar que esté vacío, no porque no se formulen quejas o se hagan sugerencias, sino por obra y arte de quien está al frente de dicha entidad.

Por regla general, las quejas caen en saco roto y por regla general reclamar, “como está establecido”, significa, “oídos sordos”, entonces, cómo reclamar nuestros derechos, que dicen estar amparados por la ley, Ley que aunque viva en el tiempo y espacio, no es respetada.  Siempre recuerdo a Benito Juárez cuando sentenció, EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ, y paz y respeto, es lo que merecemos los cubanos.  Solo pensar en esto, ya sería una utopía de nuestra parte. Duele como se maltratan y pisotean nuestros derechos refrendados constitucionalmente, se hace “oídos sordos” a ellos, no solo de pan vive el hombre, hace falta vergüenza y decoro, y es que cuando en ocasiones recibimos un buen trato, detrás está amañado el irrespeto a nuestro derecho, derecho a recibir el vuelto por una compra o un servicio recibido, derecho a que no solo se atiendan las quejas, que por regla general, constituyen señalamiento a deficiencias o dificultades, las que siempre contarán con la bendición de quienes deben enfrentarlas.

La Asamblea Nacional del Poder Popular estuvo  sesionando la semana pasada, es preocupante que temas tan puntuales no fueran debatidos.  Si se supone que los lineamiento del Partido fueron discutidos por todo el pueblo, y se recogieron las quejas y sugerencia formuladas, indudablemente estos derechos serían una preocupación para la dirigencia, se ha hablado del desabastecimiento en la red comercial, pero nada se ha dicho de las causas que lo originan, ¿hasta cuando se estaremos escuchando discursos retóricos y no convincentes o resolutorios?, ¿qué más tenemos que esperar?
Otra cuestión que me ha llamado la atención, fue la intervención del Vicepresidente  Marino Murillo, cuando planteó, que “se va a liquidar el Plan del 2011”, cómo es posible que “sobre dinero o no se ejecute” cuando lo correcto sería haberlo empleado todo en paliar las necesidades nos satisfechas de nuestro pueblo, ¿sobre qué base objetiva, se podrá establecer el presupuesto para este año? ¿Cuáles fueron las causas por las que no se empleó dicho dinero?, ¿quién es el responsable máximo?, ¿ante quién responde?, ¿cómo emplazarlo públicamente?, ¿es o no un derecho nuestro?, ¿es una utopía o una realidad?

Lo que el enemigo ha de oír es solamente la voz de ataque
José Martí