¿Y cómo quedo yo?

f_hospital-freyre-de-andradeCHAVEZLic. Rodrigo Chávez Rodríguez.

Resultaría una interrogante diaria, es que no amanecemos y nos despertamos preguntándonos qué será de nosotros, lo que a diario tenemos que diseñar e inventar, qué nos va a deparar el destino, cada vez más distante e incierto de lo que vivimos y nos toca sufrir y consumir obligatoriamente.

Seguiremos tan tolerantes, sumisos, obedientes, creyentes, más de lo que por razones de credo religioso debe ser estrictamente respetado y cumplido?, cuál será la verdad que nos alumbre por siempre.

Nuestra Sociedad Civil, es deseosa de aplicar sus beneficios, libertades y los denostados Derechos Humanos. Seré tan osado en cuestionar por que mi madre no fue trasladada del Hospital Freyre Andrade (Emergencias) por falta de coordinacion entre la parte médica y el servicio de Ambulancias; ello trajo consigo la pérdida del turno gestionado personalmente por el galeno que la atendía, el cual quedó postergado para una semana después. Por mi gestion personal se le practicó la prueba. Establecí queja ante la Dirección del Hospital y aun espero respuesta de esta institución.

Tanta irresponsabilidad, por llamarle de alguna forma, continuará, hasta cuándo los de la vista gorda.

Casos como el que les comento, ocurren a diario e inclusive mas graves, a lo largo y ancho de este Planeta Cuba. Lo más apremiante es sin duda resolverlos, pero la tolerancia y la insensibilidad que nos han enseñado y hemos aprendido con calificaciones muy altas, no nos permiten definirnos y acabar de resolver de una vez y por todas nuestros verdaderos y acuciantes problemas que nos desgastan día a día.

He ahí la interrogante de muchos y muchos, que temen la libertad de expresión, legalmente respaldada por la Constitución de esta República, seamos conocedores, conscientes y valientes para defender nuestros verdaderos DERECHOS.

Reglamento de prisiones: Letra muerta

Lic. Yaremis Flores

Raúl Rodríguez Soto extingue sanción en la Prisión de Guanajay. Aunque, según familiares, las pruebas fueron insuficientes para confirmar su culpabilidad, Raúl lleva cumplidos siete de los treinta años de la sanción que le fuera impuesta por el delito de Tráfico ilegal de personas.

El jefe de la Prisión, nombrado Joaquín Darias, obliga al interno a usar el uniforme, aún cuando el recluso padece de dermatitis por contacto, a causa del tinte en la ropa. Producto de esta arbitrariedad presenta llagas infectadas, situación agudizada por su diabetes insulino-dependiente sin tratamiento.

La doctora de la prisión indicó que el interno solo puede usar ropa blanca de algodón. Pero, “El jefe es quien manda” afirmó. Cuando el interno se niega a llevar el uniforme, lo privan de las visitas, su único aliciente en cautiverio.

Rodríguez Soto, de 44 años, quien residía en Estados Unidos, tiene dos hernias discales que le dificultan la micción. Debido a la diabetes se le están cayendo los dientes y el glaucoma avanza de manera fulminante. Sus enfermedades, certificadas por los propios médicos del establecimiento penitenciario, no reciben el tratamiento médico apropiado. Además es esquizofrénico paranoide con trastornos bipolares desde la infancia, sin atención psiquiátrica.

Ya en cumplimiento de su condena, en una ocasión intentó ahorcarse y en otra se envolvió en una colchoneta incendiada” comentó su esposa.

A pesar de todo, Rodríguez Soto no clasificó en los parámetros del gobierno para ser indultado. Mientras, tiene que soportar su irregular situación. La Fiscalía Militar está al tanto de la conducta del jefe de la prisión, pero aún no se pronuncia.

Según el Reglamento de Prisiones el recluso tiene derecho a recibir una adecuada atención médica; y el deber de llevar el uniforme reglamentario siempre que no afecte su salud y dignidad. Sin embargo, pareciera letra muerta este reglamento casi de carácter secreto. Incluso para los propios oficiales que lo incumplen.