Acaparamiento

Lic. Miguel Iturria

El acaparamiento es una figura delictiva regulada en el artículo 230, inciso b) de nuestro Código Penal y prevé sanción de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas al particular que: retenga en su poder o transporte mercancías o productos en cantidades evidentes e injustificadamente superiores a las requeridas para sus necesidades normales.

Receptación y Acaparamiento son delitos que guardan cierta similitud, pues en ambos la persona o infractor tiene en su poder bienes; sin embargo la diferencia radica es que en el primero, la procedencia de los objetos es delictiva y en el segundo la naturaleza de la adquisición es lícita, pues de haberlos obtenidos de forma ilícita incurriría en Receptación.

En nuestra sociedad se adquieren las mercancías o productos lícitamente, por lo general en establecimientos estatales y muchos de estos se expenden de forma liberada. La entidad ofrece la cantidad que la persona quiera o pueda adquirir, sin limitaciones. ¿Cómo es posible entonces, que el mismo estado después procese y sancione a alguien por entender que la cantidad vendida es superior a sus necesidades?

Algunos juristas son del criterio de que este delito está reservado solo para productos normados cuya adquisición es limitada, pero este planteamiento no pasa de ser una opinión que la práctica judicial se ha encargado de desechar por no estar sustentada en Ley.

En otro orden de cosas, es discutible que el ordenamiento jurídico penal entre a cuestionar el número de bienes o mercancías que puede tener una persona, así como qué se entiende por necesidades normales de alguien. Este elemento cuestiona la posibilidad de auto determinación de toda persona que adquiera lícitamente bienes y desee darle el destino que mejor entienda o, en otros términos, ejercer la facultad de disposición que es uno de los requisitos del derecho de propiedad.

Para ilustrar lo expuesto, vamos a concluir con un ejemplo hipotético, pero posible. Alguien acude a un establecimiento púbico a comprar cuarenta o cincuenta frazadas de piso, producto que desaparece con frecuencia, en la entidad estatal se las venden y al llegar a su domicilio o en la vía pública es detenido, procesado y, posteriormente, sancionado porque no es necesario detentar este tipo de mercancías en la cantidad descrita.

Esta situación constituye un absurdo. Honestamente, considero que este delito no debería existir.