Sabía usted que…?

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¿Sólo Basta la Intención?

Lic. Veizant Boloy González

Poca información se ha brindado al pueblo de Cuba sobre los pactos internacionales firmados por el Gobierno en su nombre, especialmente los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, también conocidos como Pactos de Nueva York, que son dos tratados internacionales sobre derechos humanos adoptados en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1996: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC).

Cuba es signataria de los pactos mencionados desde febrero del 2008, debido a una estrategia manejada por el Gobierno, según mi criterio, con el objetivo de desviar las insistentes miradas acusatorias de la comunidad internacional, respecto a las denuncias de violación de derechos humanos en la isla,ubicándola en la lista negra.

Muchos creyeron que con este primer paso de firmar los pactos, cambiaría la situación; sólo que los optimistas obviaron un detalle: el segundo paso; pues si estos pactos no se ratifican, no tienen carácter vinculante, que es lo que compele a los Estados parte a cumplirlos. Ya han transcurrido más de 3 años y continuamos estancados en el primer paso.

Ratificar estos pactos implicaría por necesidad un cambio drástico de nuestra legislación, lo cual no parece estar en los planes del gobierno.

Por otro lado, conocí, tras la investigación personal que antecede a todos mis escritos, que Cuba también es miembro de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, otro de los tratados sobre Derechos Humanos, pero también se ha quedado a medias, pues no ha reconocido la competencia del Comité de Derechos Humanos a escuchar quejas individuales en nuestro territorio.

Algo similar sucede con la Corte Penal Internacional, primer organismo judicial internacional de carácter permanente encargado de perseguir y condenar los más graves crímenes en contra del Derecho Internacional, crímenes que se preceptúan en el Estatuto de Roma, y son: el genocidio, los crímenes de lesa humanidad; los crímenes de guerra y el delito de agresión.

El Estatuto de la Corte… no ha sido firmado ni ratificado por Cuba, lo que denota la política de evitar someter a organismos supranacionales este tipo de supuestos.

¿Acaso es una práctica el firmar estos tratados internacionales para brindar esperanza al mundo, incluso al pueblo, de que algún día habrá cambio?

¿Piensan que con esos pasos inconclusos avanzamos a algún lado?

Definitivamente, no basta con la intención.