No asfixiemos las Cooperativas

reciclajeLic. Moraima Leyva Pérez

Tanto la Constitución de la República, como el Código Civil, reconocen la propiedad cooperativa dentro de las principales formas de propiedad sobre los medios de producción.

Me referiré a las creadas de manera experimental, en sectores no agropecuarios, como parte del proceso de actualización del modelo económico cubano, reguladas en el Decreto-Ley 305 de 2012.

Estas personas jurídicas contribuyen a liberar al Estado de su responsabilidad sobre determinadas actividades de producción y servicios que requieren un nivel de independencia y autonomía y constituyen un mecanismo de apoyo a la satisfacción de necesidades económicas y sociales en su territorio, en correspondencia con su objeto social aprobado en el marco de las regulaciones vigentes.

Sin embargo, resulta contradictorio que por una parte el Estado esté protegiendo el impulso de estas entidades económicas y que por otro, los organismos e instituciones del estado, pongan obstáculos a su desarrollo, por desconfianza infundada.

Pongamos un ejemplo: la única cooperativa no agropecuaria de reciclaje de la provincia Holguín, radica en el municipio de Antilla, su objeto social consiste en la recuperación de desechos a las entidades de dicho territorio y posterior venta a la Empresa de Recuperación de Materias Primas, con la que tiene pactado un plan de entregas como encargo estatal. Muchos son los escollos que sus socios han tenido que afrontar, partiendo de la negativa de las fuentes generadoras a la venta de sus desechos reciclables, pues: “mi organismo no me ha autorizado a negociar con una cooperativa”. Es una actividad novedosa en el país y el desconocimiento del tema puede acarrear incertidumbre. No es menos cierto que históricamente las Cooperativas en Cuba se prestaron para actividades indebidas, bajo un aparente régimen de legitimidad. Pero la ley faculta a las entidades estatales a relacionarse con estas a través de contratos, convenios y otras actividades lícitas; no puede entonces un jefe de un organismo de la administración central del Estado oponerse a que se cumpla con las políticas y normativas que se dictan o corremos el riesgo de asfixiar de antemano este nuevo modelo de gestión que puede resultar eficiente y provechoso para el desarrollo económico del país.

 

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Un pensamiento en “No asfixiemos las Cooperativas

  1. La explicación respecto de las resistencias que despiertan las cooperativas en algunos funcionarios está fundamentada en la IGNORANCIA jurídica. Por lo visto no saben, o no ha quedado plasmado debidamente en las leyes atingentes que una entidad cooperativa ES UNA PERSONA JUDIDICA ella misma, de modo que es lo mismo negociar con una persona habilitada, un ente estatal, una empresa limitada o sociedad anónima, ya que al constituirse estas últimas pasan a ser un ser con personalidad (jurídica) propia, facultada para administrarse, negociar, adquirir, enajenar, y actuar dentro del marco de la ley y sus ámbitos, propias condiciones establecidas en los estatutos de constitución. Como economista además y hombre de negocios internacionales, opino que las cooperativas de toda laya, ideológicas o comerciales SON LA SALVACION DE CUBA, porque demostrarían que crean puestos de trabajo, macroeconomía y bienestar. Si el Gobierno las está incentivando, !vaya por fin han hecho algo bien!
    Prof. Carlos Medina de Rebolledo
    CEO de CMR CONSULTANCY LTD

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