David y Goliat

4 guy-book-young-man-opened-hands-44992012Lic. Yasmany Orges Lugo.

Abogado: es aquella persona con título de grado habilitado conforme a la legislación de cada país, que ejerce el Derecho, en asistencia de terceros, siendo un colaborador activo e indispensable en la administración de la Justicia de un país. O sea, abogado, no solo es ser defensor de la justicia, sino que con su asesoramiento realiza una función preventiva en pos de evitar conflictos sociales.
En Cuba todos los abogados somos formados en una misma institución universitaria, y en teoría podemos aspirar a las mismas posiciones laborales, llegamos a obtener las mismas destrezas y conocimientos que se necesitan para ser un buen jurídico; pero solo en teoría ya que cada persona es un ser independiente con valores y coeficientes distintos.
En cuanto a la formación de nosotros los jurídicos o de dónde provenimos, es también algo variable, ya que algunos provienen de Facultades provinciales y otros de las Sedes Universitarias Municipales creadas a todo lo largo del país como parte del proceso de Universalización llevado a cabo por el Ministerio de Educación Superior.
Se nota una gran diferencia entre los graduados de las Universidades Provinciales y los de las Municipales, pues los primeros cuentan con un mejor claustro de profesores (integrados por Doctores, Masters y pedagogos de años), se exige un mayor rendimiento, régimen de estudio y se cuenta con la base material de estudio necesaria para la investigación y la preparación individual; mientras que en la instituciones municipales se hacen un tanto flexibles estas características.
Al graduarnos, sigue habiendo diferencias en cuanto a las opciones de trabajo y la ubicación laboral, pues a los egresados de las Universidades Capitalinas se les ubica en centros afines con la carrera, donde pasan su servicio social desenvolviéndose en el mundo del derecho, alcanzando mayor nivel cognoscitivo, en tanto los graduados municipales, en su mayoría, guardan el título “bajo el colchón” pues tienen que conseguir, para desarrollar lo aprendido, un puesto laboral mediante relaciones o esperar que se desocupe alguna plaza en un Bufete, Tribunal, Fiscalía, Consultoría Jurídica… lo cual trae consigo un divorcio con lo refrendado en el título del cual eres acreedor. Entonces surge la clásica pregunta: ¿para qué estudié Derecho? Mirándolo desde este punto de vista, tienen razón aquellos que expresan: –esos universitarios no tienen preparación alguna.
Mi objetivo no ha sido comparar a unos ni a otros, pues al final todos pasamos por esa etapa fascinante de ser estudiantes universitarios y el título de Licenciado en Derecho no expresa ni el promedio acumulado, ni la universidad de que proviene.
Lo que quiero hacer notar con este comentario es la existencia de prejuicios y testimonios negativos referidos por algunos profesionales de la misma rama hacia sus colegas como al que hacía alusión anteriormente. Creo que todo va en la persona y el interés que dedique a la preparación, ser mejor cada día, investigar y crecerse ante los obstáculos que aparezcan en el camino de la superación personal, sin importar quiénes fueron sus profesores, de qué Universidad viene y qué cargo ocupe dentro del sistema jurídico.
Este es el Goliat que a muchos afecta, pero basta creerse un David para darle al mundo otra enseñanza de grandeza.

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