Al rescate de valores perdidos

Foto: Ariel Arias, País de Píxeles

Foto: Ariel Arias, País de Píxeles

Lic. Noel Rodríguez Ávila

Independientemente en que vivimos en un mundo globalizado, cada país aparte de su geografía y su clima tiene su idiosincrasia que lo distingue de los demás por su idioma, su cultura, su economía, sus creencias religiosas: a contrario sensu de los valores, pues estos son de carácter universal.

Se observa con preocupación y nostalgia como esa gama de valores en la que fuimos formados y educados a través de la cadena hogar-escuela-centro laboral-lugares sociales, ha ido cambiando o desapareciendo. Esta lamentable pérdida no tiene efecto vinculante con el cambio climático, en relación a como también han cambiado y variado las estaciones del año.

La mayor parte de nuestros niños y jóvenes crecen con carencias de educación formal: crecen sin pedir permiso, con una estridencia alegre y, a veces arrogante en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil. Ya no oímos, ya no vemos el pedir permiso para pasar, dar el asiento a una mujer embarazada o un anciano: lo que vemos es la indolencia, el yoísmo y la proliferación de palabras obscenas.

No debemos dilatar el resolver esta acuciante problemática que nos atañe a toda la sociedad, desde los padres, en el hogar, los maestros y profesores en la escuela, hasta nuestros gobernantes. Galopemos juntos, para rescatar los valores perdidos.

 

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Un pensamiento en “Al rescate de valores perdidos

  1. LO TRISTE PARA NUESTRA QUERIDA CUBA, es que el sistema erróneamente autoritario, (puede haberlos acertados) creó una cultura de dependencia psicológica de los cubanos respecto del Estado. A tres generaciones les han enseñado que el Estado les resolvería todos sus problemas, a tal punto que el Estado/PARTIDO se entremetía hasta en los asuntos sentimentales y dirigía a sus miembros, la mayor parte de las veces erróneamente. Tampoco les resolvió más problemas que aquella que pudieramos denominar “el onanismo político”. Esa subcultura creó aquello que un gran pensador cubano describió como LOS HIJOS QUE NADIE QUIZO. Cuando se ha causado un daño no reparable ni en dos generaciones más, ¿qué se puede hacer ante esa realidad de una sociedad desgraciadamente torcida? Opino que el único camino, en cuanto al regreso a la juridicidad y el Estado de Derecho lo está realizando la Asociación Jurídica Cubana. La Historia os premiará, Seguid adelante sin bajar la frente que la Razón y el Derecho os avalan.

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