Violencia escolar e indisciplina social y jurídica en Cuba (I)

violenciaMc Cs. Dayanara Vega
Se entiende por violencia escolar la acción u omisión intencionadamente dañina ejercida entre miembros de la comunidad educativa (alumnos, profesores, padres, personal subalterno) y que se produce, bien dentro del espacio físico de las instalaciones escolares, bien en otros espacios directamente relacionados con lo escolar (alrededores de la escuela o lugares donde se desarrollan actividades extraescolares).
Una forma característica y extrema de violencia escolar producida entre alumnos es el acoso escolar.

Los estudios científicos señalan como principales factores de riesgo en la vida de los miembros de la comunidad educativa a la hora de posibilitar la violencia escolar los siguientes:
• La exclusión social o el sentimiento de exclusión;
• La ausencia de límites en el comportamiento social;
• La exposición continua a la violencia reflejada en los medios de comunicación; que en Cuba se observan en las series y determinadas novelas que tocan el tema muy someramente.
• La integración en bandas que hacen uso de la violencia como forma de comportamiento habitual;
• La justificación de la violencia en la sociedad o en el ámbito social al que pertenezca la persona.
• Problemas familiares como causa de violencia (separación, violencia intrafamiliar).
El acoso escolar puede llegar a ser físico.
El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio del centro escolar. Los protagonistas suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.
El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.
Este tipo de violencia se caracteriza, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida). El sujeto maltratado queda expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que la víctima viva aterrorizada con la idea de asistir a la escuela y que muestre nerviosismo, tristeza y soledad en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos suicidas e incluso su materialización, como consecuencias del hostigamiento.
En nuestro país se ha hecho habitual culpar a los medios del exterior de la indisciplina social y no nos vemos por dentro como hemos perdido valores en el seno de la familia; célula fundamental de la sociedad.
El Estado no asume la responsabilidad que le corresponde, ya que existe la Convención de Ginebra de la protección de la niñez y la juventud del cual Cuba forma parte y no instituye verdaderas acciones jurídicas encaminadas a frenar este mal social.

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