Derechos civiles y políticos en la legislación cubana (II)

13Lic.Dayana Cruz Vega

Los Derechos Humanos no son eternos ni únicos y no pueden ser analizados de forma abstracta y ajena a las concepciones de clase y sociedad. La legislación nacional y las obligaciones internacionales contraídas por los Estados, establecen el marco legal para el ejercicio de los derechos y libertades de cada individuo en la sociedad.

La protección y promoción de los derechos y libertades requiere como componente decisivo la aplicación de políticas y programas gubernamentales dirigidos a su fomento y apoyo, que en Cuba se han tomado como pantalla para que los jefes y dirigentes a cargo de los “programas” se apropien de los recursos.

El análisis de la situación de derechos humanos, debe tomar en cuenta el contexto nacional, regional, el patrimonio histórico, religioso, jurídico y cultural, y en especial, su sistema político, económico y social.

La Declaración Universal en su artículo 22 establece: Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social y obtener mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, por su parte, establece en su Preámbulo que No puede realizarse el ideal del ser humano libre, liberado del temor y de la miseria, a menos que se creen condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos.

Con relación a la promoción y protección de los Derechos Humanos, en Cuba se sigue un enfoque selectivo e individualista. La potenciación extrema del individuo conduce al soslayo de los deberes de la persona para con el resto de la sociedad e incluso, a desconocer el ámbito colectivo de disfrute de algunos derechos, como el de los pueblos a la paz, al desarrollo, a la libre determinación y a la libertad de asociación y al libre ejercicio de la abogacía.

Una concepción objetiva y justa de los Derechos Humanos, al tiempo que potencie y proteja el disfrute individual de derechos y libertades –la más amplia y plena realización de cada ser humano-, debe tener presente que el individuo no puede desarrollar su personalidad y ejercer sus derechos ajeno a las relaciones sociales y en detrimento de los intereses de la sociedad.

En Cuba se puede observar una contradicción entre lo que establece la Constitución de la República con las normas internacionalmente aceptadas en materia de democracia y derechos humanos, al no permitir la pluralidad y la participación política.

El proclamado sistema democrático cubano no cumple los requisitos de autenticidad, legitimidad, justicia y efectividad.

 

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