Reverenciar la ley o apedrearla (I)

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Para los que peinamos canas, o para quienes ya no tenemos qué peinarnos, la utopía francesa sobre el pretendido cambio social, en el contexto de esa sociedad, era un fin inalcanzable, no obstante sirvió como base en los planes de estudio, y a diario nos percatamos que nuestra sociedad y principalmente su futuro, se ha convertido en un espejismo; es como si nuestras metas, sueños y aspiraciones, estuvieran en el horizonte, esa línea a la que nunca nos acercamos.

¡Qué lejos estamos de poder expresar con vehemencia y credibilidad, que en nuestra sociedad la ley, se respeta, se acata y se cumple, por todos los entes que con forman nuestra sociedad!

Quisiéramos disponer de toda la información posible, para que se tuviese una noción, sobre todas las disposiciones, normativas y regulaciones jurídicas, que han sido publicadas en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, adscripta al Ministerio de Justicia en más de 50 años.  Casi a diario son publicadas disposiciones de los   Organismos de la Administración Central del Estado (OACE), no con igual periodicidad, son emitidas Leyes, Decretos-Leyes y Decretos, correspondientes a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el Consejo de Estado (CE) y el Consejo de Ministros.

De predicar con el debido respeto y culto a la Ley, no sería necesario acometer acciones contra quienes flagrantemente la infringen, violan o actúan impunemente con su inobservancia. Por ejemplo, resulta doloroso ver como se demuele un inmueble porque su construcción fue ilegal.  Por qué ocurre esto, simplemente por el total irrespeto a la Ley, tanto por el que ejecuta la obra, como el que con su inobservancia lo ha propiciado, personas tanto naturales, como jurídicas.

Qué papel juega o ha de jugar el abogado o jurista dentro de los OACE, un organismo, una empresa o una asociación. Para nosotros su principal rol, radica en la prédica del respeto a todo el ordenamiento jurídico vigente, ceñir sus actuación a su acatamiento y cumplimiento, cosa que le es casi imposible hacer, ya que sobre ello prima la voluntad del jefe; no puede actuar ni como asesor o consejero, en el mejor de los casos no es escuchado y en el peor, expulsado por contradecir las decisiones del superior.

Todo lo que hemos expuesto, amerita un especial espacio ilustrativo, de cómo se violan o infringen las leyes, que según nosotros (todos) aprobamos.  Existe un añejo refrán que dice: “se mató como Chacumbele”, ¿seremos nosotros (todos) Chacumbele?

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