Beneficio Incierto.

Lic. Miguel Iturria Medina

La Malversación como delito está instituida en muchos ordenamientos jurídicos. En nuestro caso se encuentra regulada en el artículo 336 del Código Penal y se corporifica cuando un individuo tome para sí o consienta que otro lo haga, bienes sobre los cuales tiene relación de administración, disponibilidad o custodia en razón de su desempeño laboral.

Esta figura delictiva está comprendida dentro de las denominadas defraudaciones y a pesar de estar incluida dentro del título de los delitos contra el patrimonio, por su repercusión y magnitud, es considerada como un tipo penal que lacera la economía nacional y el que más influencia negativa ejerce sobre ella.

En el artículo 336, se aplican diferentes respuestas penales de acuerdo al monto de lo defraudado. De tres a ocho años de privación de libertad, si la afectación económica está entre $ 1000 y $ 10000, de ocho a veinte cuando es más de $ 10000 y de seis meses a dos años o multa, cuando está por debajo de $ 1000. Las cuantías relacionadas están dispuestas en la Instrucción 165 del Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular. El asunto se trata de responder con mayor severidad mientras más grande sea la defraudación al patrimonio estatal. A título personal comparto esta idea.

En el apartado 6to de este precepto se dispone un beneficio al reo que cito textualmente:

¨Si el culpable reintegra, antes de la celebración del juicio oral, los bienes apropiados, o mediante su gestión se logra dicho reintegro, el tribunal puede rebajar hasta en dos tercios el límite mínimo de la sanción que se señala en cada caso¨.

El propósito de este supuesto es claro, mediante está expectativa se estimula a quien cometa este tipo de delito a reintegrar lo defraudado con la esperanza de mejorar su situación procesal; pero este interesante apartado tiene un inconveniente práctico y es la utilización del término puede que lo convierte en una norma opcional o facultativa, pues luego del reintegro no viene el Tribunal obligado a otorgar el beneficio descrito. En nuestra práctica judicial esta última variante está sucediendo con frecuencia.

A mi modo de ver constituye un acto de deslealtad que se inste a alguien a entregar lo defraudado con la expectativa de mejorar su situación en el proceso para luego no recibir el beneficio esperado. Está norma jurídica debería ser preceptiva o vinculante para los foros de justicia, pues las sentencias no solo tienen repercusión en los implicados, sino en la sociedad y futuros infractores. Por ejemplo, si los involucrados en este tipo de asuntos conocen que el reintegro monetario no les traerá un beneficio seguro, seguramente no se inclinaran por esta variante; pero si se cumpliera con certeza, todo acusado cooperaría y sería, sin dudas, una forma de restituir el fruto de la corrupción a su lugar de origen.

 

 

 

2 comentarios sobre “Beneficio Incierto.

  1. Creo que tu comentario cae en un error conceptual básico: si la sede es penal, entonces la relación entre las partes no es simétrica, como lo es en sede civil, y solamente en sede civil son posibles los acuerdos entre la partes, porque son convenciones que obligan mutuamente. Tu planteamiento convierte lo adquirido mediante un delito, en una propiedad plena, sobre la cual se tienen derechos de uso, goce y disposición, de tal manera que sería la autonomía de la voluntad del delincuente la que decide si lo devuelve al Estado, o no lo hace, cuando la realidad es que tiene la obligación de devolverlo, con todas las dificultades prácticas que eso conlleve si el delincuente ha tomado las providencias para ello. Se supone que las sentencias deben ser motivadas, que de no serlo pueden ser casadas, de lo que se desprende naturalmente que lo que se puede exigir es que la decisión final del tribunal, en uno u otro sentido, lo sea.

  2. Para Yoani Sánchez:
    Censura en “Generación Y”.
    Está sucediendo lo increible en el blog de Yoani Sánchez en el cual se ha instaurado una férrea censura con no publicación o el borrado de comentarios mediante administradores que no son Yoani Sánchez y que actúan mediante sus puntos de vista y criterios.
    La censura ha llegado al punto de borrar comentarios que se oponen a esa llamada “moderación” por considerarla contraria a los principios del blog.
    Como es lógico ello ha conducido a la disminución del número de comentarios y que muchos hayamos abandonado el blog.
    En mi opinión la censura le quita autenticidad y credibilidad a GY y lo coloca al mismo nivel que los blogs oficialistas castristas.

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