¿Está institucionalizada en nuestra sociedad la desorganización o nuestra sociedad es la desorganización institucionalizada?

Foto: OLPL

Lic. Rodrigo Chávez Rodríguez.

Para el cubano de hoy día, no le es ajeno y mucho menos extraño, la impuntualidad para cualquier actividad, dígase al centro de trabajo, dígase a un aula, dígase a una festividad,  Siempre, existirá una justificación. “la guagua no pasó”, “quitaron la luz cuando estaba vistiéndome”, “el agua se fue cundo me iba a bañar”, etc.

Aunque puedan ser justificaciones valederas, es una cosa cotidiana que se han convertido a fuerza de perseverancia, en incondicionales aliadas.

El momento crucial viene cuando intentamos infructuosamente conocer en los organismos rectores implicados en el transporte, empresa eléctrica, acueducto, o dígase cual se diga, porque cada uno de ellos da una respuesta al problema que se le plantea, que no es más que una mera justificación.

Por regla general el problema del transporte, de la electricidad, del agua o de cualquier otra situación, siempre tendrá su justificación en el férreo y criminal bloqueo de más de 50 años. La inmensa mayoría de las dificultades que a diario enfrentamos, tienen su causa en la desorganización prevaleciente en cualquier actividad.

Con independencia de la carencia de piezas de repuesto y accesorios, necesarios para lograr el óptimo aprovechamiento del parque de vehículos, no existe una adecuada planificación para su utilización que responda a los intereses y necesidades de la población.  Cabe preguntarse, ¿no es posible concertar en el exterior, contrataciones con servicios de  post venta?, pues en las condiciones actuales, la adquisición de los medios para la transportación se efectúa en países “amigos”, que nos facilitan créditos blandos, ¿no será posible realizar un estudio verdaderamente serio y profundo, para planificar ordenadamente el horario de los ómnibus teniendo en cuenta la demanda?, ¿no se han graduado en todos estos años técnicos y profesionales especialistas en explotación del transporte?, ¿cómo es posible que los transportistas privados, satisfagan las necesidades de la población con  puntualidad, y los estatales no?, ¿por qué, como por arte de magia aparece el famoso refuerzo? Y qué decir de la transportación aérea y ferroviaria.  Resulta un verdadero milagro, que se cumpla con el horario de salida y llegada, cierto es que para esto, siempre existirá una justificación.

Si todo lo planificado para “tiempo de  guerra”, se cumple como en “tiempo de paz”, entonces podemos asegurar, que efectivamente, la desorganización, está institucionalizada.

Siempre habrá una justificación, para la falta de fluido, eléctrico, de suministro de agua, es ya familiar, que se nos informe de interrupciones, de roturas, de mantenimientos y de otras justificaciones más, pero no se puede negar, que casi siempre, aparecen cuando menos se esperan, es decir en el momento oportuno, en un momento puntual y todo o casi todo está bien planificado, bien organizado.

Esto es solo una pequeña muestra de cuán organizada está la desorganización, de cuán institucionalizada, se pudiera ampliar el diapasón y mirar a otros problemas, tan susceptibles como el curso escolar, la distribución de medicamentos y otras cuestiones que harían interminable y engorrosa la lista. Cada vez que se inicia un nuevo curso escolar, se informa que “todo está planificado y muy bien organizado”, pero  en la medida en que avanza, faltan algunas cosas, puede ser combustible, puede ser la base material de estudio, pueden ser los insumos, etc. La cuestión de los medicamentos y su distribución, constituye en gran medida, una muestra fehaciente de la institucionalización de la desorganización, máxime, los que son distribuidos por el conocido “tarjetón”, es decir los controlados.  Ocurre que luego de haberse realizado un exhaustivo control de las personas registradas, cuando éstas acuden a la farmacia para adquirir sus medicamentos -supuestamente controlados- ya se agotaron.

El mantenimiento, tanto para el sistema de distribución de energía eléctrica y de agua, se presuponen planificados, ¡qué lejos de la verdad!, también resulta muy cierto, que ya sea por mantenimiento, interrupción o rotura, todas llevan implícitas el no recibir el servicio y por tanto, no consumirla, pero ¡oh, divina realidad!, aunque el cobro se efectúa por Kw/hra, esas horas de no consumo, no son tenidas en cuenta, cuando nos llega la factura.

Si se quisiera aspirar a una verdadera organización, solo bastaría observar a los trabajadores privados, ya sea en el sector de transportistas, ya sea en la actividad gastronómica o de los servicios; los primeros “organizadamente”, toman su lugar para recoger pasaje, los segundos, mantienen un flujo de excelencia y los terceros, por si solo ellos hablan.

Si no hay justicia y equidad, el pan se convierte en limosna.

 

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Un pensamiento en “¿Está institucionalizada en nuestra sociedad la desorganización o nuestra sociedad es la desorganización institucionalizada?

  1. Lic. Rodrigo Chävez Rodriguez, su comentario, tan de izquierdas que hasta me suena igual a las quejas de Juventud Rebelde e incluso de Granma en cuanto a “los errores” de la Revolución, que hasta usa usted del término BLOQUEO para referirse al embargo norteamericano en contra del Castrismo (no contra Cuba), pues me deja con sabor amargo que la tiranía vea como gran peligro a la AJC, cuando debiera considerarla mejor un recurso de conocimientos, seriedad y apego a la constitucionalidad y el Estado de Derecho. Tengo que explicarle, porque por lo visto usted no conoce mucho de los fundamentos del socialismo y del comunismo, que teoricamente debieran ser los sustentos de la Revolución, cuando en realidad en Cuba es el puro fascismo. FASCISMO: sistema extremadamente centralizado en el líder, quien convence usando del terror, la delación, las persecusiones y el amedrentamiento que ÉL y nadie más sabe como pensar y como actuar. ¿Le suena familiar? Pues el marxismo como teoría básica de los socialismos de izquierda, instruye a las masas los principios del CAOS BIEN ORGANIZADO. Desde cuando asegura que serán los trabajadores quienes deben hacerse del poder en las fábricas, hasta cuando empuja a cuanto patipelado ignorante a creerse que “el poder nace del cañón del fusil”. Desde allí se crea un universo de cosas mal hechas, de malos profesionales, de ejércitos de funcionarios corruptos, de policías venales, de soldados abusivos, de idiotas que ya no tienen que pensar ellos mismos, porque los líderes asumirán esa pesada funcion. También el marxismo explica porque en los sistemas antes menciionados, ya no se necesita orden administrativo, ni proyecciones que cuenten con altos y bajos económicos, ya que de esa teoría marxista nace la estupidez de la Economia política que se hace carne en planificaciones que siempren fallan. ¿Por qué? Porque el indivíduo no es un robot al cual programar. Tiene sus anhelos, ambiciones, sueños, curso natural de las cosas, entre las cuales se debe contar con desidia, aburrimiento, cansancio, etc. No se siga preguntando por qué no funciona nada en Cuba, excepto el sistema de delación, espionaje y amedrentamiento, que aunque en sus últimos días, sigue sosteniendo un sistema obsoleto imposible de remendar.

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