Escalada

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Wilfredo Vallín Almeida

Cuando la situación social se agudiza, es la oportunidad para tratar, más que nunca, de pensar con tino.

Siempre supuse que cuando se diera una situación en Cuba como la que se está dando (en medio de un mundo convulso), las autoridades nacionales actuarían con mesura y sentido de la responsabilidad que ellos tienen en el estado actual de cosas.

Hay una situación problémica creciente en la que todos estamos inmersos y la solución no puede buscarse solamente en una parte, sino que tiene que ser consensuada entre todos los involucrados. Actuar de otra manera no es sino absurda ceguera política.

No se trata de rendiciones ni de ceder ante posiciones de fuerza de ninguna de las partes. De lo que se trata es de crear un clima de confianza (ya bastante difícil de lograr) para tratar de encontrar una puerta de salvación aceptable para todos los involucrados.

El pueblo de Cuba y la oposición política se encuentran en una situación precaria, pero el gobierno también.

Para mí está claro que la oposición no quiere (y me inclino a pensar que el gobierno tampoco lo quiere) una guerra civil que sólo servirá para facilitar eso que el poder le atribuye exclusivamente a sus rivales: la intervención extranjera y, para mi sorpresa, el bombardeo de…La Habana.

Tal vez las autoridades estén pensando que para ellos es vital mantener el orden interior y que para eso vale cualquier medio. Pero ya hubo un muerto y pudiera haber otros en tanto se mantenga la represión violenta. Si mueren alguna o algunas otras personas, ¿van a seguir diciendo que no es su culpa? ¿Hasta cuándo podrán mantener que no tienen responsabilidad de lo que sucede entre los opositores y la fuerza pública?

Ya se llega a decir a cuatro o cinco personas sentados en un parque que no pueden hacerlo. Se registran casas sin la orden correspondiente y la policía, política o no, ocupa cualquier cosa sin que medie orden judicial al respecto.

El comportamiento de la fuerza policíaca se torno cada vez más violento. La violencia sólo engendra violencia y esta escalada puede conducir a una intervención para la que no hay fuerza contraria impeditiva.

Echar la culpa a priori de eso a los opositores, sin asumir la culpa propia en los acontecimientos, solo me recuerda aquello de que los que hundieron el remolcador 13 de marzo no tenían que ser juzgados, decretándose desde la más alta instancia del gobierno su impunidad.

El incumplimiento de los lineamientos del primero, segundo, tercero, cuarto y quinto Congresos del Partido y la vergüenza que se supone ello origina, ¿es culpa de la disidencia interna?

La pérdida de fe que lo anterior comporta, ¿es atribuible a los disconformes?

Condenar a nuestros adversarios mientras nosotros mismos cometemos actos reprobables, lesivos a los intereses de la sociedad es, en el mejor de los casos, violar principios éticos.

Todos tenemos mucho que perder, pero algunos perderán más que otros irremisiblemente. Si la sensatez no impera, todos saldremos mucho más lesionados de lo que pensamos.

Si pudiera dar un consejo sería este: detengan esta absurda escalada.

3 comentarios sobre “Escalada

  1. No ha llovido mucho en la Habana en el mes de Mayo que recién dejamos atrás. El bosque, polvoriento y sediento esta repleto de leña muy seca. No es necesario que para provocar un gran incendio, un joven, como en Tunes, se de candela. Una sola chispa proveniente de la fricción entre policías y ciudadanos pacíficos es mas que suficiente para que el fuego del descontento arda y arda, quemando la fibra de sociedad cubana.

  2. Querido licenciado Vallín. Sus palabras sensatas son para oídos sordos, si usted se espera que el poder atienda a otra cosa que no sea la fuerza. Ya ha dado el castrofascismo demasiadas muestras de estupidez, insensatez, burdas maneras de afrontar los problemas, incapacidad para administrar a un país, ignorancia supina en asuntos económicos, ya que se creyeron que la Economía de comando militarizada era suficiente para que todo el mundo acatara las órdenes como robotar. Nada de eso sucedió y “la conciencia revolucionaria” que exijían a sus seguidores se diluyó como agua en la arena del desierto. ¿Qué quedó? El sálvese quien pueda. Eso es lo que está viviendo el sufrido pueblo cubano y son los policías la carne de cañón a quienes mandar a reprimir con la esperanza de que la tortilla se vuelva. Pero no está el honor para bollos, por el contrario, se les está quemando el pan en la puerta de salida de la Revolución socialista que nunca llegó a ser plena, justa y PARA TODOS. ¿Qué cabe en estas circunstancias cercanas al abismo, como el mismo generalote Castro vaticinó? UNIDAD DE LOS CUBANOS.
    Ya no caben ni ideologismos ni partidismos. Tampoco el egoismo del que ahora vive del pueblo sin pegar un clavo. El hambre, la sed, el vestido, los zapatos, la vivienda, el transporte, los puestos de trabajo no tienen ideología. Son necesidades vitales que cualquier sociedad moderna resuelve por el camino del trabajo suficientemente remunerado y premiado.
    Cuando menciono LA UNIDAD DE LOS CUBANOS, me refiero a la urgente necesidad de que aquellos comunistas y socialistas que quieren a Cuba, se desgranen de esa mazorca demonìaca e inicien el diálogo con la oposición, aunque sea con algunos pocos. Luego el resto les seguirá. Pero no se trata de pedirle concesiones solamente a los comunistas por 53 años usados como papel higiénico por los tiranosaurios. Los grupos de oposición y la Sociedad civil tienen también su responsabilidad. Ya no se trata de seguir apuntando con el dedo a los errores del Gobierno y de las fuerzas que lo sustentan. Ahora se trata de ser constructivos y mirar hacia adelante por EL BIEN DE CUBA.
    LOS CUBANOS TIENEN QUE SENTARSE CARA A CARA Y ENFRENTAR SU FUTURO. Sin este paso que todos tienen que dar, no habrá una Cuba Libre. El intervencionismo extranjero, como en 1903 y 1960 volverá a dictarle a los cubanos las condiciones de su sobrevivencia. ¿Por qué fue esto posible? Pienso humildemente que la causa hay que buscarla en el excesivo politicismo cubano, que empuja a la gente para que siempre esté descontenta, gobierne quien gobierne. Es la peor herencia española que hemos heredados de ese imperio depredador.
    !ES LA HORA DE PENSAR DIFERENTE POR CUBA!

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