¿A dónde va a parar tanto dinero?

5-YanelisLic. Yanelis Ramirez Cruzlogo_ctc

El Sindicato en Cuba cobra mensualmente según el salario, un por ciento aparentemente ínfimo del sueldo de cada uno de los trabajadores, que al final del año, contabiliza más de dos o tres días de trabajo en el año.

Este sindicato de trabajadores, sea cualquiera su perfil laboral, se supone que protege a todos los obreros del país, para que no les sean violados sus derechos.

¿Qué se hace con esa cuota de varios millones que se recauda al año?

¿Por qué no se manifiestan a favor de los derechos de los trabajadores al constatar tantas lagunas en la justicia laboral?

¿Por qué siguen los salarios tan bajos, cuando ni a duras penas alcanzan para comer?

¿En qué se emplea tanto dinero recaudado?

¿Por qué el sindicato en todos los centros laborales defiende los intereses de la administración, y no así los de los trabajadores; los más afectados en todo el país?

A veces supongo que todo esto que recaudan es para la educación y la salud. Pero, Cómo podemos estar seguros de que es así cuando los inmuebles de asistencia médica están en pésimas condiciones y los estudiantes no tienen mesas ni sillas en buenas condiciones. ¿Será que los sindicatos recaudan ese dinero para los trabajadores?

Dejo esas interrogantes para que sean ustedes los que respondan. Por otra parte, si uno se niega a pagar esa cuota sindical en los centros de trabajo. Es tildado de contrarrevolucionario.

¿Por qué es prácticamente una obligación pertenecer al sindicato? Quizás esta sea una manera de seguir recaudando ese dinero. Asi, la pregunta sigue en pie: ¿a dónde van a parar esos recursos?

 

 

Te Recordaré, Nicaro

Lic. Osvaldo Rodríguez Díaz

La preocupación se refleja en los rostros de todos los vecinos del lugar, y es lógico ante el inminente cierre de la fábrica, su fábrica, la que los vio nacer y los ayudó a crecer.

¿Qué pasará con los trabajadores, cuáles alternativas les ofrecerán y para dónde tendrán que trasladarse? Esas son las preguntas sin respuestas hasta ahora.

El asunto queda fuera de la legislación laboral, pues se trata de una determinación del gobierno, antecedida de los correspondientes análisis incluidas las consecuencias.

Asuntos no previstos en el Convenio Colectivo de Trabajo, la nula legislación sindical impide a los representantes de los trabajadores participar  con voz y voto en la discusión de su destino laboral.

Sólo deben acatar, no quedarán desamparados, se dice, pero ¿no se pudo ir atenuando el mal con tiempo suficiente que les diera la posibilidad de su propia opción?

Desde hacía mucho tiempo, se percibía la decadencia de la planta y, consecuentemente, del pueblo.

Los más viejos, recordamos con añoranza los primeros Apolos (transporte obrero parecido a los “camellos” de la capital) que, donde primero circularon, fue en Nicaro

Desde hace más de veinte años, dejaron de atracar buques en el puerto de la bahía con frecuencia diaria, hoy es casi nula.

De casualidad se puede ver una locomotora tirando de los vagones, las vías de hierro también fueron desapareciendo.

En pocos días el molesto y querido polvo oscuro, será un recuerdo, no podremos verificar la hora con el silbato del cambio de turno a las tres, las siete, y las once. Sí al menos se pudiera mantener algo de la cultura minera de este pueblo, que no ocurra como con los bateyes azucareros. No sabemos: los sindicatos no tienen instrumentos legales para evitarlo.

En abril de 1942 se inició el Proyecto Nicaro. La primera producción de óxido de níquel se obtuvo a fines de diciembre de 1943. Así Cuba aportó sudor y níquel para el acero blindado de los empleados por los Aliados en la Segunda Guerra mundial.

Ya en enero de 1947 se vio amenazada por primera vez la planta: el gobierno norteamericano ordenó el cierre. Acciones del sindicato y la presidencia de la república lo impidieron.

Desde entonces los técnicos pensaron en otras soluciones y enumeraron el uso diverso del níquel, como la obtención de hierro y acero por reducción directa. Son conocidos los depósitos de hierro resultantes del proceso productivo durante tantos años, pero esto es tema de análisis por parte de los especialistas en la materia.

Por lo pronto ya se ha mandado a muchos trabajadores a brindar su experiencia en el exterior, lo que constituye una excelente respuesta. El resto espera por ver consumada la diversa especulación que este tipo de escenario genera.

Esperamos que las soluciones beneficien a nuestros compatriotas, pues ellos sabrán imponerse a las dificultades.

Recuerdo un gran anuncio que daba la bienvenida al pueblo en la década del 80 cuando la planta rompió el record de producción y todo era felicidad:

Pueblo de Tradición Revolucionaria y Heroísmo Laboral

Nicaro, Lengua de Pájaro. Levisa, como fuiste, te recordaré.

DERECHO DE REUNION EN LA LEGISLACION CUBANA

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Licenciado Wilfredo Vallín Almeida

En la legislación cubana el derecho de reunión, como otros muchos que contemplan las leyes nacionales, es objeto de un tratamiento muy particular. Para entender esto nos remitiremos, primeramente, al artículo 54 de la Constitución de la República en el que leemos:

“Los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines. Las organizaciones de masas y sociales disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en la que sus miembros gozan de la más amplia libertad de palabra y opinión, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica”.

De lo anterior se desprende que son las organizaciones de masas y sociales las que gozan de las posibilidades para el ejercicio de éstos derechos y sólo en cuyo seno se goza ” de la más amplia libertad de palabra y opinión”, aunque este último aspecto – y la gran mayoría del pueblo cubano lo sabe- también es discutible. Evidentemente, la Ley de Leyes no garantiza en lo absoluto esos derechos fuera de las organizaciones de masas y sociales.

Por otra parte el artículo 209.1 del Código Penal vigente (actualizado) reza textualmente: ” El que participe en reuniones o manifestaciones celebradas con infracción de las disposiciones que regulan el ejercicio de éstos derechos, incurre en sanción de privación de libertad de 1 a 3 meses o multa hasta 100 cuotas”.

Por otra parte, y al parecer para no dejar ningún género de dudas, el artículo 62 de la Carta Magna expresa enfáticamente: “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado Socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible”.

El asunto que nos ocupa pone una vez mas de manifiesto la ambigüedad de la Constitución sobre derechos medulares de los ciudadanos. ¿Significa el artículo 62 en relación con el 64 de la propia Constitución y con el 209.1 del Código Penal que si tres individuos que se encuentran en una esquina y que intercambian impresiones en cuanto a una disposición gubernamental que les afecta, que consideran desacertada y, por ende la critican, están en una reunión ilícita y pudieran ser sancionados a grandes multas e incluso a prisión?

¿Pudiera interpretarse, y por quién, que ésa critica va en contra de la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo? Es de antaño conocido que ni la ambigüedad ni las lagunas del derecho tienen cabida en las normas penales de un país y, con mucha mayor razón, no debieran tenerla en su Constitución.

LA LEY DICE

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Argelio Guerra Aliaga

Sobre los derechos de Reunión y de Asociación

El Artículo 54 de la Constitución cubana establece que “los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines…”

En la disposición constitucional anterior es posible distinguir varias consideraciones:

  • Los derechos de reunión y de asociación se establecen bajo la condición de garantía a trabajadores clasificados en organizaciones previamente establecidas, limitación que excluye de tales derechos a los individuos que no se encuentran insertados en los grupos declarados oficialmente.
  • Se garantiza el ejercicio de tales derechos con la condición del uso de los “medios necesarios”, sin el empleo de los cuales no se reconoce la posibilidad de materializar la práctica de estos derechos.
  • Se infiere, por tanto, la consagración constitucional no de derechos con carácter universal disponibles para ser ejercidos por todos, sino que de plano se deslindan quienes son los actores facultados para ejercerlos, coartándose de esta manera la libertad y los derechos individuales.
  • Se pone de manifiesto en tal caso, el carácter restrictivo de la preceptiva constitucional, sobrevalorándose como programa de acción dirigido a un pragmatismo político absoluto, en detrimento de la función del magno texto que requiere ser objetivado a través de leyes ordinarias para su desarrollo.