Las relaciones jurídicas en Cuba

25-cartel con bandera

OLYMPUS DIGITAL CAMERALic. Argelio M. Guerra

¿Puede reclamársele legalmente a quien se le ha encargado la chapistería de un auto, entregándole además un anticipo por ello, sin que cumpla con la reparación acordada y sin que medie documento alguno en dicho acuerdo? ¿De qué manera puede hacerse efectiva la obligación contraída?

¿Una hoja de papel en la que consten las generales y las obligaciones reciprocas a que se comprometen quienes deciden acordar un servicio y pagar un precio por ello, constituye, llegado el momento, elemento de prueba ante el tribunal para solicitar del incumplidor el cumplimiento de la prestación debida?

Son miles las interrogantes, que como las anteriores, se suscitan entre la población cubana donde en más de una ocasión las relaciones jurídicas que debieron nacer bajo el viso de la legalidad y la buena fe, llegan a un lamentable desenlace marcado, cuando menos, por la amarga experiencia de la prisión para uno o ambos sujetos de la que debió ser y desarrollarse como una satisfactoria relación jurídica.

Y es que tan fatídico resultado es, no pocas veces, consecuencia de varios elementos que matizan las relaciones jurídicas, conspirando contra su normal desarrollo, a saber: desconocimiento de los derechos y de cómo hacerlos valer en el entramado social; poca o casi nula divulgación de los mecanismos e instituciones que garantizan el ejercicio de los derechos ciudadanos, poca publicidad sobre los requisitos y las mejores opciones para quienes deseen entablar un negocio jurídico con las garantías adecuadas, vacío legal respecto al régimen jurídico de determinadas opciones en el trabajo por cuenta propia. Estas y otras limitaciones son parte de la realidad jurídica de la Cuba actual, a la vez que se constituyen como potencial asidero de quienes viven y pretenden seguir viviendo a costa del engaño y la extorsión de sus semejantes.

Si bien ha sido acogida y válida la descentralización del monopolio del Estado sobre el empleo, aparejado a ello debe lograrse una efectiva estrategia que conduzca a la protección jurídica de los ciudadanos.

El creciente aumento de sectores de la economía no estatal, junto a la cada vez más necesaria desregulación de prohibiciones y restricciones que amordazan la vida de los cubanos, conduce indefectiblemente a un aumento de las relaciones jurídicas, y a la imperiosa necesidad de liberar a las mismas de la aureola mística que para muchos cubanos por años las han caracterizado.