Consideraciones acerca de la planificación económica

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OLYMPUS DIGITAL CAMERALic. Jorge Hojas Puñales

Es cierto que la crisis económica ha desestabilizado el normal desarrollo de muchos países, es cierto también que el precio de los alimentos se ha disparado considerablemente, al igual que el calentamiento global ha provocado el deshielo,  y el efecto invernadero ha traído consigo una contaminación ambiental que en un futuro, hará imposible la supervivencia en este planeta.

Estos asuntos tan medulares han constituido causas y condiciones para que nuestras máximas instancias adopten un conjunto de medidas encaminadas a contrarrestar la repercusión negativa en los planes de desarrollo que se trazan como política de Estado; pero con buenas intenciones no basta.

Después de todo el proceso de elaboración, análisis, discusión y aprobación de los archí conocidos Lineamientos, no resultaría difícil comprender que se pretende ofrecer una visión abarcadora a los problemas que arrastramos producto de errores cometidos y limitaciones sufridas durante todos estos años.  Si de algo no ha de tenerse dudas, es que aunque no se haga visible, en todos está implícita la sugerencia del “será o no será”, y ponemos ejemplos.

Los Lineamientos que recogen la política económica-monetaria-mercantil, ratifican que el sistema de planificación socialista, continuará siendo la vía principal, para la dirección de la economía nacional y además, deberá transformarse en sus aspectos metodológicos y organizativos…..”  Resulta llamativo que en tantos años, con los “métodos” empleados en este sistema de planificación y con la “organización” con la que se han ejecutado, no se ha  logrado el ansiado salto que nos proporcione la plena satisfacción de nuestras necesidades materiales y espirituales.  Resulta obvio que si se organiza  adecuadamente la metodología a utilizar para determinado fin, el margen de error sería casi imperceptible, es decir, reducido a su mínima expresión.

Lo cierto es que la planificación en nuestras condiciones actuales no surte el efecto que de ella se espera, tal vez por el método que se emplea o la organización con que se realiza.  Realmente donde planificación y organización confluyen, es en el primer eslabón de la sociedad, es decir la familia, en este segmento si se tiene en cuenta la planificación en su más amplio sentido y es tenida en cuenta en todo momento: se planifican los gastos en la economía doméstica, el crecimiento o no del núcleo familiar, los días correspondientes al lavado y planchado, etc. Todo esto,  aunque no está reglado en norma o cuerpo legal alguno, se cumple con religiosidad y cumple con su objetivo.

¿Qué le hará falta a la planificación socialista? Desde mi modesto criterio, falta ante todo:

  • Sustentar sobre datos confiables, toda actividad que va a ser objeto de la planificación.
  • Realizar un análisis pormenorizado de todos los datos aportados, para conocer con precisión, causas y condiciones que puedan incidir en el cumplimiento o no de lo planificado.
  • Contar realmente, con los recursos y su disponibilidad en tiempo y forma.
  • Tener en consideración las distintas variables, tanto endógenas como exógenas, que puedan propiciar disminución o incremento en la producción o prestación de bienes o servicios, (entiéndanse por éstas, condiciones meteorológicas, recursos, capital humano, etc.)
  • Contar con métodos organizativos, capaces de movilizar y utilizar de forma  eficiente todo el potencial de que se dispone, a fin de evitar o reducir la ocurrencia de desajustes en el proceso planificado.
  • Que los gastos para la aplicación de este sistema de planificación, sean compensados, cumpliendo con las expectativas.

El sistema de planificación de la economía, no puede ser rígido o inamovible, tiene que estar atemperado a condiciones reales, para nosotros hoy, la planificación es una probabilidad, que no siempre puede convertirse en realidad.  Se puede tener todo a tal punto que no haya quedado un solo aspecto suelto,  pero existen casos fortuitos o de fuerza mayor, cosas que en un momento dado, resultan imprevisibles y al margen de los adelantos científico-técnicos  y la mayor voluntad y deseo de hacer.

No podemos, ni debemos, vivir de espaldas a la realidad, la realidad, como todo, resulta cambiante.  Cambie también pues, la mentalidad.