Te Recordaré, Nicaro

Lic. Osvaldo Rodríguez Díaz

La preocupación se refleja en los rostros de todos los vecinos del lugar, y es lógico ante el inminente cierre de la fábrica, su fábrica, la que los vio nacer y los ayudó a crecer.

¿Qué pasará con los trabajadores, cuáles alternativas les ofrecerán y para dónde tendrán que trasladarse? Esas son las preguntas sin respuestas hasta ahora.

El asunto queda fuera de la legislación laboral, pues se trata de una determinación del gobierno, antecedida de los correspondientes análisis incluidas las consecuencias.

Asuntos no previstos en el Convenio Colectivo de Trabajo, la nula legislación sindical impide a los representantes de los trabajadores participar  con voz y voto en la discusión de su destino laboral.

Sólo deben acatar, no quedarán desamparados, se dice, pero ¿no se pudo ir atenuando el mal con tiempo suficiente que les diera la posibilidad de su propia opción?

Desde hacía mucho tiempo, se percibía la decadencia de la planta y, consecuentemente, del pueblo.

Los más viejos, recordamos con añoranza los primeros Apolos (transporte obrero parecido a los “camellos” de la capital) que, donde primero circularon, fue en Nicaro

Desde hace más de veinte años, dejaron de atracar buques en el puerto de la bahía con frecuencia diaria, hoy es casi nula.

De casualidad se puede ver una locomotora tirando de los vagones, las vías de hierro también fueron desapareciendo.

En pocos días el molesto y querido polvo oscuro, será un recuerdo, no podremos verificar la hora con el silbato del cambio de turno a las tres, las siete, y las once. Sí al menos se pudiera mantener algo de la cultura minera de este pueblo, que no ocurra como con los bateyes azucareros. No sabemos: los sindicatos no tienen instrumentos legales para evitarlo.

En abril de 1942 se inició el Proyecto Nicaro. La primera producción de óxido de níquel se obtuvo a fines de diciembre de 1943. Así Cuba aportó sudor y níquel para el acero blindado de los empleados por los Aliados en la Segunda Guerra mundial.

Ya en enero de 1947 se vio amenazada por primera vez la planta: el gobierno norteamericano ordenó el cierre. Acciones del sindicato y la presidencia de la república lo impidieron.

Desde entonces los técnicos pensaron en otras soluciones y enumeraron el uso diverso del níquel, como la obtención de hierro y acero por reducción directa. Son conocidos los depósitos de hierro resultantes del proceso productivo durante tantos años, pero esto es tema de análisis por parte de los especialistas en la materia.

Por lo pronto ya se ha mandado a muchos trabajadores a brindar su experiencia en el exterior, lo que constituye una excelente respuesta. El resto espera por ver consumada la diversa especulación que este tipo de escenario genera.

Esperamos que las soluciones beneficien a nuestros compatriotas, pues ellos sabrán imponerse a las dificultades.

Recuerdo un gran anuncio que daba la bienvenida al pueblo en la década del 80 cuando la planta rompió el record de producción y todo era felicidad:

Pueblo de Tradición Revolucionaria y Heroísmo Laboral

Nicaro, Lengua de Pájaro. Levisa, como fuiste, te recordaré.