Cambio de mentalidad

justicia-socialOLYMPUS DIGITAL CAMERALic. Odalina Guerrero

Según nuestra Constitución, Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo  y la solidaridad humana.

Justicia social es un concepto aparecido a mediados del siglo XIX, referido a las situaciones de desigualdad social, que define la búsqueda de equilibrio entre partes desiguales.

La idea de justicia social está orientada a la creación de las condiciones necesarias para el desarrollo de una sociedad relativamente igualitaria en términos económicos. Comprende el conjunto de decisiones, normas y principios considerados razonables para garantizar condiciones de trabajo y de vida decentes para toda la población. Involucra también la concepción de un Estado activo, removiendo los obstáculos que impiden el desarrollo de relaciones en igualdad de condiciones.

La Justicia como virtud que inclina a dar a cada uno lo que es suyo, está estrechamente relacionada con la equidad, pues esta última establece una igualdad de ánimo, necesitándose guiar por el sentimiento del deber o de la conciencia.  Para obrar con equidad tiene que haber un sentimiento natural de la justicia. 

De ahí que  Raúl Castro Presidente del Consejo de Estado y de Ministro de la República de Cuba planteara: Para garantizar el éxito en la implementación de los Lineamientos, es imprescindible romper la colosal barrera sicológica que resulta de una mentalidad arraigada en hábitos y conceptos del pasado.

¿País de las maravillas?

Lic.Rodrigo Chávez Rodriguez

¡Si Alicia despertara en Cuba!  Entonces, se daría cuenta, de que las cosas que vivió, en aquel país maravilloso donde nada tienen que ver con nuestra realidad, pues  ha tenido un despertar en plena pesadilla.  Si usted quiere comprobarlo por sí mismo, le invitamos con sana amabilidad, a esta lectura.

Los medios de difusión masiva que utilizamos nos brindan informaciones relacionadas con proyecciones futuras o inmediatas, logros y avances alcanzados y la implementación de la nueva política económica, sustentada en los Lineamientos, lineamientos bien distantes de la realidad de hoy.

Por doquier se palpa insensibilidad, paternalismo, indolencia, indiferencia y apatía, ¿desde cuándo se está llamando a cambiar la mentalidad?, ¿quién o quiénes, tienen realmente que cambiar de mentalidad?, ¿quién o quiénes, tienen que motivar a la sociedad en su conjunto?

Si una condición distingue a la especie humana, es sin lugar a duda, su capacidad intelectual.  Podemos sentir, podemos adoptar decisiones racionales, pero no podemos creernos ni por un momento, ser infalibles en todas las respuestas que damos a cada situación o contingencia, de ser así, ¿existirían los casos de fuerza mayor o fortuitos, muchos de ellos están recogidos en el derecho natural?, analícense  y constátese, si en verdad o no, son benévolos estos casos, que en un momento determinado, nos eximen de toda responsabilidad.

Nos llaman al ahorro, a ser productivos, a ser eficientes, a luchar contra las tendencias negativas, las ilegalidades, la corrupción, etc., pero quién de los que andamos a pie, puede convencer a esos que se trasladan en vehículos estatales y se hacen los ciegos, para no ver a una  mujer con un niño en brazos, un anciano, un estudiante o un trabajador, que van en su misma dirección, quién de los que andamos a pie puede impedir que un agente de la autoridad, contemple pasivamente como uno de estos conductores de vehículos estatales, recoge pasaje cobrándoles y luego se suba al vehículo, le estreche la mano al conductor, y de dinero, nada, quién de los que andamos a pie, puede decirle a quien produce en la agricultura, que su producción no es aceptada, porque el plan se cumplió y luego vemos en la prensa hechos tan desgarrantes, como el ocurrido con el plátano, en Güira de Melena y Alquízar, o los del arroz en Pinar del Río.

Con razón nos preguntamos, ¿para qué tanta planificación?, ¿para qué tantos planes?, si realmente no cumplen con sus objetivos, parecería una cosa paradójica, pero la realidad es que el campesino no siembra lo que él desea y sabe que rinde, sino lo que por plan se le orienta por el superior, existen tantas imperfecciones en el modelo económico que se pretende imponer y este es un punto neurálgico, si existiera una adecuada planificación, no se darían estos fenómenos, porque hay algo cierto: en la mesa no se ve lo que a bombo y platillo se dice se produjo; la inmensa carrilera de plátanos que se perdió, no se sabe a cuánto asciende el monto de la afectación, la misma historia con el arroz, nada se ha hablado de la cuantía, en la que se debe incluir todo el proceso, desde la preparación de la tierra, hasta su destino final.

Aún continuamos hablando del incremento del precio de los alimentos en el mercado internacional y nos damos el lujo de dejar que se echen a perder.  La India, es el segundo mayor productor en el mundo y paradójicamente no tiene dónde almacenarlos, mientras nosotros tenemos producción, que no tiene quien la consuma.

Da pena tanta pérdida de tiempo, de igual modo, da pena tanta mentira, tanta insensibilidad, tanta falta de respeto y eso no termina ahí, los sinsabores continúan para los productores, quienes tienen que dar carreras para que luego de larga demora se les pague esa producción en la cual invirtieron tiempo, pasaron noches y madrugadas custodiando las áreas, pensando no solo en sus ganancias, sino también en el destino de esa producción a los consumidores, y que malestar saber que los consumidores serian la masa porcina.

La solución a este crucigrama, ¿será imposible o será a corto, mediano o largo plazo?

Con una correcta planificación, con el ejercicio de un efectivo control y con una eficiente dirección, el problema desde hace un buen tiempo, ya solo quedaría como un borroso recuerdo, quedaría como una pesadilla, que nos obligaron a vivir en un momento dado, creo que como reza un viejo refrán, No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, o es que este mal solo podrá ser soportado, por aquellos insertados en el Club de los 120 años. El Morro ha soportado los embates de ciclones, del salitre, de tempestades, y ha soportado sobre todo, los embates del tiempo y ahí está, como una mole inamovible, por más de cuatrocientos años.

¡Quién fuera El Morro!, para poder no solo soportar los años, sino también   tanta irracionalidad, ser testigo mudo de tantos acontecimientos, pero la realidad nos privó de la suficiente capacidad para ser objetivos y prevenir, lo prevenible.