¿Cómo quedamos nosotros?

pc actual6-vallin_21Wilfredo Vallín Almeida

Estuve hojeando una revista. Se llama PC Actual. La misma ha dejado en mí una especie de angustia ante una realidad que acabo de constatar: aunque la revista está en español, mi idioma natal, apenas logro entender lo que dice, desconozco el significado de innumerables aspectos tecnológicos.

La persona que me ha dado a ojear la revista la recibe periódicamente en su hogar.  No es especialista en computación, sino alguien que desea estar al tanto de los nuevos adelantos de la tecnología de una forma amena y entendible para él.

Algunos de los títulos son:

-  10 Super plug-ins para Google Chrome.

-  Domina a fondo Evernote.

-  Pasa de Windows 7 al Nuevo Windows 8

-  Mega, 50 gigas gratis de almacenamiento.

-  Obsesionados por la seguridad on-line.

-  Como irse de Instangram.

-  Redecora tu hogar con Home designer.

Leyendo (más bien tratando de leer) los artículos, no puedo evitar una pregunta preocupante: ¿Dónde estamos los cubanos en relación a todo esto?  Mientras el desarrollo tecnológico avanza a una velocidad vertiginosa, ¿hasta cuándo vamos a estar los cubanos vetados del derecho a tener INTERNET en la casa?

Para tratar de explicarme con un ejemplo, copio a continuación un pequeño fragmento del artículo Cuando INTERNET esté en Todo de la susodicha revista:

El futuro tiene un nombre poético, el INTERNET de las cosas… La salud es uno de los sectores que más se puede beneficiar del Internet de las cosas. Con la tecnología adecuada, se hacen innecesarias muchas visitas al médico. Y es que los galenos podrán conocer al momento y desde la distancia, gracias a los sensores que portarán sus pacientes, el azúcar en sangre, la tensión arterial o el propio ritmo cardíaco…

El artículo continúa con una descripción que me parece más ciencia ficción que perspectiva científica y tecnológica inmediata.

Y ante todo esto, ¿cómo quedamos nosotros?

Regalo de Fin de Año

11-AJC

6-vallin_21Wilfredo Vallín Almeida,

Una de las cosas más preciadas de un país son sus tradiciones. Constituyen el alma popular y son motivo de identidad y de pertenencia.

Y ellas, cultura y tradiciones, están dadas por los matices y avatares de la historia popular en un período prolongado de su evolución y desarrollo de su nacionalidad y personalidad propias.

Los cubanos también las tenemos y son muchas y muy bellas. Por su autenticidad, se han mantenido a pesar de que, se ha tratado de hacerlas desaparecer siguiendo los dictados de una absurda y dogmática ingeniería social.

Una de esas fueron las festividades de navidad y, entre ellas, los regalos colocados bajo el árbol para ser abiertos en la mañana del nacimiento de niño Jesús, al placentero y emotivo sonido de un villancico.

Aquello constituyó una vivencia tan hermosa como para no ser olvidada nunca.

Después, ya no hubo más navidad, ni Año Nuevo, ni Reyes ni regalos bajo el arbolito o bajo la cama.

Vino la adultez, después la madurez, y no pasó por mi mente la posibilidad de que aquello se repitiera con su gran carga de calor humano, de familiaridad y de cubanía.

Sin embargo, inesperadamente, he vuelto, nada menos que en estas últimas navidades, a recibir un regalo que me llena el corazón de regocijo y esperanza, y me viene de un lugar inesperado: INTERNET nos dice que la Asociación Jurídica Cubana (AJC) termina el 2012 con más de 110 mil entradas a su blog.

El hecho de que un blog de temas jurídicos, muchas veces eminentemente técnico y difícil de entender, por mucho esfuerzo que hagamos por tratar de escribir en forma comprensible para los no versados, haya llegado a esa impresionante cifra no puede sino llenarnos de alegría y de una sensación de deber cumplido en buena lid.

Dentro de Cuba son algo más de 1200 las entradas al Blog de AJC .En un país como el nuestro, sin INTERNET y donde la aplastante mayoría de la población no tiene una computadora, tampoco es despreciable esa cantidad.

Por supuesto que esto nos compromete más, pero ahora, queremos agradecer desde lo más hondo de nuestros corazones, a todos aquellos que entran a leernos y nos regalan sus comentarios que, prácticamente en su totalidad, son respetuosos y alentadores.

Gracias a todos por este reconocedor, estimulante -y muy sensible para nosotros- REGALO DE FIN DE AÑO.

 

 

La Información que nunca llega

Wilfredo Vallín Almeida

Termina ya el 2011 y el cable desde Venezuela que debía proporcionar INTERNET para todos los cubanos no acaba de entrar en funcionamiento y lo que sabemos en torno a eso son sólo rumores: no hay una información oficial clara y específica que nos diga qué ha sucedido y para cuándo estarán solucionados los problemas con esa instalación.

El caso que acabo de exponer es sólo un ejemplo del problema mucho mayor que los nacionales hemos estado confrontando desde el triunfo de la revolución con un aspecto tan importante de la vida moderna: la INFORMACIÓN.

El carácter absolutamente estatal de los medios de información en Cuba a raíz de su nacionalización en los primeros años de poder socialista, hicieron depender esa información de la forma, la extensión y la oportunidad que dictó el supuesto representante del pueblo a su representado: sería cómo entendiese el primero.

Así, comenzó a darse un fenómeno inusitado: los cubanos nos enterábamos de lo que sucedía (no ya en el exterior, sino dentro del país) por cualquier vía o fuente ANTES de que nos lo comunicaran los medios nacionales que evidentemente tenían que esperar orientaciones del poder político para luego informar…a su manera.

Son muchos los ejemplos que pueden mostrarse de esto. En febrero de 2008 se firmó en Nueva York, por el entonces ministro de relaciones exteriores Felipe Pérez Roque, dos pactos de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, a saber, el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos y el Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Ninguno de estos importantes documentos internacionales han sido publicados dentro de Cuba, no han sido explicados sus contenidos ni expuestas las razones por las cuales fueron firmados.

Algo similar aconteció con un documento del Octavo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente celebrado en La Habana, Cuba, del 27 de agosto al 7 de septiembre de 1990 y, en el que, entre otras cosas, puede leerse:

Considerando que la protección apropiada de los derechos humanos y las libertades fundamentales que toda persona puede invocar ya sean económicos, sociales y culturales, o civiles y políticos, requiere que todas las personas tengan acceso efectivo a servicios jurídicos prestados por una abogacía independiente.

Los gobiernos garantizarán además que todas las personas arrestadas o detenidas, con una acusación penal o no, tengan acceso a un abogado inmediatamente, y en cualquier caso dentro de las 48 horas siguientes al arresto o a la detención.

Hemos preguntado a muchos letrados sobre este documento de ONU y la inmensa mayoría confiesa no haber escuchado de su existencia, a pesar de que fue en Cuba donde encontró concreción.

Lo anterior, por demás, no puede resultar raro si cualquier ciudadano confiesa no haber tenido nunca en las manos una Constitución de la República ni nunca haberla leído.

Sí parece obligada entonces una pregunta: ¿por qué no se informa a la población en la justa medida todo esto? ¿No es ella el soberano del cual dimanan “todos los poderes del Estado” como reza la Ley de Leyes de la nación?

¿O acaso el poder delegado se considera por encima del poder constituyente?