Habeas Corpus para Yoani Sánchez

Lic. Edilio J. Hernández H.

Las recientes declaraciones en el periódico Granma contra la ciudadana Yoani Sánchez, por parte de un ciudadano extranjero, con nombre, pero sin datos legales, como debía aparecer al no ser plantilla de ese órgano de prensa, me han conminado a realizar el presente análisis desde tres posturas diferentes. Una, como abogado, otra como ciudadano y otra como cubano nacido y atrapado en este extenso diferendo cubano-estadounidense.

Mi valoración como abogado es muy sencilla para no complicar al lector. Los términos de difamación, tergiversación, que según varios artículos, editoriales del Granma y noticias de la TV cubana, ha realizado esta ciudadana de la realidad nacional, necesitan ser demostrados, es decir, exponer la evidencia de los escritos de Yoani, para analizar y comprobar que está mintiendo, y publicarlo en el mismo periódico, o leerlos en la Mesa Redonda, por ejemplo.

A partir de ahí se pudiera realizar una acusación en los Tribunales para sancionar esa conducta. Podrían acudir como testigos estos mencionados Jean-Guy Allard y el chileno Ernesto Carmona, para demostrar qué delito se cometió y cuáles son las pruebas.

Ahora bien, como saben estos mismos extranjeros, cuando se realizan estas afirmaciones sin pruebas confirmadas se pueden dar los siguientes pasos:

Uno: Yoani Sánchez podría promover contra ellos un proceso penal por difamación, calumnia o injuria, previstos en nuestro Código Penal, artículos 318, 319 y 320.

Dos: Podría promover también un proceso penal contra el director del periódico Granma, porque al no presentar las pruebas ni la fuente personalizada con todos sus datos, el sería responsable de los mismos delitos.

Tres: Se iniciaría un proceso civil por daños y prejuicios, previstos en el Código Civil cubano en sus artículos 82, 83 y 95, contra el director del periódico Granma, o del noticiero Nacional de Televisión, según el caso.

El otro análisis es como ciudadano, preguntándome en primer lugar, ¿puede un extranjero sin facultades a través de un periódico oficial, acusar, atacar, aseverar, contra un ciudadano cubano, sin pruebas, y sobre todo sin derecho a replicar en el mismo lugar como sucede en todas partes del mundo?

¿Quiénes son esas personas que escriben y de quién están escribiendo (como preguntan muchos vecinos y hasta militantes del PCC), sin conocimiento del pueblo que paga el salario de todos los periodistas, y qué cosa escribe esa señora para hablar tanto de ella?

Si estas declaraciones se realizaran en sus países de origen, podrían soportar su respectivas demandas estos señores? O si se realizaran en sentido contrario, ¿no actuarían inmediatamente contra Yoani, para obtener su correspondiente indemnización?

Preguntaría también, ¿bajo qué tipo de contrato escriben estos extranjeros en nuestra prensa? ¿Estará cumpliendo Granma su objeto social?, quisiera revisarlos, tanto como el currículo de los promotores. ¿Cualquier ciudadano cubano estaría expuesto a ser denigrado?

¿Por qué siempre se ataca al ser humano?, conté diez calificativos personales, desde “cibermercenaria” a “vendepatria”, ¿cuándo aprenderemos a pensar, y no a sentir?, será que no estamos preparados para el debate con personas que piensen diferente? O según el nivel de credibilidad en el exterior( los ciudadanos que opinen o piensen por cuenta propia), les corresponderá un nivel de ofensas y acusaciones?

Al paso que vamos, habrá que discutir un nuevo Decreto Ley sobre qué se entiende por Libertad de expresión, por Socialismo, por Patria, por Revolución, Derechos Humanos, Plusvalía, Neoliberalismo, periodismo asalariado, medias verdades, medias mentiras, periodismo libre, Fundamentos políticos, económicos, sociales, entre otros. Para no convertirnos en cibermercenarios, vendepatria, contrarrevolucionario, opositor, difamador, tergiversador, etc.

No nos pueden faltar las leyes Helms-Burton, Torricelli, la Carta Universal de los Derechos Humanos, los Pactos Internacionales de la ONU, los programas de la CIA contra Cuba, por nuestros medios masivos de comunicación, o de forma impresa. Es muy necesario para analizarlas y conocer los límites en nuestra ardua tarea como abogados, siendo más viable asesorar y defender con apego estricto a la legalidad.

Por último, como un cubano más, nacido con este proceso, y participando y observando su PNI (positivo, negativo y lo interesante, usando términos comerciales), para que no me acusen también de cualquier cosa, revelaré algunos detalles personales.

Vivo hace casi 40 años en el mismo barrio de Yoani Sánchez, de ellos, conviví siete en un edificio a cincuenta metros del suyo, atravesaba por su planta baja para ir y venir del trabajo, en dichos bajos también está la bodega y carnicería del vecindario, y confieso nunca haberla visto hasta que la presentaron por la televisión, como tampoco sabía que cosa era un bloguero, ni su utilidad, pues tampoco tengo internet.

Comencé a leer por casualidad sus artículos, a través de un amigo osado que tenía Internet en su trabajo y los imprimía por decenas. Me parecieron muy buenos desde el punto de vista de alguien que se atrevía a reflejar con sus palabras parte de la realidad cubana, esa que estamos viendo hace años desmoronarse y revelarse ante nuestros ojos, sentimientos y palabras para nada ofensivas, rebuscadas ni cargadas de ideología como quieren hacernos creer. Realidades cotidianas que todos sufrimos, y nos place leer como opinión no oficial y diferente.

Muy lejos del sarcasmo de Cardi, de la sátira de Zumbado, de la novedad del Caimán Barbudo, la sutileza de Nos y Otros, de los primeros textos de Silvio, la crudeza de Los Aldeanos; en fin su estilo fotográfico de la involución cubana es único, fea realidad ajena a los afiches, al casco histórico, a famosos centros nocturnos, 5ta avenida, policlínicos y escuelas referencia nacional. Valiente, y solidaria, Yoani mostró un camino que pocos conocíamos, una represión y brutalidad policial que tampoco conocíamos, una mediocridad e inmovilismo que le han dado más fama hostigándola que tolerándola.

La mayoría de estos extranjeros no conviven con nuestras carencias, si la vivieran, con el salario cubano, sin explicaciones, sin esperanza, sin términos, y lo peor, sin poder exigir, protestar, preguntar, con grandes probabilidades de sufrir, padecer, fenecer, cambiarían su opinión inmediatamente. Además puedo testimoniar las bondades que he visto disfrutar a estos personajes en su interacción con la vida nocturna y social cubana donde “todo” les resulta más barato y complaciente.

El espacio y el tiempo que se pierden en los medios de difusión en atacar y justificar, me gustaría que se dedicara a reflexionar entre todos, a rediseñar objetivos claves, como la apatía en la juventud que se queda y la riesgosa aventura de la que se va, rediseñar las funciones de estructuras inflacionarias que ya jugaron su papel, jubilar a octogenarios sin ningún papel, entre otros análisis.

Los problemas de Cuba debemos resolverlos los cubanos, que haya mucho miedo no es sinónimo de consentimiento, el desconocimiento de cómo piensan otros cubanos, no es señal de la no existencia de opiniones diferentes. Es hora de apartar del camino a la CIA, pues los catalejos defectuosos son nuestros.

Por suerte tenemos muchas Yoani, como Laritza, Esperanza, Yaremis, Ailer, y muchas más con su valentía convertidas en diana de los personajes “prebendados” para ofenderlas, careciendo y padeciendo estos de los mismos sentimientos que tuvieron los que siempre han traicionado a los pueblos. Por lo pronto te admiro, y me decido a defenderte con un Habeas Corpus para tu obra y para tu vida.

 

 

A debate el debate o réplica y contrarréplica

Lic. Jorge Hojas Puñales

Motivó mi curiosidad, el artículo publicado en el periódico Granma, en fecha 31 de agosto de 2012, en la sección Cartas a la Dirección, titulada Se pierde producción de arroz en Vado del Yeso, por incumplimientos, remitida por el productor de arroz Reynaldo Cisneros Montero, de la CCSF Hermes Rondón Yanes.

Este productor, denunciaba irregularidades en la actual cosecha arrocera que repercutieron negativamente en él y en otros productores, irregularidades que indican entre otras cosas, inadecuada planificación, pobre verificación de los recursos y medios disponibles contemplados en la planificación, etc.Como es de suponer, estas irregularidades le produjeron al producto pérdidas, estaba por consiguiente emplazando a los “factores”, que de una u otra forma están involucrados en la producción arrocera.

Apenas a catorce días de haber aparecido el escrito de Cisneros Montero, en la misma sección de la citada prensa, de forma magistral y concluyente, el Director General Grupo Agroindustrial de Granos, del Ministerio de la Agricultura, Lázaro Díaz Rodríguez, con el título Respuesta a la carta “se pierde producción de arroz en Vado del Yeso, por incumplimientos”, replicalas alegaciones del productor con extraordinario tecnicismo capaz de dejar embelesado al más incrédulo o ágil de mente. Lejos de ganar adeptos, mensajes como este, provocan efecto negativo, porque se pretende hacer ver que el fondo del asunto lo es la afectación ocasionada al productor, cuando lo cierto es, que la misma vino condicionada, por el incumplimiento de lo planificado “en los papeles”.

Sin prisa, pero sin pausa,contrarreplicó en la misma sección 14 días después R. Cruz Cardoso con el título El productor de arroz, si tuvo afectación económica,que con ausencia de tecnicismo, puso en tela de juicio los sinsabores que se padecen, entre éstos, el tipo de contrato que se concertó, que de hecho y de derecho es en toda su extensión y magnitud, de adhesión, con cláusulas leoninas, amordazantes. Vale la pena reflexionar sobre la situación presentada por el productor, pues si tiene que hacer entrega del 100% de la producción al Estado, qué por ciento corresponde a él, ¿no puede entonces disponer de una producción a la cual dedicó su esfuerzo y dedicación?, ¿es que estamos en presencia de una nueva forma de apropiación del trabajo ajeno?

Si todas las valoraciones hechas por el Director General, tuviesen como respaldo algo más que cálculos y números fríos, consideraciones en tiempo real; no hubiera necesidad de reflexionar sobre estos temas tan puntuales. Es normal que escapen a nuestra apreciación actos o hechos inadvertidos para todos, es normal que una persona que nace el primero de enero de 2011, cumpla su primer año el primero de enero de 2012, pero pasamos por alto y no se contabiliza, el estado de gestación de la madre, de lo que se deduce que cumpla 1 año y 6, 7 u 8 meses. Por qué no considerar nociva la tardanza de 10, 20 o 30 días, para iniciar la cosecha, ¿qué razonamiento lógico existe para asegurar que el productor, al recibir $51.000.00, no tuvo afectación y se pasan por alto los $6,300.00, dejados de percibir, cuya sumatoria haría un monto ascendente a $57.300.00?

De la lluvia no vamos a hablar, pues es nuestra incondicional amiga o enemiga, es raro que no se haga mención a ella, ante un cumplimiento o incumplimiento.

 

 

El Mercenarismo Conveniente

En una edición anterior de La Consulta, explicábamos que el término “mercenario” era usado para indicar a aquellas personas que militaban en unidades militares pagadas por gobiernos extranjeros en territorios de otros países y a favor de sus objetivos.

Esa denominación ha sido hace tiempo ya utilizada por el actual gobierno cubano para endilgarla a sus opositores y así desacreditarlos dentro y fuera del país rebajando su autoestima y dignidad.

Por supuesto que lo anterior no se ha aplicado nunca a las “fuerzas de tarea” que el socialismo tropical cubano envió a distintos lugares del mundo en dependencia y colaboración con la extinta URSS, colaboración que se enmarcaba más o menos así: la Unión Soviética ponía la logística (equipos, armamento, combustible, información , etc.) y Cuba ponía el material humano, los hombres que habrían de morir en aras no del mercenarismo pro soviético, sino del “internacionalismo proletario”.

Amén de la primera acepción que el concepto de “mercenario” tiene en los diccionarios consultados por este columnista, el término tiene una segunda interpretación en esos mismos libros, a saber:

- Persona dispuesta a realizar cualquier trabajo a cambio de una paga.

Diccionario Enciclopédico Océano.

- Se aplica al que percibe un salario por su trabajo o servicio.

Diccionario Maria Moliner de Uso del Español.

- El que sirve por estipendio.

Diccionario Manual VOX de la Lengua Española.

Es decir que todo aquel al que no pudiera aplicársele esta denominación por no caer dentro de la primera acepción (no pertenecer a agrupación militar alguna -léase armada- pudiera sin embargo estarlo dentro de esta segunda acepción por realizar un trabajo y cobrar por este.

Lo anterior sin embargo nos lleva entonces a otra consideración, o sea, a valorar el concepto de trabajo y su finalidad. Esta columna, sin embargo, no es para disquisiciones filosóficas sino para consideraciones legales.

De esta suerte, los diccionarios no establecen entonces diferencias para la aplicación de este concepto entre quienes trabajan para un gobierno dictatorial y reciben dinero de éste por sus servicios, y los que combaten por su libertad plena y reciben dinero de sus hermanos y amigos en el exterior para esa lucha. De no aceptar esta última consideración, tendríamos que considerar entonces mercenarios a José Martí, Máximo Gómez, Antonio Maceo y todos los otros próceres de al independencia cubana por haber aceptado dinero de los tabaqueros cubanos o de otras fuentes nacionales o extranjeras que quisieron ayudar.

Hasta donde sabemos, el Granma se compró con dinero proveniente de manos cubanas que ayudaron a su adquisición. Alijos de armas fueron enviados por gobiernos y personajes de otros países latinoamericanos. ¿Llamaríamos mercenarios al comandante Hubert Matos y otros revolucionarios de la época por esto?

Por supuesto sabemos cómo se manejan estas cosas: si el dinero era dado por o por los cubanos del exilio anti batistiano o, en su momento, por los rusos, la procedencia es honesta y plausible; si son los opositores al régimen actual cubano los que reciben contribuciones del exterior, eso es mercenarismo.

Es exactamente lo que ocurre con el manejo de otros conceptos: si se colocan en una noche 100 bombas en la Ciudad de La Habana, eso se llama “lucha revolucionaria” hayan muerto los que hayan muerto a consecuencia de ello.

Si en otro momento y lugar se hace esto contra el poder revolucionario, eso sólo puede denominarse…terrorismo. O sea que la definición se dará como se entienda más apropiada a quien la hace. Y lo mismo ocurrirá con el mercenarismo…será como ellos crean más conveniente, independientemente de lo que digan los diccionarios que, por supuesto, se equivocan en sus definiciones.

vallinwilfredo@yahoo.con