Peligrosidad social y Pactos de la ONU

7- peligrosidad

6-vallin_21Wilfredo Vallín Almeida

Mientras poco a poco cobra más difusión y fuerza la campaña ciudadana “Por Otra Cuba”, tienden a crecer también las noticias relativas a la detención de ciudadanos por distribuir esa Demanda así como también citación a unidades de la policía de otras por lo que parece ser una “nueva causal” de detención.

Como nos enseñaron cuando nos daban filosofía marxista-leninista a todo hora, la dialéctica establece que todo cambia y se transforma y por ello nada tiene de raro que haya “aparecido” una nueva de esas causales en la Ley de Procedimiento Penal que no se ve, pero está ahí.

Y creo que no se ve, porque va a ser difícil explicarla y compatibilizarla con el concepto de delito que se da en el Código Penal cubano. Trataré de explicarme.

El Código Penal vigente enuncia el concepto de delito de la siguiente forma:

Artículo 8.1: Se considera delito toda acción u omisión socialmente peligrosa prohibida por la ley bajo conminación de una sanción penal.

Detengámonos en los elementos de esta definición:

  1. Se considera delito toda acción u omisión socialmente peligrosa…

O sea, que el actuar o el omitir manifestado en una conducta, tiene que portar intrínsecamente, porque así lo exige el tipo penal, una connotación de peligro para la sociedad.

En eso la definición es más que clara.

No obstante, si Cuba es miembro de la Organización de Naciones Unidas, si en sus informes en Ginebra el gobierno cubano se cataloga a sí mismo cumplidor estricto de sus compromisos internacionales, si firmó hace ya casi cinco años los Pactos que ahora los ciudadanos le instan a ratificar, ¿dónde está la peligrosidad social del actuar de esos compatriotas como para ser detenidos y amenazados como lo están siendo?

¿Dónde ve realmente el peligro el gobierno actual?

2…socialmente peligrosa prohibida por la ley…

¿En cuál artículo y en qué Ley Penal cubana vigente se establece que solicitar o instar al gobierno cubano a ratificar los pactos que firmó el 28 de febrero de 2008 está prohibido?

¿Alguna persona o institución en Cuba, puede prohibir lo que la ley no prohíbe?

Los que esto hacen, ¿no se han leído nunca la Constitución de la República, especialmente su artículo 63?

3…prohibida por la ley bajo la conminación de una sanción penal.

¿Pudiera decirme alguien, quizás esos que ignoran las leyes del país, cuál es la sanción por el “delito” de ejercer civismo?

La doctrina penal en el mundo tiende a evolucionar cada vez más hacia un Derecho Penal como última ratio, pero desde siempre ha mantenido que se delinque por lo que se hace, no por quien la persona es.

En nuestro país, no obstante, las cosas parecen concebirse siempre en oposición al resto del mundo y por eso no es de extrañar que ahora algunos quieran también aplicar la peligrosidad social… a los Pactos de la ONU.

 

En Verdad

Wilfredo Vallín Almeida

Por un momento pensé que todo transcurriría sin incidentes, que el cortejo fúnebre llegaría sin percance hasta la necrópolis de Colón y los restos mortales  del Premio Sajárov de Derechos Humanos, Oswaldo Payá Sardiñas,  serían despedidos en paz.

Desde mi lugar en la larga hilera de vehículos  -quizá teníamos el puesto 16 o 17 en la columna-,  pudimos notar  que algo ocurría a la cabeza de la fila que se detuvo sin que los de atrás supiéramos con exactitud que ocurría. Varios minutos después la marcha se reanudó.

Al llegar al cementerio y darme cuenta de la ausencia de Antonio Rodiles, director de Estado de SATS y los amigos que  viajaban con él, indagué por ellos.  Así supe lo acontecido: una gran riña en Calzada del Cerro, con la intervención violenta de la policía con golpes y palos, y  la detención de alrededor de cincuenta personas, todos opositores que, en ómnibus de las Fuerzas Armadas allí casualmente, fueron conducidos a la unidad de policía de Tarará.

Ya en mi casa, me preparaba para salir en busca de los desaparecidos, cuando una llamada de la madre de Antonio me informó que, al parecer, éste y otros amigos estaban detenidos en la cuarta unidad de la Policía en Infanta y Manglar, en la barriada del Cerro.     Les dije que me encontraría con ella y su esposo, que ya salían para allá.

Una vez más empezamos a chocar con lo que dicen las leyes del país, y lo que hacen los  miembros del Departamento de la Seguridad del Estado.

Al llegar a esa unidad de la PNR, no había aun nadie conocido en los alrededores. Decidí entrar para averiguar si realmente Antonio y otros amigos estaban allí. Me atendió el oficial de guardia, con grados de Mayor.  Él buscó en un papel que tenia, respondiéndome que esas personas NO ESTABAN EN SU LISTA DE DETENIDOS:

Le dije entonces que ellos podían haber sido conducidos a esa Unidad por agentes de la Seguridad. Hizo una llamada. Luego de colgar me confirmó que, en efecto, estaban detenidos en ese lugar.

Las razones por las cuales la policía política lleva a muchos de sus detenidos o citados a las estaciones de la policía nacional en vez de hacerlo a una de sus instalaciones, no son muy evidentes, aunque existen muchas versiones.  Lo que sí está claro para nosotros es que el artículo 244 de la Ley de Procedimiento Penal establece:

Al efectuarse la detención de alguna persona se extenderá de inmediato un acta en que se consignará la hora, fecha y motivo de la detención así como cualquier otro particular que resulte de interés. El acta será firmada por el actuante y el detenido.

Cuando, alrededor de las diez de la noche el periodista independiente Julio Aleaga Pesant fue puesto en libertad, supimos que nunca le llenaron un Acta de Detención. Esto tampoco ocurrió con Ailer González Mena ni con otros muchos detenidos.

Sí lo hicieron, a la mañana con Antonio Rodiles en un Acta en la que la detención pretendía justificarse como “de interés para la CI” (Contrainteligencia)”.

Pudiera equivocarme, pero creo que esto último se debió a que ya habíamos  señalado a los oficiales de la PNR y de la Seguridad  con los que hablamos que precisamente la ausencia de  esas Actas, hacía ilegales las detenciones y los detenidos debían ser puesto de inmediato en libertad.

Desde el principio hubo dos cosas evidentes para todos los ciudadanos que nos reunimos frente a la unidad policíaca en solidaridad con los detenidos:

1)    Que la PNR de esa Unidad no estuvo muy complacida con lo que allí ocurrió. El trato de sus oficiales para con nosotros fue mesurado, correcto, sin prepotencia,  para nada irrespetuoso y trataron todo el tiempo de solucionar aquello, hasta donde les fue posible, sin violencia y en  un marco negociador.

No podemos decir lo mismo de los agentes de la Seguridad participantes.

2)    Que el nivel de decisión sobre lo que sucedido allí estuvo siempre en otra parte mucho más alta,  y donde lo regulado por un simple articulito de la Ley de Procedimiento Penal no parece tener, En Verdad, ninguna importancia.