Legalidad o Violencia

19--legalidad o violencia

6-vallin_21Wilfredo Vallín Almeida

Siempre pensé que el día en que las cosas se pusieran en Cuba como están ahora, los representantes del poder se conducirían con mucho mayor tino y capacidad de maniobra.

Los que hoy peinamos canas, no olvidamos la  nacionalización sin indemnización de muchísimas propiedades, la ruptura obligada con la familia que se iba al extranjero, la persecución por creencias religiosas,  las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), la proscripción de los Beatles, la famosa “advertencia” a los intelectuales, la peligrosísima instalación de cohetes nucleares, etc. etc…

Todo eso,  más la acumulación de cinco planes quinquenales incumplidos llevó al agotamiento de la credibilidad de ciudadanos a los que se les pidió entregar el preciado tiempo de su vida y su sacrificio a cambio del futuro del hombre nuevo.

Ahora vemos, por ejemplo, la carta abierta atribuida a un grupo de cirujanos del hospital Calixto García y circulada en internet, donde se puede leer:

Las deficiencias en el sistema de atención médica son tan graves…que nos obligan…a no brindar una atención profesionalmente ética y digna a nuestro pueblo, como es nuestro sagrado deber.

¿Hasta cuándo vamos a agradecerle a la generación del centenario por haber cumplido con su deber…mientras nuestra generación espera por cumplir con su deber de desarrollar y darles a nuestra familia, a nuestros hijos…la vida que se merecen…?

Tampoco pensé nunca, que seríamos los ciudadanos los que esgrimiéramos las leyes revolucionarias y socialistas, para señalar al poder (y también a los organismos internacionales, ¿por qué no?);  que los que un día nos dijeron “todos somos iguales ante la ley” se colocarían  a sí mismos fuera de ella permitiéndose ignorarla.

Es lo que sucede cuando:

-          se esposa y mete en un calabozo a un abogado que ha ido a una estación de policía a preguntar sobre la situación legal de un detenido,

-          se nos avisa que “los abogados no serán, a partir de ahora, permitidos en las estaciones de policía”,

-          se dice a los activistas de la campaña Por Otra Cuba:

Eso de los Pactos está muy bonito pero, lo que no sabes, es que, detrás,  está la mano del enemigo que tiene otros propósitos

(Nótese de nuevo la alusión  a que lo cubanos nunca  haremos algo por convicción propia, sino que  siempre seremos programados y conducidos por enemigos foráneos).

-          se emplea violencia contra las personas sin ningún basamento del derecho  vigente y con el desprecio manifiesto de la policía política a ese derecho ciudadano reconocido en la propia Carta Magna de la nación.

-          Se envía un mensaje a la ciudadanía con la lectura:

La única posibilidad de independencia y soberanía nacional somos nosotros. Entre los 11 millones de cubanos no existe absolutamente nadie más que nosotros mismos  con capacidad para garantizar esa soberanía, amén del derecho que tenemos a permanecer aquí de por vida.

La violencia sólo engendra más violencia. Ya han muerto unas cuantas personas por esto y otras han estado muy cerca de morir por la misma causa.

Desgraciadamente, quizás deban morir algunos cubanos más antes de que esta triste historia concluya. Solo que, los que sentimos amor por este país,  siempre apostaremos a la primera de las dos propuestas de este binomio absurdo: legalidad o  violencia.