…Y me hice maestro, que es hacerse creador

10-me hice maestro

OLYMPUS DIGITAL CAMERALic. Jorge Hojas Puñales

La Biblia, es un magnífico libro, tal vez muchos la tengan en sus hogares, y de vez en cuando le dan lectura, de forma autodidacta, sin pasar de la mera lectura, es indudable que se requiere de alguien con conocimiento de ella, que explique la enseñanza que nos quiere dar.

Una Ley, un Decreto-Ley, un Decreto, una Resolución o cualquier instrumento jurídico, de nada servirían en nuestras manos, si no tenemos a alguien que nos guíe, nos explique su contenido razonadamente, que nos eduque en cada precepto y nos dé a conocer el ámbito de su acción. Lo mismo que la Biblia, la legislación debe ser predicada, y más bien predicada con el ejemplo. Transgredirla equivaldría a un sacrilegio.

No es meritorio que el conocimiento de la legislación que rige en nuestro Estado, sea privativo solo para los profesionales del Derecho, para los entes e instituciones, encargadas de su elaboración y aprobación o de quienes tienen el deber y la obligación de trabajar con ella. Cada vez se hace más necesario e indispensable, tener los mínimos conocimientos indispensables, para vivir, convivir y coexistir, en un Estado de Derecho, con una sociedad civil.

Las más elementales normas de convivencia, están ajustadas a Derecho, en correspondencia con la sociedad donde se desenvuelven, sería sumamente gratificante, que alguien se trazara como pauta de forma espontánea, honesta y desinteresada, predicar la ley, poniéndola al alcance de todos, sin distinción alguna, ¡qué satisfacción tan grande se sentiría, al saber que se ha aportado un granito de arena, en la divulgación y enriquecimiento de la cultura jurídica del pueblo y para el bien del pueblo!

Quizás no estén dadas las condiciones para que esto suceda, pero el deseo de hacerlo está latente en el sentir de muchas personas.

 

 

Dicen, y no son mentiras mías

 

foto: Marcelo López

Lic. Rodrigo Chávez Rodríguez

Preguntarle a un ciudadano de a pie por sus derechos, sería como preguntarle a qué distancia está Marte de La Tierra, resultaría imposible obtener de él, una respuesta precisa, clara y coherente; pero si se le preguntara por sus prohibiciones, podría enumerar largo rato.

Cualquier empresa agropecuaria sobrecumple su plan de producción, pero al dirigirnos al mercado en que se ofertan producciones agrícolas, si en un inicio nos ilusionó como un señuelo, nos hacen volver a nuestra realidad, los impresionantes e inamovibles precios que acompañan a esos productos.

todo está garantizado, para el comienzo del nuevo curso escolar” y cuando aún no ha terminado el primer trimestre, no existe suficiente base material de estudios. Escasean las libretas, lápices, reglas, el gas para elaborar los alimentos o petróleo para transportar al personal, faltan profesores, etc.

Se construyó una panadería, con un equipamiento moderno, que garantizará la producción y la calidad del pan”, al poco tiempo ni lo uno, ni lo otro, pues “el pan nuestro de cada día” está permanentemente en la mira de todos los consumidores y es constante blanco en las quejas de la población.

Los estudiantes que se graduarán este curso tienen garantizada su ubicación laboral.” (entiéndase empleo), Cuan cruda es la realidad, cuando se emiten disposiciones legales, orientando un reordenamiento de la fuerza laboral, razón por la cual, cientos de trabajadores son declarados d-i-s-p-o-n-i-b-l-e-s. ¿Qué hace diferente a un disponible, de un desempleado?

El estado ha desembolsado o invertido cuantiosos recursos, para estabilizar el transporte público”, Sin embargo, no aparecen las piezas de repuesto, insumos, combustible.

Así las cosas, sabía usted que el plan nacional de producción de café se ha incumplido y ¿Cómo resulta posible que a su vez el plan de exportación se cumpla?

Mucho hemos escuchado la irrespetuosa frase de “hacer más con menos”. Atentos, que cuando no se cuenta con los recursos, la información y el conocimiento para la acción, es posible que se recoja mas, pero cada día estaremos más lejos de pensar y actuar libremente y de que se respeten nuestros derechos humanos y constitucionales. Por ello defiendo que hacer, es hacer mas con mas y no con menos; y cada día mas, con menos atropellos, injusticias y violaciones.

 


 

UNA ASOCIACION NECESARIA Y DIFERENTE

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“Así dijo el Señor: Guardad
derecho y haced justicia…”
(Isaías 56:1)

Argelio M. Guerra

Si de algo tendrían que jactarse y lamentarse, respectivamente, el gobierno y pueblo cubanos al cabo de 50 años de revolución, es por el mantenido desinterés en la promoción y divulgación de las leyes nacionales por parte del primero, y de la total indiferencia respecto al conocimiento de sus derechos, deberes y de las leyes y disposiciones que los gobiernan por parte del segundo, todo lo cual ha conducido a un estado de cosas donde, tanto gobierno como pueblo, conviven por provecho propio al margen del cumplimiento de la ley, hundiéndose al país en un profundo abismo de incoherencia y anarquía social.

Media centuria de penurias y penalidades, en la mayoría de los casos añadidas por la ignorancia, intencional o no, en materia jurídica, sobrecargan ya con toneladas de pesares la espalda del pueblo cubano. Según la clásica ortodoxia marxista, a las vicisitudes propias del imprescindible período de tránsito y etapa socialista, período por demás largo y complejo de acuerdo con los fundadores alemanes, como pasos previos para el disfrute del idílico paraíso comunista, habría que agregar en el caso cubano, las calamidades de otro periodo, el especial, no menos funesto y que a todas luces parece igualmente interminable.

Tomando en consideración estas realidades, y como parte de los esfuerzos que desde la sociedad civil se articulan para intentar de algún modo enderezar el torcido tronco social, es que coinciden un grupo de abogados en la brillante y plausible idea de dar vida a la Asociación Jurídica Cubana (AJC) con la original motivación de mitigar la orfandad jurídica en el seno del tejido social y exigir el respeto a la ley tanto por los gobernantes como por los gobernados. Si tendría que caracterizar a la aún joven asociación, no se me ocurren mejores calificativos que necesaria y diferente. Necesaria, por cuanto inevitablemente para el mantenimiento del orden ciudadano y dada la determinación de su propia naturaleza es indispensable que los actores cumplan con las reglas establecidas del juego social.

Diferente, por apropiarse del espíritu evangélico de no hacer distinción de personas y poner sus servicios en las manos de quien los necesite sin importar la filiación ideológica de cada cual, eso si, con la invariable premisa -como sello distintivo- de apostar por el respeto y protección a los derechos de la persona humana, y especialmente de los más vulnerables.
Con tales credenciales, como cristiano y cubano levanto las dos manos para agradecer a Dios por contar, enhorabuena, con tal asociación con tan nobles propósitos.