¿Quién asedia a quién?

Ernesto Vera Rodriguez_2Lic. Ernesto Vera Rodríguez

En cualquier otro país de nuestro continente, la Policía cuida de los bienes públicos y privados, y su misión, salvo raras excepciones, está alejada de la política. El policía allí tiene una misión importante que cumplir. En cambio aquí las cosas resultan diferentes.

En los lugares más céntricos de Ciudad Habana es donde más violaciones de la ley se cometen, es allí donde el ciudadano común está más indefenso ante la arbitrariedad e ignorancia de uniformados que tienen como arma justamente la que toman de sus víctimas: el desconocimiento y el miedo.

Por ello, los abogados y demás representantes de la sociedad civil no deben circunscribir su trabajo al área donde residen sino que deben extenderlo a zonas como la Habana Vieja donde cada día son esposados y humillados decenas de personas por mera sospecha, sustentada muchas  veces en el color de la piel o la forma de hablar.

Hace varios domingos, presencié en el Parque Central como se violaron los derechos de Antonio Loriste de la Cruz, cuyo carné de Identidad es el No. 73110129509. Su piel es negra y su único delito fue transitar por el Parque Central siendo aproximadamente las 11: 53 a.m. Pude obtener de él mismo estos datos y antes de ser introducido esposado a la perseguidora #744, pude entregarle un documento que contiene los derechos que le asisten desde el momento de su detención, según la Ley de Procedimiento Penal.

Aunque los oficiales que le detuvieron me aseguraron que se trataba de un jinetero, de alguien que “asedia al turismo”, yo que trabajo justo en esa área y velo  por los derechos de gente como Antonio, no le vi asediando a nadie, sino que fue víctima del color sospechoso de una piel que en Cuba es símbolo de robo, un estigma, una cruz que se carga hasta la muerte.

Antonio Loriste se encontraba sentado a la sombra en un banco del Parque Central huyendo del agobiante calor, y allí fue asediado por dos uniformados, quienes le pidieron sus documentos, una violación de la privacidad muy común en Cuba.

Antonio Loriste fue conducido hasta la Unidad ubicada en la calle de Dragones, a una oficina que ellos llaman “de reconocimiento”. Su destino es incierto.

 

 

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