Jóvenes estigmatizados

Lic. Amado Calixto Gammalame

Uno de los problemas que a menudo enfrentan los jóvenes, aunque no es exclusivo de este sector de la población, es el rechazo social de que son objeto los hombres y las mujeres que han sido sancionados por la comisión de algún delito.

Ello se evidencia de diferentes  formas, la más común resulta la falta de oportunidad de empleo, problema más fuerte para la juventud en estos tiempos a escala mundial; al momento de solicitar empleo un requisito es el certificado del Registro Central de Sancionados, donde se acreditan los antecedentes penales de cada individuo, unido al fichado policiaco vitalicio que se lleva en Cuba para cada procesado independientemente del resultado final o solución que haya tenido. Si se acredita que el aspirante ha sido procesado o sentenciado por algún ilícito, por pequeña que sea la falta, es rechazado y obligado por tanto a solicitar  ”otro trabajo”.  La crisis económica y social signo de los tiempos actuales agrava este problema ya crítico.

Soy del criterio de que si bien es necesario el fichaje utilizado por las autoridades desde el punto de vista penal, como un fichaje de criminales, aun cuando la honestidad obliga a reconocer el rezago técnico y científico que padecemos en ese renglón, el “fichaje” con relación al trabajo resulta una práctica inadmisible, una afrenta y una marca para toda la vida.

Sirve de ejemplo la carta dirigida a la AJC por la ciudadana María Emilia … en la que solicita ayuda para la posible reincorporación de su hijo a la sociedad, pues según sus propias palabras ha  sido sometido a detenciones y citaciones para explicar su conducta al relacionarse con otros jóvenes delincuentes, y cito …”mi hijo tiene 28 años de edad, comenzó en prisión a los 17, no conoce a otras personas me refiero a jóvenes, que los que transitaron con él en esta larga estadía penal, que supongo se vean en servicios comunales que es donde lo ubicaron a trabajar como egresado de prisión o R/M, ahí no trabajan médicos ni camilitos, si a mi hijo con solo 17 años se le impuso una sanción severa, es imposible que pueda conocer otro medio que no fuese el que el propio estado cubano le propicio”.

Punto aparte requiere el reconocimiento social o desconocimiento que reciben los jóvenes egresados de los establecimientos penitenciarios cuando arriban a la vecindad, referido a la estigmatización que son objeto, producto de la devaluación de aspectos sociales que hacen que no sean acogidos y reconocidos con esos defectos o actitudes sociales.

Son loables los esfuerzos para mitigar las consecuencias nefastas de aislamiento, pero el remedio siempre estará en nuestras manos, principalmente en las manos de los propios jóvenes. Nadie hará por ellos lo que ellos no quieran o no puedan hacer por ellos mismos. Hay jóvenes ávidos de avanzar. Menores y jóvenes que son el tesoro más preciado de nuestra sociedad. Hay que abrirles un amplio crédito, procesados, sancionados egresados o no. El día en que el país elimine este tipo de injusticia, de manera valiente, creando, proponiendo y haciendo, se eliminaran las consecuencias nocivas con que este tipo de iniquidad mina a este sector tan importante de la sociedad.

 

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