La Declaración Universal de los Derechos Humanos: Sueño y Realidad

Lic. Argelio M. Guerra

Corría el año 1945 y con su devenir, el fin de la sangrienta Segunda Guerra de alcance mundial, para plácemes de la comunidad internacional. Los efectos de la conflagración global dejaban perplejos los ojos de la humanidad y revelaban la urgente necesidad de crear un mecanismo de control y garantía para la convivencia pacífica y la seguridad internacional. Es así que reunidos en la ciudad de San Francisco, en junio de 1945, los representantes de las potencias aliadas y otros Estados acordaban la carta de constitución de una nueva organización internacional: La Carta de las Naciones Unidas.

Una de las primeras tareas que abordó la nueva organización fue precisamente la redacción de una declaración que recogiera de manera explícita la referencia a los derechos humanos expresados en la Carta, por lo que tan solo tres años después de la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas, veía la luz la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948.

En sus treinta artículos, la Declaración señala los derechos humanos básicos y las libertades fundamentales de todas las personas, en cualquier lugar, sin discriminación alguna. La Declaración Universal fue proclamada como la norma “ensueño” común de realización para todas las personas y todas las naciones, pero el hecho cierto es que las discrepancias de los Estados en el proceso de elaboración de la Declaración y la reticencia de los mismos a verse comprometidos jurídicamente, provocó un punto de giro que condujo a que la Declaración Universal naciera y se adoptase bajo la forma de una mera Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas desprovista de carácter jurídico vinculante para los Estados, postergándose para un futuro la elaboración de un tratado sobre derechos humanos, jurídicamente obligatorio para aquellos Estados que llegasen a ratificarlo.

No obstante, tal realidad no constituye menoscabo para la autoridad y fuerza de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que como guía general sobre el contenido de los derechos y las libertades fundamentales se hace frecuente referencia a ella en las constituciones nacionales, en decisiones judiciales y también en instrumentos internacionales; además de que con el paso del tiempo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos se ha convertido en uno de los parámetros fundamentales con arreglo a los cuales la Comunidad internacional puede negar legitimidad a determinados Estados, violadores frecuentes de tales derechos.

 

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Un pensamiento en “La Declaración Universal de los Derechos Humanos: Sueño y Realidad

  1. 53 anos de exclavitud ponen a las naciones unidas en entredicho cuan en el caso de cuba se vienen presentando denuncia de violaciones a los derechos humanos,destierros y crimenes derecho que se arroba la dictadura castro comunista y continua legitima como gobierno y estado,la posicion de las naciones unidas en todo este tiempo no es solamente la condena a esta tirania si no deslegitimarla como gobierno,cuando los ciudadanos tienen que abandonar su patria,cuandos son desterrados y exclavisados no es el pueblo el que no tiene la razon es la tirania que le impone este reto aunque este en juego la vida de cada cubano,solo una renuncia masiva a la carta magna de la nacion impuesta por este regimen tambien los puede deslegitimar como gobierno y las naciones unidas tambien deberian jugar su papel en este tema.

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