Juicio contra rastafari Héctor Riscart

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Yaremis Flores

El pasado viernes 13 de abril, en el Tribunal Municipal de Diez de Octubre, se celebró el juicio contra Héctor Riscart Mustelier, apresado desde el 16 de noviembre de 2011 por un presunto delito de tráfico de drogas y resistencia a la autoridad.

Al menos desde las siete de la mañana, las patrullas 054, 296 y 478 recorrían las calles Juan Delgado y Carmen. Más de 10 oficiales vestidos de civil vigilaban la zona. Una persona desde el interior del tribunal explicó a un vecino “Hoy hay un juicio grande de droga y vienen elementos provocadores”. Más tarde llegaron familiares, amigos y hermanos de fe de Héctor.

A las 9 de la mañana, un vehículo verde, condujo a Riscart Mustelier por la entrada trasera. Caridad, su madre, corrió tras el vehículo y vio bajar a su hijo. Los guardias impidieron el saludo: –“Lo rodearon 5 militares como si fuera un asesino”, dijo con lágrimas en los ojos.

Comenzó la audiencia 1 hora después. Sólo entraron a la sala de juicio 5 familiares y esta reportera. Las conclusiones del Fiscal, fueron dirigidas a la Sala 4ta de la instancia provincial. Sin embargo, los juzgadores eran de la Sala de Delitos contra la Seguridad del Estado. Cinco jueces subieron al estrado. La ponente no explicó el motivo del carácter secreto del juicio.

Héctor, también conocido por Ñaño, miró a su familia, ya en el banquillo de los acusados, sin las esposas y escoltado con 2 guardias a cada lado. Realizó un gesto con el puño cerrado como símbolo de fuerza. Luego, accedió a declarar. A preguntas de la Fiscal Alina, narró su versión y aseguró no llevar droga.

La parte acusadora cuestionó al acusado si existía alguna norma que prohibiera a los artistas ser cacheados por la policía. Pareciera que la fiscal desconoce lo ilegal del registro corporal en la vía pública si la persona no lo autoriza.

Ñaño reconoció que consume marihuana, “en actos sacramentales por su creencia”. El consumo en Cuba solo es objeto de medidas terapéuticas. La jueza, quien debió alertar al acusado de su derecho a no comprometerse con sus declaraciones, aprovechó para indagar dónde había adquirido la droga en esas ocasiones anteriores y si luego la trasladaba hacia algún lugar.

¡Objeción, Su Señoría! Hubiera sido la reacción de un defensor de esos que se ven en las películas. Pero el silencio reinó en la Sala. Llegó el momento de las pruebas documentales. Ni la Fiscalía ni la Defensa mostraron interés en debatirlas. La jueza avanzó sin mencionarlas. La madre de Ñaño, a mi lado, preguntó en voz baja: –¿Y las pruebas, también son secretas?

El primer testigo en declarar fue el uniformado Wilber Durruthy. Le siguió su colega David Rousseax. El primero afirmó que el acusado se quitó el turbante y cayó la droga. “Se le zafó…” dijo el segundo. ¿Se le zafó o se lo quitó? sugirió la Fiscal. David rectificó que Ñaño se había quitado el turbante. Así se consignó en acta.

El tercer testigo, oficial de la Dirección Nacional Antidroga del Cerro no dijo claro su nombre. Reconoció no conocer a Héctor. Sin embargo, aseveró: –Desde julio del 2011 tenemos controlado al acusado. Él vende marihuana en su casa, en discotecas y en la vía pública–. La jueza preguntó por qué no habían operado antes. “No se dieron las circunstancias” contestó.

Zenén Abreu y otro, integrante del grupo musical antes del grupo musical liderado por Ñaño, conocido por “El Pecas”, presenciaron lo sucedido el día de la detención y contaron al plenario que el turbante cayó por el forcejeo y no vieron droga alguna.

Para la fiscal era imprescindible la declaración de uno de los testigos ausentes, Ernesto Martínez, agente encubierto que presuntamente vio al acusado comercializando la marihuana dentro del cabaret. La abogada de la defensa instó a declarar a la presidenta del CDR, con el objeto de ilustrar el nivel de vida y conducta de Héctor.

No obstante, la Juez Ponente alegó: –Ya tenemos varios elementos para arribar a un fallo justo.– Acto seguido la parte acusadora mantuvo su petición de 10 años de prisión. La defensa insistió en la absolución. Hora y media bastó a los jueces para determinar el destino del Ñaño. El juicio quedó concluso para sentencia.

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2 pensamientos en “Juicio contra rastafari Héctor Riscart

  1. Hola, ¿está Héctor en la cárcel? ¿Qué sentencia salió, qué pena le pusieron?
    Yaremis, Gracias por ser testigo y voz crítica contra los comportamientos abusivos e injustos que sufre esta familia.

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