Algunos acercamientos a la Constitución Cubana.

Lic. Javier Hernández H.

En un reciente contacto con colegas-amigos, éstos me acercaron otra vez a ideas presentes hace tiempo en mi interior sobre realidades jurídicas cubanas: contradicciones jurídicas, ambigüedades de las principales normas legales de la sociedad, derechos que no son derechos, términos que no son términos, entre otros desatinos que desafortunadamente comienzan por nuestra Constitución, pasando por la Ley de Procedimiento Penal, (donde no existe término para la prisión preventiva).

La Ley No. 54/1985 “Ley de Asociaciones”, fue el origen de la charla, debido a que la titular de Justicia de esta nación no dictamina como es su obligación de acuerdo a lo refrendado en dicha Ley y su Reglamento, Res 53/1986.

He comprobado en lectura de Constituciones de países latinoamericanos, como México, Perú, Guatemala, Chile, Argentina y Colombia, el espíritu democrático, social, despolitizado, desideologizado de sus letras, mencionando todas las esferas de civilidad garantizadas, sin mencionar nombres propios, sistemas, partidos políticos, alusión a doctrinas ideológicas o filosóficas. Recuerdo la mía, y es inevitable la comparación.

Recordé a Céspedes, Agramonte, Martí, Maceo aunque no fuera abogado, sentí una gran admiración por los juristas y hombres valientes de estos países de nuestro ámbito geográfico, quienes legaron para sus sociedades Constituciones conservadoras del verdadero afán de libertad, soberanía, humanismo y derecho de todo ser humano a elegir su forma de vida y su destino, naciones que cada día ganan en cultura, desarrollo, democracia y mejoras para sus ciudadanos. Leí varias veces estos contenidos y en ninguna línea encontré nombre de Partido alguno, ni las palabras imperialismo y socialismo, mencionadas en 7 y 23 ocasiones respectivamente en la nuestra.

 

No acostumbro a perder tiempo en un tema sin aristas, polémica, o portador de contradicciones como vía de solución o desarrollo espiritual o intelectual, por eso sólo voy a referirme a tres aspectos:

 

  1. Por qué un Socialismo irrevocable (según su Artículo 3 del 2002), cuando para en ese entonces no se había ni se ha garantizado la realización de los 136 artículos restantes.

 

  1. Por qué un Partido único es “fuerza dirigente superior” de la sociedad y el Estado. Acaso en la Constitución no es el Estado, Gobierno, Poder Judicial, además de la libertad, la justicia, la igualdad y la pluralidad los auténticos entes superiores de la nación.

 

  1. A partir de la Ley de Leyes se derivan los complementos legales que regulan el accionar de un país, pero las contradicciones entre sus propios artículos, la retórica de su contenido y ser los mismos sujetos que participaron en ambos casos se engendran aberraciones como la Ley General de la Vivienda, Ley de Procedimiento Penal, Regulaciones de Emigración, Regulaciones Aduanales, entre otras.

 

En esta etapa que vive el país, de reordenamiento y cambios para preservar las mejores conquistas de nuestro proyecto social y teniendo en cuenta Congresos venideros, pudiéramos revisar y accionar sobre estos complementos jurídicos para acercarnos más al espíritu debido de una Constitución y a los Tratados Internacionales de los que Cuba es firmante, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Tratados sobre Detenidos y presos y otros más, que incluso me sugieren más preguntas;

 

Por qué firmamos y aceptamos el Derecho a la Propiedad (art. 17 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, DUDH), la aprobamos en nuestra Constitución (art. 24), y en la Ley General de la Vivienda lo negamos, sobre todo en las famosas “excepciones e incisos” de la legislación cubana, (cuando un bien inmueble como la vivienda se compra en 1958, se habitó y concluyó de pagar en 1960 ó 70 ´80, mi hijo o mi nieto la heredan y se les obliga a pagarla nuevamente).

 

Por qué tenemos derecho a abandonar el país y a regresar (art. 13 DUDH), y derecho a la propiedad y herencia (art. 24 Constitución), y una Regulación Ministerial nos arrebata el derecho de poseerla y/o traspasarla a nuestros herederos.

 

Porqué es tan difícil cumplir con las leyes como están escritas, por qué es tan difícil ser consecuente con nuestros propios enunciados … “Guiados por el ideario de José Martí y las ideas político-sociales de Marx, Engels y Lenin…”(Preámbulo de nuestra Constitución), cuando estos autores demostraron la dialéctica y las negaciones como piedra angular y premisas del desarrollo de cualquier Sociedad, tanto como Martí poseyó, heredó, abandonó, regresó a su país (de sus 42 años, vivió más en el exterior que en Cuba), y demostró ser el más Universal de los cubanos y nuestro Apóstol nacional.

 

Termino exhortando a leer nuestras leyes homólogas vecinas, repasar las nuestras, analizar y, si algunos colegas, han reparado sobre estas incongruencias, no dejar para las nuevas generaciones la solución de estos desatinos. Aportemos sabiamente para el mejor desenvolvimiento de nuestra sociedad normas más sencillas, comprensibles y alcanzables, justas, abarcadoras, sin dejar brecha para que decidan nuestra vida burócratas, personas alejadas del verdadero espíritu de igualdad y justicia que deben conformar nuestra Leyes.

 

 



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3 pensamientos en “Algunos acercamientos a la Constitución Cubana.

  1. Tus preguntas no tiene respuestas porque en Cuba hay una dictadura, un poder totalitario que se cree encima de las leyes. Recuerda lo que dicen en los actos de repudio “esta calle es de Fidel” o lo que es lo mismo “Cuba es de Fidel”. Mientras no se separen los poderes ejecutivo y legislativo y no se permitan otros partidos de oposición que critiquen al partido que está en el poder cuando se viola la constitución seguiremos en las mismas. Lo triste es que el país se va hundiendo cada día mas en la miseria.

  2. Estimado Lic. Javier Hernández H.

    Las galimatias e incrongruencias contenidas en la mal llamada Constitución viene a resultar mayores de lo que parecen. ¿Por qué vienen? Porque a partir de los Delineamientos dentro de poco a aprobar en el tantas veces pospuesto Congreso del Partido Comunista de Cuba “por aclamación y sin oposición ninguna”, va a dejar al sistema implantado en Cuba, en el más completo ridículo mundial. Vemos:

    La Carta magna define a Cuba como un Estado socialista del cual no puede salir por medios legislativos ni constituyentes, sólo por la fuerza militar que establezca un Estado de guerra. PERO, los delineamientos son en sí mismos una traición a la Constitución porque instaurará el sistema mixto de economía, aunque en forma estúpida y destinado al fracaso. Dicho en otras palabras, la parte grande para el Estado recaudador y la parte angosta para los cuentapropistas. PERO, de todos modos una traición a los principios del socialismo marxista ya que estos estatuyen que no puede existir “explotación del hombre por el hombrre” y el Estado cubano en adelante autorizará esa explotación, que en efecto ya es una realidad desde que el Estado se asoció con el imperialismo capitalista español para explotar las riquezas naturales de sus playas y costas, amén de explotación de los trabajadores: los sueldos extrajeros son pagados al Estado y este revierte un 10% a los trabajadores de hoteles, etc.
    La traición al socialismo del equipo militarista del tiranosaurio, llega aún más lejos. Entregará “los medios de producción”, léase fábricas, distribuidoras y comercializadoras, al antes odiado capital foráneo, el cual podrá repatriar el producto de “la plusvalía del trabajo”.
    ¿Volverá a repetirse la misma estupidez de no reconocer compensaciones a las compañías extranjeras que quizá más tardes resulten nacionalidas, como en 1959-60?
    Resulta entonces que el cambio de sistema económico por venir contradice todo el espíritu de esa Constitución de hierro marxista, que nunca creyeron tener que modificar. La vieja máxima que se estudia en las Escuelas de economía que “el camino más largo para conseguir el desarrollo sostenible es el socialismo”, vendrá una vez más a ser confirmada, como ya lo ha hecho en Viet Nam, China, Alemania del Este, Países del Baltico, Albania, Hungría, Rumania, Bulgarías, Moldova, Ucraína, Nicaragua, Myamar, algunos estado de la India, Cambodia y todos los paìses africanos que alguna vez experimentaron con esa ilusión que produce todo lo contrario de lo que preconiza y promete: hambre.
    Me pregunto, como un humilde observador imparcial del mal desarrollo económico y humano de Cuba, ¿Hay en todas esas leyes aprobadas en medio de libaciones copiosas, algún mecanismo para encausar a quienes traicionen al espíritu de la Constitución? ¿No deberían ir a la cárcel aquellos que están traicionando “la revolución” vendiendo la isla al mejor postor? Creo que esa pregunta cabe, y quiéranlo o no la AJC tiene un poderoso argumento en sus manos. Porque si la Constitución ha quedado obsoleta y ya no es aplicable, TAMPOCO

  3. Estimado Lic. Javier Hernández H.

    Las galimatias e incrongruencias contenidas en la mal llamada Constitución vienen a resultar mayores de lo que parecen. ¿Por qué vienen? Porque a partir de los Delineamientos dentro de poco a aprobar en el tantas veces pospuesto Congreso del Partido Comunista de Cuba “por aclamación y sin oposición ninguna”, va a dejar al sistema implantado en Cuba, en el más completo ridículo mundial. Vemos:

    La Carta magna define a Cuba como un Estado socialista del cual no puede salir por medios legislativos ni constituyentes, sólo por la fuerza militar que establezca un Estado de guerra. PERO, los delineamientos son en sí mismos una traición a la Constitución porque instaurará el sistema mixto de economía, aunque en forma estúpida y destinado al fracaso. Dicho en otras palabras, la parte grande para el Estado recaudador y la parte angosta para los cuentapropistas. PERO, de todos modos una traición a los principios del socialismo marxista ya que estos estatuyen que no puede existir “explotación del hombre por el hombrre” y el Estado cubano en adelante autorizará esa explotación, que en efecto ya es una realidad desde que el Estado se asoció con el imperialismo capitalista español para explotar las riquezas naturales de sus playas y costas, amén de explotación de los trabajadores: los sueldos extrajeros son pagados al Estado y este revierte un 10% a los trabajadores de hoteles, etc.
    La traición al socialismo del equipo militarista del tiranosaurio, llega aún más lejos. Entregará “los medios de producción”, léase fábricas, distribuidoras y comercializadoras, al antes odiado capital foráneo, el cual podrá repatriar el producto de “la plusvalía del trabajo”.
    ¿Volverá a repetirse la misma estupidez de no reconocer compensaciones a las compañías extranjeras que quizá más tardes resulten nacionalizadas, como en 1959-60?
    Resulta entonces que el cambio de sistema económico por venir contradice todo el espíritu de esa Constitución de hierro marxista, que nunca creyeron tener que modificar. La vieja máxima que se estudia en las Escuelas de economía que “el camino más largo para conseguir el desarrollo sostenible es el socialismo”, vendrá una vez más a ser confirmada, como ya lo ha hecho en Viet Nam, China, Alemania del Este, Países del Baltico, Albania, Hungría, Rumania, Bulgarías, Moldova, Ucraína, Nicaragua, Myamar, algunos estado de la India, Cambodia y todos los paìses africanos que alguna vez experimentaron con esa ilusión que produce todo lo contrario de lo que preconiza y promete: hambre.
    Me pregunto, como un humilde observador imparcial que soy del mal desarrollo económico y humano de Cuba, ¿Hay en todas esas leyes aprobadas en medio de libaciones copiosas, algún mecanismo para encausar a quienes traicionen al espíritu de la Constitución? ¿No deberían ir a la cárcel aquellos que están traicionando “la revolución” vendiendo la isla al mejor postor? Creo que esa pregunta cabe, y quiéranlo o no la AJC tiene un poderoso argumento en sus manos. Porque si la Constitución ha quedado obsoleta y ya no es aplicable, TAMPOCO lo son las leyes que de la misma emanan. Si Cuba ya no se rige por ninguna ley, mal puede el Tribunal supremo negarle a la AJC el derecho a su existencia legal como organización educativa y cultural.
    ¿No debieran los miembros y simpatizantes empapelar las escuelas de leyes con estos argumentos?
    Un saludo fraternal y admirado por vuestra importante labor divulgativa.

    Carlos Medina de Rebolledo

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